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Publicado el martes 22 de febrero de 2011
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El saneamiento financiero en España pone en estado de alerta al sector empresarial de Portugal

El fondo árabe IPIC pondera ampliar su presencia en la portuguesa Galp y fusionarla con Cepsa

Las cajas de ahorro españolas venden sus activos lusos y abren oportunidades de inversión en España

 

GalpJosé Alves-Lisboa.– Por aquello de la proximidad geográfica, y sobre todo porque ambas economías ibéricas tienen un grado muy alto de integración y también de rivalidad económica y empresarial (creación del mercado ibérico de la electricidad y del gas, 20.000 millones de euros anuales de intercambios comerciales bilaterales, 1.500 empresas españolas instaladas en Portugal y 500 portuguesas en España...), todo movimiento registrado en España se mira con lupa por los portugueses. Eso es precisamente lo que está sucediendo actualmente con la reconversión de las cajas de ahorro que tienen intereses en Portugal y cuyo saneamiento y eventual privatización podría satisfacer el ansia de expansión que algunas entidades lusas. Y lo mismo pasa con el futuro de Cepsa en manos del fondo árabe International Petroleum Investment Company (IPIC). La red de gasolineras de la petrolera española se extiende a Portugal, donde el fondo de Abu Dhabi tiene importantes intereses, sin descartarse una eventual alianza Cepsa-Galp y la ampliacióm de la presencia de los árabes en el capital de la petrolera lusa, donde ya tiene un 4%.

La capitalización de las cajas de ahorro suscita en Portugal varios tipos de reacciones. Empezando por una cierta admiración y hasta algunos celos. Así, aunque el sector financiero portugués sea muy distinto del español -apenas tiene bancos comerciales, incluyendo la Caixa Geral de Depósitos (CGD), que es del Estado pero actúa con las mismas reglas de la banca privada- son muchos los analistas que comparan la actuación del Gobierno de Rodríguez Zapatero con la del portugués.

Y por regla general los portugueses valoran la determinación con que José Luis Rodríguez Zapatero intenta sanear y cambiar de golpe casi la mitad del sector financiero español, aunque sea a costa del erario público, mientras que José Sócrates lleva más de dos años sin arreglar el problema ceiado por dos pequeños bancos: a finales del 2009, el BPN y el BPP pasaron bajo la tutela del Estado y de la CGD, pero sus procesos respectivos de reprivatización y liquidación no tienen todavía fecha marcada. Lo mismo que el final de los juicios abiertos contra antiguos gestores que son acusados de todo tipo de "practicas ilícitas" y de delitos financieros.   

Lo que más llama la atención en Portugal son las "consecuencias directas" que tendrá en el país la metamorfosis de aquellas cajas españolas, cuya reestructuración, fusión y saneamiento trae aparejada la venta de activos industriales y financieros lusos. Eso fue lo que hizo NovaCaixaGalicia, que ante la imperiosa necesidad de mejorar su ratio de capital proprio tuvo que vender sus participaciones en EdP (1,1%) y en Brisa (2,2%), por casi 200 millones de euros.  

En febrero del 2010, la Corporación Caixa Galicia ya había vendido al "rey mundial" del corcho Américo Amorim, con o cual la caja gallega mantenía estrechas relaciones de negocios desde hace mucho, uno de sus activo más preciados: el 45% de la "joint venture" Investimentos Ibéricos, a través la cual tenía un 4,5% de la petrolera lusa Galp Energia. La operación alcanzó entonces los 490 millones de euros, con una plusvalía neta de 157 millones para Caixa Galicia.  

Lo que queda ahora son las participaciones de Cajastur (Banco Base) y de Criteria (CaixaBank), respectivamente, en la eléctrica EdP (casi un 5%) y en el tercer mayor banco privado luso BPI (30,1%) y que representan 900 millones de euros. Pero de momento no hay señales de venta: Cajastur tiene un bueno ratio de capital y EdP es un actor importante en Asturias (controla HC), mientras que La Caixa no tiene intención de salir del país vecino.

En todo o caso, aunque ejerza de principal accionista pero sin ninguna participación directa en la gestión ejecutiva del BPI, que queda en manos del presidente de la entidad Fernando Ulrich y del núcleo accionista luso, La Caixa atribuye un valor estratégico a su participación. La explicación está en que Cataluña mantiene unas relaciones económicas y comerciales muy intensas con Portugal, por encima inclusive de las CCAA fronterizas.

Lo que lleva a los analistas lusos a seguir de cerca la restructuración de las cajas españolas, es también la idea de que las futuras privatizaciones podrían abrir nuevas perspectivas a aquellos bancos nacionales portugueses -principalmente la CGD y el BES- que llevan ya muchos años madurando la posibilidad de reforzar sus posiciones en España vía adquisiciones y alianzas.

El presidente del BES, Ricardo Salgado, llego inclusive a denunciar que el entramado político-financiero de las cajas de ahorros, al cual muchos analistas portugueses atribuyen el mérito principal del "desarrollo regional" español, fue siempre un obstáculo al cierre de operaciones de adquisicionesy de alianzas en España, al representar la mitad del sector financiero.

La banca, Santander y BBVA en Portugal

Así, mientras el Santander, el BBVA y el BP se hacían con más de un 15% del sector financiero portugués, donde tienen hoy un millar de oficinas (Caixa Nova y Caixa Galicia también han abierto una decena de oficinas en el norte del país), la penetración lusa en España quedó reducida prácticamente a la CGD, que si hizo con el Banco de Extremadura y con la red del Chase Manhattan Bank para criar el actual Banco Luso Español.

La GCD también llegó a ponderar la compra de una entidad mediana española, en concreto el Atlántico o el Zaragozano, a través la presentación de una OPA, pero todo quedó en la fase de proyecto. Eso sí, la CGD mantiene que la expansión en España es une "prioridad estratégica", mientras que el BES, que en tiempos se interesó al Urquijo, inició recientemente un proceso de "acercamiento progresivo" al Banco Pastor... aunque nadie habla aún de fusión ni de alianza.   

Lo cierto es que los bancos portugueses no están hoy por hoy en una situación ideal para pensar en aventuras españolas. El  BCP, que es el mayor banco privado del país, perdió desde 2007 más de 80% de su valor de mercado, que pasó de 17.800 para 2.500 millones de euros, mientras que el del BES y el del BPI pasaron de 12.000 para 3.000 millones, y de 5.800 para 1.200 millones, respectivamente, y todos piensan hoy más en vender que en comprar activos.

La idea general es que los bancos portugueses, que siguiendo instrucciones del ministro de las Finanzas Teixeira dos Santos y del Banco de Portugal (BdP) tuvieron que renunciar este año al pago de dividendos sobre los resultados a la baja cosechados en 2010, solo pueden resistir a la tormenta financiera mundial gracias a los préstamos del Banco Central Europeo (BCE) y a la "indulgencia" con que el BdP viene ejerciendo su actividad supervisora.

Cepsa, IPIC y Galp

Lo que también tiene preocupados a los portugueses es otra noticia llegada de España los últimos días: el control total de Cepsa por el fondo IPIC, y que podrá tener eventualmente repercusiones en el país. No tanto porque la petrolera española tenga 300 gasolineras en Portugal, sino más bien porque IPIC controla ya más de 4% de EdP y se rumorea que está interesado en otros activos lusos, como Rede Eléctrica Nacional (REN) y  Galp Energia.

El interés de IPIC por red eléctrica lusa, que está en proceso de privatización y donde la española REE tendrá una participación importante, fue confirmado hace pocos días por el presidente de REN, Rui Cartaxo. Y lo de Galp, que tiene aún pendiente la reestructuración de su accionariado ante la próxima salida de ENIi, que controla el 33,34% del capital, fue airado durante una visita de Sócrates a Abu Dhabi, en busca de compradores para la deuda lusa.

De ahí que tras la fuerte apuesta de IPIC en Cepsa, y ante su interés eventual por Galp, ya se esté especulando sobre el eventual acercamiento entre las dos petroleras ibéricas. Es que además de la reestructuración accionarial, la petrolera lusa tiene grandes  necesidades de "dinero fresco", unos 5.000 millones de euros, que es la suma que tendrá que investir los próximos anos en Brasil, donde participa con 10% en la exploración de las gigantescas reservas petrolíferas de Petrobras situadas en la Bacía de Santos, a 7.000 metros de profundidad. 

Lo ideal para Galp es que fuera Petrobras quien recuperara la mayor parte de la participación de Eni, en concreto con un 25%,  pero a que a última hora, cuando todo parecería ya arreglado, la petrolera brasileño dio marcha atrás, por el "precio excesivo" puesto por la italiana. Sonangol reclama por su parte un 8% suplementario de Galp, hasta situar su participación directa y indirecta en el 25%, pero la petrolera angoleña no pudo aun convencer al gobierno luso.

Una situación, en todo o caso, que solo podrá alimentar las especulaciones en torno al futuro control de Galp, como una eventual fusión con Cepsa, forzada por IPIC. Pero de lo que no abdican las autoridades lusas es que el control de la petrolera tendría que quedar en manos nacionales, en concreto las de Amorim Energia, que controla el 33,34% de la petrolera pero cuyos dos accionistas,  Américo Amorim y Sonangol, están cada vez más cerca del "divorcio".