Burgio justifica su salida de NH por diferencias con accionistas
El hasta ahora presidente de Sos, Mariano Pérez Claver, ha sido promovido a la presidencia de NH Hoteles, en sustitución de Gabriele Burgio. Un relevo que se decide precisamente ahora que han remitido las tensiones con el principal accionista, el grupo Hesperia, y que, además, han mejorado sensiblemente las expectativas de NH Hoteles como refleja su cotización que, tras haber caído con fuerza en los últimos años, en los dos meses escasos que han transcurrido de 2011 se ha revalorizado en casi un 40%.
En medios financieros se explica que este relevo es consecuencia de las tensiones surgidas en los últimos tiempos entre la cúpula de la hotelera y las de varias entidades financieras presentes en su accionariado (Caja Madrid mantiene un 10% del capital; Kutxa, un 6,14%; Bancaja, un 5,65%; IberCaja, un 5%; etc.).
Estas discrepancias se basan en el deseo de que el grupo reparta dividendo a corto plazo, en lugar plantearlo con menos prisas, pero asegurarse unos ingresos importantes a medio plazo, una vez se culmine el plan de negocio que, mediante reestructuraciones, ventas de activos no estratégicos, ahorros de costes y rebaja de deuda, puso en marcha su equipo gestor en 2009.
El todavía presidente Gabriele Burgio -abandona la compañía el 1 de marzo- llegó al grupo en 1997, cuando la empresa poseía 66 establecimientos en España, habiéndose expandido e internacionalizado desde entonces, ya que actualmente cuenta con 400 hoteles en 24 países. Los primeros resultados de este plan estratégico se han traducido ya en una mejora de los márgenes de la hotelera, que se prevé vuelva a pagar dividendo con cargo a 2012, tras haber mejorado sensiblemente su resultado bruto en 2011.
Pérez Claver, que ya había sido consejero de NH años atrás en representación de Caja Madrid, fue el inspirador de una de las adquisiciones de participaciones empresariales de la caja madrileña en los últimos años, al pilotar como consejero delegado de Corporación Financiera Cibeles la entrada de la entidad financiera en el accionariado de Sos, mediante la suscripción de una ampliación de capital, que en su momento supuso un desembolso de unos 150 millones de euros, pues pactó pagar cada acción a 9,25 euros, poco antes de destaparse los desequilibrios patrimoniales en el grupo alimentario que han llevado su cotización hasta niveles inferiores al euro, pese a las capitalizaciones de deuda y otras ampliaciones de capital realizadas.
Al responsable de no haber investigado los números de Sos antes de que Caja Madrid entrara en su accionariado se le sitúa a la cabeza de uno de los primeros grupos hoteleros del mundo. Y lo peor es que el abandono de sus labores ejecutivas en Sos parece que se ha debido exclusivamente a que la banca acreedora así lo exigió el pasado año como condición para acceder a la capitalización.