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Publicado el martes 29 de marzo de 2011
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Monitor del Seguro

Seguros ya ha evaluado el impacto cuantitativo de la nueva normativa

Solvencia II demanda 7.000 millones

Las aseguradoras que operan en España necesitan capitazarse al margen de la crisis

MapfreIgnacio Aranguren.– La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) ya tienen los resultados del quinto estudio de impacto cuantitativo (QIS-5) sobre los efectos  que la próxima aplicación de la reglamentación de la Unión Europea, Solvencia II, tendrá en las compañías de seguros y reaseguros que operan en España. Una semana antes lo había hecho la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones (Eiopa), pero a nivel europeo. Es uno de los temas que más preocupan al sector en nuestro país, el de los requerimientos de capital de solvencia (SCR, en sus siglas en inglés) que la nueva legislación va a imponer a las aseguradoras. Los resultados del QIS-5 suponen unas exigencias de 17.205 millones de euros, lo que comparado con los 10.277 millones de Solvencia I, suponen un incremento del 67,40%, esto es, 6.928 millones más. Esta cifra, sin embargo, es menor a la que salió de los resultados del QIS-4, que suponía un aumento del 76.6%.

Pero ese incremento afecta de forma muy diferente según el tipo de entidad. Así, para las compañías de seguros que tienen forma jurídica de sociedades anónimas, el incremento de capital supone un 58,33%, hasta los 15.267 millones, mientras que para las que tienen estructura mutual el aumento es superior al 200%, hasta alcanzar los 634 millones.

También hay diferencias notables según el tamaño de la entidad. Así, las grandes, que son las que tiene más de 1.000 millones de primas devengadas brutas, o más de 10.000 millones de provisión matemática bruta en el caso de las compañías de Vida, necesitan un 53,55% más de capital, hasta los 6.929 millones; un 74,48% las medianas, hasta los 8.690 millones; y más de un 100% para las pequeñas, (que son las que tienen menos de 100 millones de primas brutas o 1.000 millones de provisión matemática), hasta los 1.585 millones.

Por el tipo de negocio, las compañías de Vida solo necesitarían aumentar su capital en un poco más del 30%, hasta los 4.519 millones, mientras que las de No Vida prácticamente necesitarían duplicar los 2.488 millones de Solvencia I y llegar a los 4.953 millones que resultan del QIS-5. En el caso de las entidades Mixtas, que son la mayoría, sus nuevas exigencias de capital se sitúan en 7.731 millones, un 78,5% más que los requeridos en Solvencia I.

Respecto a los fondos propios, el impacto del QIS-5 supone un incremento de éstos para el conjunto del sector ligeramente inferior al 10%, al pasar de los 26.877 millones de Solvencia I a 29.506 de Solvencia II. En la anterior prueba de impacto, QIS-4, la diferencia fue del 33%, lo que supone que las aseguradoras han reducido notablemente las diferencias. En este caso, las mutuas tienen que hacer un mayor esfuerzo, concretamente tienen que aumentar sus fondos propios un 14,36%, mientras que las sociedades anónimas sólo en un 8,60%.

Las grandes y las medianas, mejor que mejor

Por tamaños, las grandes y las medianas los tienen que aumentar en poco más del 7%, mientras que las pequeñas tienen  que hacer un esfuerzo mayor y subirlos un 30%.  Por clase de negocio,  las compañías de Vida están sobradas, en más de un 28%, ya que los fondos propios del QIS-5 son inferiores a los de Solvencia I, mientras que las entidades de No Vida los tienen que aumentar en un 24% y las Mixtas en un 21%.

El ratio de solvencia del QIS-5 es del 171,5%, muy inferior al de Solvencia I, que es del 261,5%. También es ligeramente inferior al de QIS-4, que fue del 177%, pero superior al del QIS-3, que fue del 138%. Por tamaños, el QIS-5 arroja un ratio de solvencia mucho mayor para las compañías pequeñas, concretamente del 230,5%, de un 178,91% para las grandes y de 154,82% para las medianas. En este último estudio de impacto, un total de 10 entidades no tendrían suficientes capitales disponibles para cubrir el requerimiento de capital de solvencia. En el anterior estudio, el QIS-4 fue una más, y 21 en total en el QIS-3.

La participación de las aseguradoras que operan en España en los estudios de impacto ha ido aumentando paulatinamente y gran culpa de ello la ha tenido la patronal del sector, Unespa, que no solo ha animado a participar sino que también  ha prestado todo su apoyo. En el QIS-3 participaron un total de 108 entidades, 112 en el siguiente y en este último, el QIS-5 lo han hecho 138, de las que 116 son sociedades anónimas y 22 mutuas o mutualidades. Del número total, 44 son aseguradoras de Vida, 66 de No Vida, 26 Mixtas y dos Reaseguradoras.

Pero esta participación, que está por debajo de la media europea, se dispara en lo referente a la cuota de mercado de las entidades, ya que suponen un 95,6% en el ramo de Vida, casi el 95% en No Vida y un 91,4% en Salud. Estas cifras suponen un notable incremento respecto a los datos del QIS-4 donde la cuota de mercado se situó en el 69,40% en el negocio de Vida, el 87% en el negocio de No Vida y 69'50% en el negocio de Salud. De los dos cuestionarios que presentaba el estudio, uno cualitativo y otro cuantitativo, todas las entidades participantes respondieron este último y sólo 89 lo hicieron al cualitativo.

Diferencias frente a Solvencia I

Según la DGSFP, las principales diferencias en la valoración del balance bajo Solvencia II frente a Solvencia I son el incremento experimentado, de media, por los Fondos Propios (incremento de algo más del 10%) así como la disminución del pasivo representado por las provisiones técnicas (PT) exceptuando las de Vida que sufren un pequeño aumento.

Pero además de todos estos resultados, del QIS-5 se pueden extraer otras muchas conclusiones. En primer lugar, el seguro español se queja de las muchas dificultades que han tenido las aseguradoras para rellenar los formularios: la falta de tiempo para entenderlos  y completarlos, falta de claridad en las especificaciones y complejidad de comprensión y de cálculo y en general muchos datos, lo que ha provocado que las entidades tuvieran que dedicar muchas horas y mucho personal a rellenarlos.

Además, y lo que es peor, han encontrado errores en el material facilitado por la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones. Las aseguradoras, por su parte, se quejan de una calibración excesiva en todos los ramos y que se ignora o parece ignorarse que en España existe el Consorcio de Compensación de Seguros, organismo que no hay en los demás países,  por lo que las compañías tienen transferido el riesgo catastrófico y, en ese aspecto, su tratamiento debe ser distinto y específico. 

Unespa sigue de infarto

Según Unespa "han sido dos meses de infarto" en los que las compañías han estado a la altura de las circunstancias y han tenido que hacer frente a más de 5.000 celdas "susceptibles de ser cumplimentadas", 332 páginas de especificaciones técnicas, 223 páginas de "preguntas más frecuentes" y una elevada complejidad.  Para la patronal, el QIS-5 "es un ejercicio de calibración o ajuste y no un test de estrés como los que se han hecho con la banca" y coincide con la propia Eiopa y con la Comisión  Europea en que "sería necesario realizar ciertos ajustes al nuevo marco de solvencia, al objeto de desarrollar un sistema que refleje adecuadamente el perfil de riesgo de las entidades aseguradoras y reaseguradoras".

La patronal española, que es partidaria de hacer otro nuevo estudio de impacto, considera que esos ajustes deberían referirse a la volatilidad artificial, a la aplicación del enfoque económico (límites de contratos, beneficios esperados de las primas futuras y fondo de comercio); la calibración (riesgos de suscripción No Vida, catastróficos, de longevidad, de los diferenciales de los títulos de deuda); uso de los tratamientos específicos de entidad; tratamiento de las gestoras de fondos de pensiones; y, finalmente, para las empresas de reaseguro puro.