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Publicado el jueves 1 de septiembre de 2011

Los inversores quieren creer que Bernanke les va a apoyar

La situación es tan crítica que la oposición prefiere no intervenir

José Hervás.– No resultaría sencillo entender porque todos los grandes mercados mundiales han cerrado en positivo en el último día de agosto, si no fuera por la confianza que tienen puesta en las medidas de la Reserva Federal para seguir estimulando el crecimiento de EEUU comprando deuda a los bancos. Dicho claramente. Los inversores quieren creer que la FED va a tomar nuevas medidas de apoyo al crecimiento económico de Estados Unidos en su reunión de los próximos días 20 y 21 de este mes de septiembre. Estas medidas pasan, sobre todo, por el tercer programa de compra de apoyo a los bancos comprándoles deuda. Así lo expresaron en su última reunión parte de los miembros de la Reserva Federal, según las actas que hemos conocido este martes.

BernakeY, por supuesto, cotando con la ayuda del Banco Central Europeo que no debería subir los tipos de interés en su próxima reunión. Con todo, el mes de agosto del 2011 quedará como el peor de los últimos 11 años en los mercados mundiales, que ya es decir.

La situación es tan grave que ha obligado a la Reserva Federal de los Estados Unidos ha comprometer su actual política de bajos tipos de interés hasta como mínimo mediados del 2013. El Banco Central Europeo ha comprado deuda soberana de España e Italia en los mercados secundarios y el Banco de Japón ha intervenido para frenar la subida del yen.

Siempre habrá comentaristas, como el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, que consideren estas crisis, crisis de becarios. Lo decía en el otoño del 2007. Todo iba bien, el problema era que al mando de los medios en ese momento, estaban unos becarios que sobrevaloraban la crisis. Pese a los becarios y Urbaneja, la crisis continúa. Y es tan profunda que el principal partido de la oposición prefiere no incidir en la gravedad de la misma a la espera de que, poco a poco, con las nuevas medidas, la situación se recupere.

No será sencillo. Al margen de las medidas económicas que se deban seguir adoptando, la situación política española no favorece la resolución de la crisis. Las diferencias internas entre los todavía máximos responsables del Gobierno y el candidato del Partido Socialista son enormes. Al presidente del Ejecutivo no le ha agradado la intervención de Pérez Rubalcaba en la Ejecutiva del PSOE en la que ha explicado que él habría actuado de otra forma.

Fuentes próximas a Zapatero recuerdan que el presidente ha conseguido que no hubiera primarias. Que la candidata con más posibilidades de ganar en unas primarias libres, como era Carme Chacón, aceptara retirar su no nata candidatura, por el bien del partido. El presidente ha asumido también toda una serie de medidas impopulares de cara a la opinión pública para tratar de calmar a los mercados y para que no las tuviera que asumir Rubalcaba, por lo que les cuesta comprender una intervención similar.

El presidente se lo habría hecho notar al candidato. Tras todo ello queda en evidencia la preocupación por los resultados de las próximas elecciones. Las estimaciones para el PSOE son muy negativas. No será la debacle sufrida por UCD, pero las estimaciones de los gabinetes próximos al PSOE son muy inquietantes. Lo saben también los nacionalistas que tratan de arañar el máximo de votos a los socialistas en sus circunscripciones respectivas para que el PP no consiga esa mayoría de 180 escaños que le conceden en la actualidad las menos optimistas de las previsiones.

Y ello, pese a los gravísimos errores que están cometiendo en la gestión, algunos de los gobiernos autonómicos que acaban de conquistar. Al margen de cómo puedan rectificar estas actuaciones, equivocaciones que les podrían suponer un importante castigo en las próximas elecciones generales, saben que la situación es tan crítica que lo mejor es tratar de ir introduciendo medidas sin mucho ruido y que los mercados lo vayan entendiendo. La realidad no puede ser peor de lo que es.