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Publicado el martes 26 de julio de 2011

EL MONITOR

Es previsible que la normalización de la licitación pública se demore varios años más

Construcción: 'Que me quede como estoy'

El panorama sectorial antes del verano es desalentador y no presenta síntomas de mejora

ConstruciónIgnacio Mulas.– Hace casi un año, en agosto de 2010, el Gobierno daba la puntilla a la actividad de la construcción con el mayor recorte de inversión pública en infraestructuras de nuestra reciente historia, que según sus intenciones se prolongará al menos para este año y el siguiente bajo el mensaje, profusamente repetido por el ministro de Fomento, de que "ya nada volverá a ser como antes" en la creación de infraestructuras (aunque últimamente parece que andamos escasos de aeropuertos según el Secretario de Estado de Transportes, cada día nos sorprenden con una gracia nueva) . Este severo recorte ha provocado que, también por primera vez desde 1996, la pérdida de actividad en el subsector de obra civil haya sido más acusada aún que la que viene afectando a la edificación desde el inicio de la crisis

Unos meses después del recorte aludido, que tumbó la inversión estatal, comenzó a sumársele el efecto añadido del ciclo electoral que refleja siempre una caída muy pronunciada de la actividad licitadora de obra pública por parte de comunidades autónomas y ayuntamientos, durante los meses anteriores e inmediatamente posteriores a esa fecha. Dado el importante vuelco producido por estas elecciones y la precaria situación de las finanzas autonómicas y locales, peor de lo mantenido por los anteriores gestores, es previsible que la normalización de la licitación de nuevas infraestructuras por parte de las administraciones territoriales se demore varios años.

Edificación y rehabilitación no suben

Por su parte, la producción constructora en edificación de viviendas siguió su senda descendente, ya que el repunte de ventas originado por la desaparición de las ayudas públicas a la compra no ha bastado a finales del pasado ejercicio para reconducir la actividad a cotas de crecimiento neto, aunque por unos meses pudo parecer que inyectaba alguna esperanza de que se produjera este repunte, y la VPO -excepto puntualmente en alguna comunidad autónoma- mantiene una atonía que no presagia crecimientos significativos a corto plazo. Según FUNCAS, el número de viviendas visadas es un 85% inferior al alcanzado a comienzos del 2007.

La tercera pata de la actividad, la rehabilitación,  no está reflejando -o no lo está aún- las medidas recientemente adoptadas para reanimar esta actividad, por lo que los últimos datos disponibles muestran, de manera harto clara, que la construcción no atisba aún los tiempos del ansiado cambio de tendencia que necesita imperiosamente para no seguir hundida en el pozo de la crisis. Y además, el índice de crédito nuevo a empresas y familias que elabora el Banco de España y que tanto afecta a esta actividad, cayó el primer trimestre del año un -29,7% y ha intensificado su caída desde marzo pasado, situándose en porcentajes del -33% ese mes y de -34,9% en mayo, último dato disponible.

Pendiente aún de hacerse públicos los datos de la Contabilidad Nacional del segundo trimestre del año, la tendencia que apuntan los del primer trimestre no deja lugar a dudas. La construcción continúa en caída libre. La Formación Bruta de Capital Fijo de esta actividad cayó en el primer trimestre otro -10,2%, magnitud prácticamente idéntica a la anotada en el cuarto trimestre de 2010 (-10,6%); dentro de ella, la FBCF de la construcción residencial cayó un 8,9% y la de la construcción de obra civil casi un -11%, asentando una tendencia que se aleja cada vez más de la del resto de sectores productivos. De nuevo FUNCAS: "deterioro muy agudo, desde finales de 2010, de la confianza y de los pedidos".

Evolución negativa de VAB

Si nos atenemos al Valor Añadido Bruto inducido por el sector de la construcción, éste es el único de los grandes sectores productivos con una evolución negativa. Mientras industria y energía, servicios e incluso agricultura y pesca alcanzan en el primer trimestre de 2011 tasas levemente positivas, que van desde el 3,9% de la primera a más del 1% en el resto, la construcción vuelve a caer un -5,4%, en valores negativos similares a los que vienen observándose desde al menos primeros de 2010.

Los indicadores adelantados que afectan a la construcción también evolucionan, en consonancia con lo dicho, de modo negativo. Según el ministerio de Fomento y con datos a abril los visados de obra nueva medidos en superficie de viviendas a construir cayeron en este último mes un -24,6%, que se suma a la caída del -22,6% contabilizada en marzo. Según la misma fuente, la licitación pública sigue recorriendo su particular bajada a los infiernos, con caídas el primer trimestre del año del -44,5%, del -57,7% en marzo y del -49% en abril. El consumo aparente de cemento, igualmente, intensifica su caída pues registró en mayo una caída del -15,3%, que se añade a la del mes anterior (-9,8%%) y a la del conjunto del primer trimestre (-3,5%). No es de extrañar, pues, que el indicador de confianza empresarial en la construcción que elabora la UE siga mostrando en nuestro país mayores caídas cada vez, que van desde el -55,8% en junio pasado, al -58,1% en mayo y al -54,1% en el primer trimestre de 2011. Hay que recordar que este porcentaje, aunque también negativo, se mantuvo mucho menos pesimista en 2010 (-29,7%).

Cae la afiliación

Los datos de empleo en la construcción son de sobra conocidos y empeoran aún más la perspectiva que apuntan los indicadores adelantados; baste subrayar que según el Ministerio de Trabajo, si entre 2002 y 2010 la afiliación sectorial a la Seguridad Social cayó un leve 0,8%, en 2010 lo hizo en un -13,4%, en el primer trimestre de este año 2011 lo hizo en un -9,6%, en mayo, un -11,5% y en junio, un -12,1%.

Dada la situación del sector y dados los antecedentes, los empresarios de la construcción recelan de lo que puede venir en agosto, aprovechando la holganza vacacional y dada la afición de los gobernantes para colocar en ese mes las malas noticias, a ver si los afectados no se enteran mientras toman baños de sol, aguantan a los críos y se aburren con la parienta como mandan los cánones. Recelan de otro recortazo, de otro mes sin cobrar las facturas y certificaciones de hace siete meses o más, de otra subida -encubierta o directa- de impuestos, de otra negativa de su banco a concederle el crédito que necesita para seguir pagando nóminas o refinanciar su circulante. Lo de Lourdes se ha puesto de moda -y de qué modo- en el sector. Ya ni siquiera "virgencita, que me quede como estaba", sino el más modesto y desesperanzado "que me quede como estoy". Va a ser la frase del verano, me temo.