El Banco de España concentra sus esfuerzos en resolver la incógnita de la CAM
La entidad malagueña tendrá entre el 65% y el 70% del nuevo grupo, frente al 30% y el 35% de la castellanoleonesa
Pese a la recurrente incertidumbre sobre la integración entre Unicaja y Caja España Duero (una de las entidades que todavía no ha resuelto el déficit de capital principal, cifrado en 463 millones de euros por el Banco de España en marzo), la operación saldrá adelante. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), insiste en la fusión para principios de septiembre, porque no quiere más sobresaltos en el sistema financiero cuando los mercados están hipersensibles a cualquier movimiento negativo en torno a él y a la economía española. Y porque el supervisor quiere centrarse en la solución final de la nacionalizada Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). No al grupo que ofrezca más dinero por la entidad alicantina, sino al que requiera menos dinero público para el esquema de protección de activos ligado a la adquisición de la CAM.
Así que habrá una solución más o menos salomónica para Unicaja Duero España. El grupo de Braulio Medel reclamaba un peso del 75% en el nuevo grupo, argumentando con el informe de ‘due diligence' (una radiografía de la situación real de una entidad) realizado por el grupo de auditoría y consultoría PricewaterhouseCoopers (PwC), y pese a que el de Evaristo del Canto es mayor en activos. En el acuerdo de fusión se contemplaba un 63% para Unicaja y un 37% para Caja España Duero.
Esta exigencia de Medel provocó una fuerte resistencia en el equipo de Evaristo del Canto, que parece preferir una nacionalización, aunque sea temporal, a una absorción de hecho por parte de Unicaja. En el Banco de España admiten que es la operación, entre las cuatro que requieren ayudas públicas para cumplir con las nuevas exigencias de capital (el resto son CatalunyaCaixa, Unnim, Novacaixagalicia, más la nacionalizada CAM), que más quebraderos de cabeza está dando al supervisor.
Para directivos de Unicaja, ese mayor peso, aunque sea una entidad con menos activos, es el precio que debe pagar Caja España Duero para que la entidad malagueña ponga los 463 millones de euros que necesita la castellanoleonesa para cumplir con las nuevas exigencias de capital y evitar la entrada del Frob en su accionariado y en sus órganos de gobierno. Al equipo de Evaristo del Canto esa pretensión de Braulio Medel le parece un exceso, porque no se trataría de una fusión, sino de una absorción en toda regla. Y no quiere dejarse avasallar por Unicaja.
El Banco de España ha dado la razón a los dos. Unicaja tendrá entre el 65% y el 70% del nuevo grupo: sube respecto al 63% inicial pero no llega al 75% pretendido. Y Caja España Duero se quedará entre el 30% y el 35%, ligeramente por debajo del 37% previsto al principio de los contactos. Los porcentajes definitivos se fijarán con los datos definitivos de la ‘due diligence' de PwC.
La operación entre Unicaja y Caja España Duero debe estar lista a principios de septiembre, para no entorpecer la colocación de la CAM y para no enviar mensajes negativos a los mercados, lo que perjudicaría a las entidades que pretenden salir a Bolsa tras las vacaciones y/o captar inversores privados. El plazo de recapitalización de las entidades finaliza el 30 de septiembre, según el calendario fijado por el Banco de España, pero el supervisor quiere que este proceso se acelere.
Lo cierto es que, a poco más de mes y medio para que venza el plazo de la reestructuración no está firmado el contrato de integración entre Unicaja y Caja España Duero, por la polémica de los porcentajes. Y otro problema, que es la cuestión laboral, el verdadero escollo para la integración efectiva de las dos entidades. La plantilla de Caja España Duero cobra de media un 9% más que la de Unicaja. Braulio Medel ya dejó claro desde el inicio de las conversaciones con la caja castellanomanchega que no está dispuesto a asumir un excesivo coste laboral en el nuevo grupo. La eficiencia, que implica reducción de costes, es una cuestión de supervivencia en la situación actual del mercado. Los sindicatos, que tienen un gran poder en los órganos de gobierno de Caja España Duero, temen que el ajuste se haga de una forma desequilibrada, con todo el peso para la entidad castellanoleonesa. Algo que en Unicaja niegan.
En cualquier caso, en Caja España Duero manejan otras opciones por si finalmente fracasara la fusión con Unicaja. No quieren al Frob. Pero tampoco dejarse avasallar por Unicaja. Creen que su situación permite otras opciones, como una integración en BMN (Caja Murcia, Caja Granada, la balear Sa Nostra y la catalana Caixa Penedés), con quien hubo contactos antes de inclinarse por Unicaja. Y mejor que una absorción con Unicaja es la solución temporal del Frob, que implicaría la búsqueda, sin prisa pero sin pausa, de inversores privados.
En la entidad castellanomanchega creen contar con otra baza: Unicaja no aguantaría un nuevo fracaso en fusiones, tras no lograr quedarse ni con Caja Castilla La Mancha (ahora Banco Castilla La Mancha, integrado a través de CajAstur en Liberbank/Effibank) ni con CajaSur (actual BBK Bank, que se integrará en Kutxa Bank tras la integración de las tres cajas vascas). Los canónigos de la catedral de Córdoba, los propietarios de CajaSur, prefirieron la intervención del Banco de España a verse avasallados por los hombres de Braulio Medel. Un espejo en el que se miran responsables de Caja España Duero.
En la entidad castellanoleonesa hay quien piensa que Unicaja está más pendiente de optar a la CAM que de una fusión con Caja España Duero, y que la pretensión de tener el 75% del peso del banco conjunto y de reducir el 10% el sueldo de la plantilla de la otra caja son argumentos para provocar que ésta dé marcha atrás. Y ponen en duda que, tras los fracasos con CCM y CajaSur, el Banco de España adjudique la entidad alicantina al grupo de Braulio Medel.
Mientras tanto, la asamblea general de Caja España Duero aprobará el 5 de septiembre la creación del Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria. Este banco es clave, tanto para facilitar la integración con Unicaja, como para el denominado plan B: una fusión con otro banco de cajas o la captación de inversores privados que sustituyan al Frob en el momento oportuno. El capital inicial del nuevo banco ascenderá a 888 millones de euros, con un valor contable de 45.564 millones en activos y 44.050 millones en pasivos. El valor neto contable del patrimonio traspasado por Caja España Duero al banco asciende a 1.514 millones.
El Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria tendrá su sede en Madrid, asumiendo toda la actividad financiera, incluida la plantilla, y quedándose la caja con la Obra Social, el Monte de Piedad y el patrimonio artístico y cultural.
El consejo de administración del nuevo banco constará, inicialmente, de cinco miembros: Evaristo del Canto, como presidente; Alejandro Menéndez y Miguel Ángel Álvarez, en representación del consejo de administración de Caja España Duero; Pablo Pérez Robla, responsable de Innovación de ADE Inversión y Servicios; y José Ignacio Sánchez Macías, profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca, como independientes.
En esa asa asamblea también se propone la aprobación "en su caso, de la entrada del Frob en el capital del banco de la caja, incluso aunque conllevara la disminución por debajo del 60% de la participación de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria en el capital social de aquel". Una pieza más del plan B, por si finalmente se rompen las negociaciones con Unicaja.