El parque inmobiliario de la banca vale un 43% menos
El desplome en la concesión de hipotecas hunde aún más los precios de la vivienda
"La vivienda nunca baja", era la aserción indiscutible que los empresarios del sector repetían ad nauseam hace cinco años, y que recordamos con una amarga sonrisa. Hoy, el mercado inmobiliario, ese ‘negocio seguro', padece una anorexia crónica que contribuye a la paralización de la economía del país. Según un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicado este jueves, el precio de la vivienda acentuó su desplome en el tercer trimestre de 2011 al caer un 7,4% en tasa interanual, frente al 6,8% del trimestre anterior. Ya son catorce trimestres consecutivos con datos interanuales negativos, lo que significa que el sector no levanta cabeza desde hace casi tres años. Cifras preocupantes y al mismo tiempo consecuentes con el anémico estado del mercado hipotecario, que va por el mismo camino.
El signo negativo ha golpeado a la vivienda en todos los frentes: la tasa anual del precio de la vivienda nueva se sitúa en el -5,0% (aunque aquí aumenta dos décimas respecto al trimestre anterior). Y aún se acentúa más en la vivienda de segunda mano, cuya variación anual pasa del -8,3% en el segundo trimestre al -9,6% en el tercero.
Por tercer trimestre consecutivo, en todas las comunidades autónomas han bajado los precios en tasa interanual. Además, en la mayoría de ellas, el precio de la vivienda disminuye respecto al trimestre anterior.
Los mayores descensos de la tasa anual del Indice de Precios de la Vivienda (IPV) se producen en Cataluña (baja 2,1 puntos hasta el -10,3%); País Vasco (desciende 2 puntos hasta el -8,7%) y Comunidad de Madrid (baja 1,8 puntos y se sitúa en el -8,9%).
Hipotecas a la baja, vivienda en caída libre¿Y dónde hay que buscar las causas del derrumbamiento del precio del producto? Evidentemente, en las pésimas ventas, pero no sólo por la falta de compradores si no por la falta de financiación. El negocio inmobiliario, bandera del ‘milagro económico español' junto con el turismo, está a punto de cerrar un año para olvidar. Según datos del Ministerio de Fomento, durante los nueve primeros meses de este año se vendieron en España unos 240.600 inmuebles, menos que los más de 250.000 pisos vendidos solamente durante el segundo trimestre de 2006, la cota más alta del boom inmobiliario.
Pero, claro, es muy complicado comprar un piso si al pedir una hipoteca en el banco el comprador tiene serios problemas para conseguirlo debido al exceso de condiciones exigidas. En agosto y septiembre del presente año, los números demostraron que la concesión de préstamos para vivienda en España siempre puede caer un poco más bajo: durante esos meses se firmaron tan sólo 60.039 hipotecas. Los datos de septiembre suponían un 42% menos que en el mismo período del año anterior.
Por una parte, están los españoles que no pueden comprar piso porque no encuentran financiación. Y por otra, están los que no quieren, porque piensan que los precios continuarán a la altura del betún, convirtiendo la adquisición de un inmueble en una inversión ruinosa. El resultado no puede ser otro que el coma terminal de la compraventa de casas, lo que lleva a unos precios cada vez más bajos. Y como durante décadas el Estado puso todos los huevos de la economía y el empleo en el cesto del ladrillo, ahora no hay tortilla para nadie.
Pero no faltan quienes sacan ventaja de esta situación. Según un informe de la agencia de calificación Fitch, la caída de los precios ha provocado que las viviendas que las entidades bancarias se han adjudicado en los últimos años tras la oleada de desahucios valgan de media un 43% menos que en el momento de conceder el préstamo. En otras palabras, muchos embargados se encuentran vinculados a un préstamo que ahora mismo es mucho más caro que la vivienda que les han quitado, y que tienen que seguir pagando.