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Publicado el martes 15 de febrero de 2011
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Monitor del Seguro

El presidente de la entidad, Robert Benmosche, garantiza futuro en una visita a Madrid

De las cenizas al Ave Fénix

La aseguradora norteamericana se recupera de sus errores pero con dinero público

Robert BenmoscheIgnacio Aranguren.– La que fuera antes de la crisis de 2008 la mayor aseguradora del mundo, la estadounidense American International Group (AIG), quiere volver a serlo y en palabras del presidente y consejero delegado de Chartis, Robert H. Benmosche, está en camino de conseguirlo. Así que AIG, como el ave fénix (nombre de rancio abolengo asegurador, al menos en España y Francia), renace con fuerza de sus propias cenizas. Y seguro que lo conseguirá si hace caso al viejo refrán de "zapatero a tus zapatos", y deja de meterse en charcos, ya que todos los problemas y su casi ruina vinieron de la mano del negocio no asegurador. A este respecto, Benmosche ha asegurado que la entidad seguirá centrándose en el "sólido comportamiento del negocio" para el beneficio de sus accionistas, incluido el Tesoro estadounidense.

Esta pasada semana, Robert Benmosche, dentro de una gira por varios países europeos ha visitado las oficinas de la aseguradora en Madrid. En su intervención ante los empleados, Benmosche aseguró que AIG está en el camino de volver a ser la mejor aseguradora del mundo y la mayor empresa del sector por capitalización bursátil, que actualmente está en torno a los 75.000 millones de dólares.

De momento parece que AIG está trabajando duro, que las cosas le están saliendo razonablemente bien y que está devolviendo en los plazos estipulados los más de 182.000 millones de dólares (más de 138.000 millones de euros) que tuvieron que poner las autoridades de aquel país para evitar su quiebra, pero a cambio prácticamente nacionalizaron la gran mayoría del capital de la aseguradora.

Tras el rescate y el cambio de la cúpula directiva, la aseguradora se lavó la cara para dar otra imagen que no recordara a la anterior, la que estuvo a punto a de quebrar. Por eso creó Chartis, con sede en Nueva York, marca que incluye las operaciones de seguros comerciales e industriales, seguros generales en el extranjero y operaciones de clientes privados. En Europa, cambió el nombre de su filial europea por el de Chartis Europa. Además, la matriz empezó a vender una buena parte de sus filiales para pagar el importe de las ayudas.

La última, por ahora, de estas operaciones de venta ha sido el acuerdo alcanzado por AIG con el consorcio taiwanés Ruen Chen Investment Holding, formado por las firmas locales Ruentex Group y Pou Chen Corporation, para la venta de su filial en Taiwán, Nan Shan Life, por 2.160 millones de dólares (unos 1.660 millones de euros) en efectivo. Esta operación ha sido bastante complicada, ya que el gobierno de Taiwán ha tenido que dar el visto bueno, cosa que no hizo hace un par de años, cuando el grupo asegurador estadounidense había llegado a un acuerdo con un consorcio de Hong Kong, encabezado por Primus, para venderle esa misma filial por un precio similar al conseguido ahora. Entonces, las autoridades de aquel país rechazaron la operación, ¿cómo iban a consentir que una empresa china comprara la mayor aseguradora taiwanesa, con más de cuatro millones de clientes?

Pero, previo a esta última operación, AIG, que presentará sus resultados del último trimestre del pasado año el próximo día 24, había vendido entre otras su filial Alico, que opera en el negocio de seguros de vida y salud en medio centenar de países y cuenta con 20 millones de clientes, a su competidor MetLife. Además, a finales de octubre del pasado año, sacó a bolsa una gran parte del capital de American International Assurance (AIA), su unidad asiática de seguros de vida, después de que la británica Prudential desistiera de comprarla y le abonara una indemnización de 500 millones de dólares por romper el compromiso. Y más recientemente también llegó a un acuerdo para vender a Prudential -y esta vez si parece que va en serio y que no se arrepentirá- sus dos divisiones japonesas, Star y Edison, por 4.800 millones de dólares, de los que 4.200 millones serán abonados en efectivo y asumirá otros 600 millones de deuda. Con los recursos que genere esta operación, AIG tiene previsto -y autorizado por el Gobierno estadounidense, que para eso es el mayor accionista- aumentar el capital de Chartis en 2.000 millones.

Además, AIG dedicará 4.100 millones de dólares (3.009 millones de euros) a aumentar las provisiones de su unidad de seguros inmobiliarios de Chartis. La necesidad de fortalecer estas provisiones extraordinarias, que se cargarán contra los resultados del cuarto trimestre, se debe a riesgos anteriores a 2005, principalmente para cubrir riesgos relacionados a problemas con el amianto, exceso de bajas de trabajadores y compensaciones.

AIG, cuyas acciones han caído más de un 25% en lo que va de año, elaboró un plan de recapitalización que da al Gobierno una participación del 92% en la entidad y le permite devolver las ayudas de más de182.000 millones de dólares que recibió del Tesoro y la Reserva Federal estadounidense para evitar su quiebra. Según este plan, la aseguradora ha intercambiado 1.655 millones de sus acciones comunes por los 49.100 millones de dólares en acciones preferentes controladas por el Tesoro, con lo que el Gobierno alcanza esa participación del 92% de AIG. La aseguradora además ha devuelto la línea de financiación de la Reserva Federal de Nueva York por importe de 21.000 millones de dólares (cerca de 16.000 millones de euros.

Finalmente, la aseguradora confía en que, con el tiempo, el Ejecutivo se desprenderá de esa participación en función de las condiciones de mercado y de esa forma los contribuyentes sacarán beneficio de su inversión en AIG. Algo que la mayoría de la gente pensaba hasta hace poco tiempo que era imposible.

Mapa del seguro de vida en España en 2010

ICEA ha completado con números el mapa del seguro de vida español en el año 2010. Según sus previsiones, en nuestro país hay más de 32,75 millones de asegurados, un 0,24% más que el año anterior, lo que no significa que ese número de personas cuenten con un seguro de vida, ya que hay mucha gente que tiene más de una póliza. El ahorro gestionado por el sector creció casi un 2% hasta los 146.632 millones de euros, mientras que las primas emitidas cayeron un 8,36% hasta los 25.768 millones.

Por modalidades dentro de este ramo, el seguro de riesgo puro, que es el más numeroso, registró cerca de 23,3 millones de asegurados, un 0,43% menos. Este descenso fue tan suave porque por primera vez en dos años crecieron las ventas de pisos, concretamente un 6,8% en 2010, y ya se sabe que los seguros ligados a hipotecas son uno de los grandes viveros de clientes de esta modalidad. Sin embargo, el volumen de primas creció cerca de un 3%, pero las provisiones técnicas se recortaron en un 2,31%. De todas formas estos seguros son los que menos reservas técnicas aportan al sector, ya que suponen más del 71% del número de asegurados, pero sólo el 3,4% de las reservas, lo que el pasado año ascendió a 4.867 millones.

Una modalidad que no termina de despegar hasta que no se mejore la ley es el seguro de dependencia, que pese a crecer más de un 10% en número de asegurados no llegan ni a 17.500, muy pocos para una pirámide de población como la que tenemos. Lógicamente, el ahorro gestionado por este producto, que es el más bajo del sector, fue de los que más crecieron, más del 31%, hasta poco más de 4,3 millones de euros.

Las modalidades que más han crecido en número de asegurados coinciden precisamente con los productos estrella: los planes de previsión asegurados (PPA), equivalentes a los planes de pensiones pero en productos asegurados, y los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), ambos con ventajas fiscales. Los primeros crecieron casi un 32% y los segundos casi un 20%. En el caso de los PPA, su crecimiento en número de asegurados está en línea con el de las primas emitidas (25,25%) y con el de las provisiones técnicas (32,77%), alcanzando estas últimas los 6.266 millones. Los PIAS, por su parte, presentan un crecimiento de primas extraordinariamente bajo (2,58%) y un volumen de ahorro mucho más elevado (casi el 25%) hasta los 2.128 millones.

De los productos destinados al ahorro o a la jubilación, los que presentaron peores resultados el pasado año fueron los de capital diferido, en los que asegurador y asegurado fijan una fecha para que este último cobre todo el ahorro acumulado, más la rentabilidad obtenida. El número de asegurados bajó más de un 4%, las primas un 18% y un 5,29% las provisiones técnicas. Aún así, es el segundo grupo que más ahorro genera, con 42.572 millones. En cambio, los seguros de rentas, que, con 73.129 millones, un 4,29% más, son los que más ahorro concentran, sin embargo el volumen de primas de esta modalidad cayó más de un 20%.

Por otra parte, los seguro de vida colectivos no tuvieron un buen año y bajaron tanto en número de asegurados (-0,96%), como en primas emitidas (-12,53%), como en provisiones técnicas (-1,07%). Si se compara con los seguros individuales, resulta que en número de asegurados son tres veces menos; en primas emitidas son siete veces menos; y en provisiones técnicas son dos veces y cuarto menos. A tenor de estas cifras, los seguros de vida colectivos siguen siendo una asignatura pendiente del sector.