UN BANCO EN EL RETIRO
No tiene mala pinta el nuevo equipo económico, formado por técnicos y profesionales de la Administración
Buenas noticias iniciales sobre un Gobierno -el de Mariano Rajoy- que incorpora técnicos bien preparados y talantes conciliadores entre los miembros del Partido Popular. Los paladines más esforzados de la revolución conservadora se han reducido al caso de Ana Mato y a la juvenil, desenvuelta y hacendosa, vicepresidenta primera, Soraya Saínz de Santamaría.
Un Gobierno equiparable al de otros gobiernos europeos: algunos independientes y el resto gente afín al partido vencedor de las elecciones. En cualquier caso, la ausencia de profetas de las desvertebración, como el Sr. González Pons, permite apostar por la tranquilidad y la convivencia.
Rajoy ha congelado el anuncio de las grandes maniobras amparado por la cobertura eficaz del BCE y su fuego graneado de liquidez. Se calcula en 700mm de Euros la liquidez sobrante que se mueve en los mercados, comprando títulos de deuda e incluso extendiendo préstamos entre instituciones de crédito. La expansiva política monetaria del BCE ha calmado los movimientos espasmódicos del mercado. Menos volatilidad, más confianza y descenso de los tipos de interés en la deuda soberana.
Sin agobios
Rajoy sin agobios ha ido desgranando nombramientos y encargado el mando del ala económica del gobierno a técnicos y profesionales de la Administración. Sin embargo, ha introducido una modalidad en el antiguo Ministerio de Economía y Hacienda con la amputación de Hacienda. Dos Ministerios donde antes había uno. Al de Economía le ha añadido la coletilla de "Competitividad", un contenido indeterminado, que como sucede en la elaboración de algunos guisos, su resultado es una cuestión empírica. Competencia es también un conjuro de general invocación, pero que eligiendo el paradigma alemán encontraríamos identidades de este significado en el desarrollo y composición de las exportaciones de un país.
Las ventas al exterior en mercados abiertos y sin utilizar trampas de tipo de cambio o subsidios reflejan la calidad y el precio atractivo de una mercancía o un servicio, en suma, su competitividad. En España desde febrero de 2010 las exportaciones de mercancías avanzan sin interrupción y a mayor velocidad que las alemanas, hasta el pasado mes de octubre para el que tenemos cifras. Curiosamente, la envoltura institucional de "Comercio" (se supone que Comercio Exterior) ha desaparecido de los títulos ministeriales, mientras sí se mantiene la de Turismo, cuyo valor cuantitativo apenas si llega a un 40% del valor, también cuantitativo, de las exportaciones.
La desmembración de Hacienda reduce el peso político de Economía. Una gestión horizontal por todo el territorio público y privado del Estado gana en efectividad cuando la base de los impuestos y su diseño, junto a la gestión de los presupuestos del Estado se ejercen con una única autoridad. En nuestros páramos Hacienda es sinónimo de temor y respeto, mientras que Economía se identifica más con el cuadro macroeconómico y esas magnitudes, como el PIB, o el nivel general de precios, aunque en la coyuntura actual se le añada la condición de gestor de la convivencia económica con Bruselas.
No hay un vicepresidente económico, sino que es el propio Rajoy quien encarna ese papel en su condición de también presidente de la Comisión de Asuntos Económicos, donde jugará un papel de árbitro entre los independientes y los "expertos" del Partido. Pero el Sr. Rajoy no es un hombre versado como el italiano Mario Monti en los entresijos de la Economía y las negociaciones con Bruselas, aunque si cuente con un gran respaldo parlamentario.
A propósito del Ministro de Economía, en el número de diciembre de la Revista CONSEJEROS, y entrevistado como consejero de ENDESA, Luis de Guindos encadena una serie de respuestas interesantes sobre la reforma financiera reclamada por los mercados. Pregunta: ¿Reforma Financiera?. Respuesta: "Vamos con retraso; el eje de actuación debe ser la valoración adecuada del riesgo inmobiliario". P:¿Banco malo?. R:"Es una alternativa pero lo relevante es la valoración adecuada y transparente de los activos...solo la verdad nos hará libres".
La opción intelectual del Sr. Guindos, la opción política vendrá cuando ejerza como Ministro, se inclina por aparcar al Banco Malo. Coincide en esto con la actitud mantenida por el Banco de España que ha actuado caso por caso o la defendida por el Sr. Rubalcaba en el Debate de Investidura. El banco malo, es decir, la compra de activos desvalorizados, significa un incremento del gasto público sin garantías de recuperarlo con el consiguiente avance del déficit presupuestario o la contrapartida de mayores cargas impositivas para los ciudadanos. También esta el riesgo moral, tan cómodo para las entidades financieras mal gestionadas cuando en esta crisis las empresas se buscan la vida ajustando sus pérdidas. Bancos, Cajas y Cooperativas no tienen inmunidad así que transparencia y apretarse bien los machos para atravesar el vendaval.
No todos los banqueros son partidarios del banco malo. El Banco de Santander tiene muchas razones para no querer aflorar pérdidas que puede administrar y acabar resolviendo. El caso de otras entidades de crédito es muy diferente, ni tienen que defender su cotización ni pueden encauzar su actividad. Su único remedio son las subvenciones y ayudas estatales que, por otra parte, están prohibidas por el Tratado de la UE en la medida en que modifica las condiciones de competencia. El Sr. Guindos está en lo cierto cuando reclama transparencia. Ahora debe, además, gestionarla desde el Ministerio de Economía y Competitividad.
Nueva actitud BCE
El momento del actual ministro de Economía también cuenta con esa nueva actitud del BCE a favor de una política monetaria más expansiva. Pero naturalmente hay que poner la maquinaria en marcha y responder a la política monetaria del BCE con reformas estructurales de calado y reajustes presupuestarios. En efecto, el valor de las deudas de las empresas y familias españolas es muy superior al valor de los activos que se corresponden con esas deudas, máxime cuando las quitas de la deuda griega no son aplicables a España. La partición entre Economía y Hacienda no va a ser ninguna ayuda.
Sol de inviernos otoñal. En mi banco de El Retiro converso con un jardinero del parque que anda un poco cariacontecido, verán porqué. Un compañero suyo, un jardinero en el Palacio de la Moncloa y en sus 50 años de edad acaba de ser despedido después de 17 años de trabajos en el recinto. Al parecer, me susurra, prácticamente todo el personal de conservación y mantenimiento han seguido el mismo camino. No lo entiende, son sencillamente menestrales y no miembros de ningún partido político.