El nuevo ministro forzado a una revisión total de la regulación eléctrica
José Manuel Soria estudia cambiar la regulación para permitir contratos a largo plazo en respuesta a los de grandes consumidores
Conseguir mejores precios en la electricidad es la reclamación de los grandes consumidores, por esa razón están presionando a la Administración para tener un trato de privilegio. De hecho ya existen varias maneras de adquirir energía mediante contratos bilaterales a largo plazo, que deben ser negociados con las eléctricas. Pero el problema es que difícilmente éstas van a aceptar vender la energía más barata cuando pueden colocarla en el pool a un precio muy superior. Es sencillamente una cuestión de poder de negociación frente a un sector donde resulta muy difícil, por no decir imposible, que entre la competencia exterior. Y la razón es muy sencilla y todo el mundo lo entiende: es una cuestión física. No existe posibilidad de inyectar electricidad desde Europa de forma significativa para que haya competencia en precios. En la electricidad, como recuerdan habitualmente en el mundo del mercado energético, los Pirineos no han desaparecido.
El nuevo ministro de Industria, José Manuel Soria, que ya está analizando los informes que les habían preparado a los populares meses antes de la campaña electoral expertos externos, admite que no bastaría con cambiar la regulación y permitir contratos a largo plazo. De hecho los contratos ya se pueden realizar. Para Industria es claramente un problema de competencia en este sector. Muchos de los concursos de grandes consumidores, como Adif, no han tenido muy buenos resultados en los precios obtenidos.
La tarifa de último recurso: una referencia
El hecho de que se haya establecido una tarifa de último recurso (TUR) para los clientes domésticos hace inevitable que se convierta en una referencia de precio para todos. Esta tarifa debería ser marginal y cara (con el objeto de que sea residual para quien no quiere cambiarse de compañía, por dejación o pereza), pero se ha convertido en lo que no debería ser.
Operadores del mercado recuerdan que, aunque a todos nos ofertan precios referenciados a la TUR, las rebajas son mínimas, por lo que no hay un escenario de competencia ni remotamente parecido al que hay por ejemplo en la telefonía móvil.
El otro gran problema por resolver son los altos coste del recibo para pequeños y grandes consumidores que provienen de peajes, es decir, de lo que no es energía: infraestructuras, subvenciones (al carbón y a las centrales de gas que están casi paradas) y las primas a las renovables. Y estos peajes suponen más o menos el 50% del recibo. En el sector entienden que el ministro rechace empezar su mandato subiendo el precio de la luz y haya pedido tiempo para analizar este otro déficit, que no es menor. Por ahora el ministro planteará en el próximo consejo la congelación de tarifa, pero una vez que desembarque en el ministerio y estudie la situación del sector ¿podrá mantendrá su postura?
Los informes que maneja el PP hablan de que los precios de los peajes se han disparado en España durante el mandato socialista, sobre todo por el fomento descontrolado de las renovables. Por ejemplo, la energía solar (fotovoltaica y termosolar) se lleva un 15% de las primas cuando solamente genera un 4% de la electricidad. Así, el mayor problema que tiene el nuevo gobierno es cómo parar esta sangría en el recibo con instalaciones ya comprometidas en 15 y 20 años que tienen unos derechos adquiridos que no se pueden eliminar.
Sin duda estos antecedentes apuntan a una moratoria en la introducción de más renovables y a que las energías tradicionales, más baratas, van a ganar más peso.
La losa del déficit de tarifa
Y finalmente está la losa del déficit de tarifa, que está ya en más de 25.000 millones y que a estas alturas nadie sabe cómo amortizar sin subir los costes de la luz. Este fue precisamente el problema del que más claramente habló Rajoy durante el debate de investidura. También es el primero sobre el que se ha manifestado el nuevo responsable de Industria, justamente en la primera entrevista que haya concedido ningún ministro del Ejecutivo de Mariano Rajoy. No cabe duda que pese a las diferencias internas que mantuvo Montoro con el equipo responsable de Industria durante la pasada legislatura, el Gobierno nuevo conoce la gravedad e importancia del asunto.
Entre los informes que ha recibido el PP, hay quien apunta a una quita parcial de la factura total del déficit como solución drástica, que tendrán que negociar duramente con las eléctricas, si nos atenemos a las indicaciones efectuadas por Rajoy en el debate de investidura. Según el presidente, "es evidente que no se puede aplicar una subida de tarifas que recaiga íntegramente sobre los consumidores y que siga castigando la competitividad de la economía española, por las malas decisiones regulatorias".
¿Está sugiriendo la quita? Sin duda en el sector de la energía el Gobierno tiene un reto muy duro. El nuevo ministro no tiene experiencia en el sector. Por ello se espera que nombre un secretario de Estado con esa experiencia y conocimientos que, por cierto, no han tenido los gobiernos anteriores. Quizás sea esta falta de experiencia la causa de muchos de los problemas acumulados y de una regulación de mala calidad e inestable. O al menos esta es una opinión muy extendida en el sector.