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Publicado el martes 27 de diciembre de 2011

TENDENCIAS

Pese a la reforma, persisten las dudas de que las cajas hayan reducido la financiación a los partidos politicos

partidosTendencias de Carlos Díaz-Guell.– Las elecciones del 20 de noviembre han sido las primeras celebradas en España tras la reconversión financiera que supuestamente ha introducido mecanismos de mercado en las Cajas de Ahorros tendentes a desarrollar una operativa de funcionamiento que impidiera que estas entidades de crédito siguieran siendo utilizadas de forma partidista por las formaciones políticas para financiar sus propias actividades.

Pese a todo, la financiación de los partidos políticos españoles sigue siendo insuficientemente transparente por lo que resulta aventurado afirmar que las Cajas hayan empezado a moverse ya más por razones de eficiencia económica y rentabilidad que por intereses políticos creados.

Los mecanismos de financiación de los partidos que encontraron en las Cajas una formula fácil de conseguir préstamos en condiciones favorables y que posibilitaba cancelaciones de créditos sin justificación suficiente, está en la base de buena parte de la profunda crisis con las que estas entidades se han enfrentado, ya que han permitido prácticas de "trueque" en donde al otro lado de la balanza se situaban todo tipo de concesiones e irregularidades de carácter urbanístico que a la postre condenaron a las entidades a sufrir agujeros negros en sus balances que les provocaron situaciones insostenibles y que han obligado a una reforma del sistema que aún no se ha cerrado. ¡Tu me da, yo te doy!

La condonación de intereses por parte de entidades para saldar créditos arrastrados durante años, ha sido una práctica que avala una connivencia entre los partidos políticos y estas entidades financieras públicas que no parece que vayan a conocerse nunca en detalle, pero que han repercutido severamente en sus cuentas de resultados.

En 2010, en pleno proceso de reestructuración de las cajas y de restricciones crediticias, estas entidades incrementaron su financiación a los partidos políticos un 8%, llegando a situarse en los 85 millones de euros, lo que venía a demostrar que mientras el grifo del crédito estaba cerrado para muchas empresas, no lo estaba para las organizaciones políticas.

El problema reside en que habrá que esperar varios años para conocer con más o menos exactitud la realidad al día de hoy, como lo demuestra el hecho de que el Tribunal de Cuentas en su Memoria de 2010 hiciera públicos los datos de la financiación de los partidos en las elecciones del 2006.

Para algunos, pequeños gestos como el acuerdo entre PSOE y PP de reducir un 15 por ciento el tope de gasto electoral del que disponían los

partidos en campaña y las subvenciones que reciben en función de su resultado, así como rebajar un 10 por ciento las ayudas para el envío de propaganda gratuita, puede representar el reflejo de una cierta sensibilidad ante las dificultades financieras, pero también el hecho de que se han terminado los elementos que posibilitaban el trueque.

La primera fase de la reforma del sistema financiero se ha cerrado, en opinión de muchos analistas, con más pena que gloria, ya que en ellas han tenido un importante peso específico los gobiernos autonómicos, preocupados por perder peso y control en las entidades resultantes de las fusiones. Por ello, muchos procesos entre cajas se han desarrollado más por intereses políticos que por razones de objetividad empresarial, lo cual es comprensible cuando se analiza el activo papel jugado por las cajas en la financiación de los partidos durante 2010 y que es posible conocer solo parcialmente gracias a las informaciones facilitadas por algunas pocas entidades.

Gracias a esta información y a título meramente orientativo, existe un cierto consenso en señalar que la Caixa es la entidad de ahorros que juega el papel más activo en materia de financiación de los partidos. Así, la caja presidida por Faine, según los datos disponibles, durante los gobiernos del PSOE no sólo era el mayor prestatario del partido en el gobierno, sino también la que más créditos tiene concedidos a los partidos: 46 millones de euros en total. La mayoría se concentra en los grupos políticos catalanes, con CiU a la cabeza. Entre la coalición y los dos partidos que la integran (Convergéncia Democràtica y Unió Democràtica) debían a La Caixa cerca de 20 millones, antes de las últimas elecciones generales.

Y si la Caixa es la entidad financiera más comprensiva con las necesidades de financiación de los partidos, según datos publicados, el PSOE es, con diferencia, el partido que más créditos ha solicitado y que les han sido concedidos por las cajas. El segundo lugar es ocupado por CiU.

La falta de datos fiables y el ocultismo existente entre las cajas, hace difícil ofrecer datos completos y fiables, aunque ello no es óbice para que se dispare la demagogia y se concluya con que los partidos políticos, a diferencia de las empresas y las familias, no han sufrido las consecuencias de la falta de crédito en el mercado, sino todo lo contrario, ya que en el periodo 2007-2010, la financiación concedida por las cajas a los partidos creció un 8%, superando al final de ese periodo la cifra de 85 millones de euros, un tercio de la cual correspondía al PSOE y de las diferentes agrupaciones socialistas regionales, que en esos tres años dispararon su financiación, vía cajas de ahorros, en más de un 17%, hasta superar los 28 millones.

Otra cosa y que merece capítulo aparte es el referido al crédito de las cajas a las entidades locales y que en los últimos años ha experimentado vaivenes sorprendentes.

Tendencias es una publicación on line de distribución restringida que edita Carlos Díaz-Guell.

La colección histórica puede consultarse en http://www.tendenciasdeldinero.com/