Avanza el proceso de concentración del segmento más atomizado del sector
Nace un grupo suprarregional con más de 1.000 millones de euros en activos para plantar cara al Ibérico de Crédito
Miguel Ángel Valero.– El Banco de España tiene que estar contento. Tras más de dos largos años mareando la perdiz con grandes proyectos de fusiones virtuales (las provinciales, por un lado, las locales y comarcales, por otro, más Cajamar y Cajas Rurales del Mediterráneo), las cajas rurales avanzan con rapidez en su proceso de concentración. Y lo hacen con operaciones suprarregionales, que son las que más gustan al supervisor, como sucede con las cajas de ahorros, porque las sinergias son mayores y los ajustes de plantilla y de red de sucursales, menores. Con la operación aprobada por la asamblea general de la Caja Rural de Utrera con otras cuatro cordobesas (Baena, Adamuz, Nueva Carteya y Cañete de las Torres) y con la de Almendralejo (Badajoz), ya están implicadas en procesos de fusión (virtual o convencional) 37 entidades sobre un total que rondaba las noventa.