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Publicado el miércoles 2 de febrero de 2011
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Este movimiento acelerará la concentración en el segmento más atomizado del sistema financiero

Las cajas rurales protagonizan la primera fusión tras el endurecimiento de las exigencias de capital

Córdoba se une a la operación virtual iniciada en octubre de 2010 por la sevillana del Sur y la de Extremadura, y se crea el segundo grupo del sector

Caja Rural Miguel Ángel Valero.– No se quieren quedar atrás, aunque el decreto que ultima el Gobierno sobre nuevas exigencias de capital no va dirigido específicamente contra las cooperativas de crédito. Ni tienen las urgencias de sus colegas las cajas de ahorros, y también de algunos bancos, para cumplir con los nuevos requisitos. Las cajas rurales han movido ficha, y protagonizan la primera fusión que se anuncia tras la imposición por el Gobierno, por iniciativa de la vicepresidenta económica Elena Salgado, de mayores exigencias de capital: 8% para las entidades que coticen, hasta el 10% para las que no. El Consejo Rector de la Caja Rural de Córdoba ha decidido sumarse, por unanimidad, al proceso que iniciaron en octubre de 2010 la sevillana Caja Rural del Sur y la Caja Rural de Extremadura. Este movimiento acelerará aún más el proceso de concentración que, desde hace  varios años, intenta el segmento más atomizado del sistema financiero español.

La Caja Rural de Córdoba fue ya invitada a sumarse a la operación desde el primer momento en que esa fusión virtual fue impulsada por el presidente de la Caja Rural del Sur y uno de los pesos pesados del sector, José Luis García Palacios. ''Las tres cajas rurales hemos llegado al convencimiento de que la buena situación actual de nuestras entidades tenemos que preservarla y fortalecerla ante los posibles escenarios continuados de subida de la morosidad, bajada de márgenes, así como antes las crecientes exigencias de nuestros socios y clientes, de los mercados financieros y del propio regulador, siguiendo la normativa europea'', argumenta el que será presidente del nuevo grupo.

García Palacios se ha mostrado "muy satisfecho" por esta operación, que supone "la unión de dos regiones", Extremadura y Andalucía, de forma que "estaremos en toda la zona Suroeste de España, donde nos complementaremos". Además, se trata de "un primer paso, pues tenemos las puertas abiertas a más entidades e iremos paso a paso".

Los tres consejos rectores, reunidos en Mérida en un guiño a la Rural de Extremadura, han "acordado contractualmente dar los pasos necesarios hacia una mayor integración para tratar de conseguir mayor dimensión, solvencia y eficiencia, preservando la personalidad jurídica de cada una de las entidades de cara a continuar con el arraigo territorial de las cooperativas de crédito en cada zona de actuación", insisten en el grupo. Ese arraigo territorial de las cooperativas de crédito en sus zonas de actuación, "consideramos el punto fuerte del presente y pasado y que, al no tener duplicidad de redes de oficinas, vamos a potenciar en el futuro".

Al mismo tiempo, esta fusión virtual "continuará estando abierto a otras cajas rurales que compartan los mismos valores y la visión de futuro" de la del Sur, Extremadura y Córdoba, y "en aras de mejorar, aún más, nuestra solvencia y eficiencia".

Como ya estaba previsto, el nuevo grupo, basado en un Sistema Institucional de Protección (SIP), tendrá su sede social en Sevilla. Los servicios centrales se repartirán también entre Córdoba y Badajoz. El presidente de la Rural del Sur ocupará la presidencia, con dos vicepresidencias, para los presidentes de las otras entidades. Todas las decisiones se tomarán por mayoría reforzada, para evitar la hegemonía de la rural sevillana. El nuevo grupo, que estará listo entre mayo y junio, será "la segunda caja rural por volumen de negocio", con 11.380 millones de euros, entre las que forman parte de la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR). No está en esa asociación la más grande del sector, la almeriense Cajamar, impulsora del primer SIP autorizado por el Banco de España (y del que forman parte cajas rurales de la Comunidad Valencian) al tiempo que ha absorbido a la Caja Rural de Baleares.

Por activos totales medios, el nuevo grupo será el tercero entre los integrantes de la AECR, con 7.023 millones. Y el primero "en parámetros fundamentales como la tesorería, con 546 millones, y el margen de explotación, con 67 millones de euros". El fondo para insolvencias se cifra en 269 millones, y el patrimonio neto asciende a 687 millones. Tendrá 1.545 empleados y medio millar de oficinas.

Pero lo más importante es que las ratios de solvencia que va a tener este SIP "será de los mejores del sector financiero nacional a la fecha". El Tier 1 asciende al 12,94%. La morosidad es del 4,77%, con una cobertura del 97,37%. El margen de rentabilidad se sitúa en el 2,32%.

El paso dado por la Rural de Córdoba va a acelerar el proceso de concentración en un sector muy atomizado y que hasta ahora se había tomado este asunto con demasiada calma, pese a los mensajes del Banco de España. En dos años, el mapa empieza a cambiar totalmente, con el Grupo Cooperativo Cajamar, en el que participan varias rurales de la Comunidad Valenciana (Caja Campo, Turís, Casinos, Petrer y Albalat). Ese movimiento supuso que Ruralcaja, la entidad más importante de la Comunidad Valenciana, responderá con otro SIP: Grupo Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), del que forman parte otras 14 cooperativas de crédito de la región.

En Castilla-La Mancha, las rurales de Ciudad Real, Cuenca, Albacete y La Roda han abordado una fusión tradicional para constituir Globalcaja. Y en Aragón, Multicaja y Cajalón negocian su fusión. En los dos casos, las operaciones están abiertas a más incorporaciones, la Rural de Toledo declina estar en Globalcaja, y la de Teruel se mantiene al margen de la fusión aragonesa.

Entre medias, dos grandes fusiones virtuales en marcha desde hace tiempo: la impulsada por las entidades de mayor volumen, entre ellas Ruralcaja, la Rural del Sur o la de Asturias, con Cuatrecasas como consultor; y la de las locales y comarcales, con Analistas Financieros Internacionales (AFI) como asesor. La diferencia es que, en el primer caso, es un SIP normativo, y en el segundo, ha optado por el reforzado, mucho más exigente. Ése es el camino elegido también por Cajamar, CRM y por el nuevo grupo. Y es también la vía de concentración virtual preferida por el Banco de España, que siempre se muestra más favorable a las fusiones convencionales.