La escasez de profesionales competentes compromete su crecimiento económico
Titulados españoles buscan en el país lationamericano una oportunidad ante la ausencia de trabajo en Europa
Latinoamérica no sólo se está convirtiendo en tierra de oportunidades y en refugio ante la crisis para las empresas españolas: también comienza a transformarse en un mercado laboral atractivo y pujante en un momento en el que el desempleo azota a Europa y, especialmente, a España. Eso sí, las oportunidades de trabajo son muy específicas. Brasil, la principal economía del área, busca hoy mano de obra desesperadamente, pero titulada y/o altamente capacitada, y está dispuesto a echar mano de ingenieros, arquitectos y otros profesionales extranjeros, notablemente españoles, para suplir una carencia que compromete su crecimiento económico.
Brasil tiene dos necesidades laborales complementarias. Por un lado, y en general, precisa titulados y licenciados extranjeros para asegurar sus planes de desarrollo de infraestructuras a medio plazo. Por otro, requiere en particular y de forma inmediata, la contratación de personal cualificado de los sectores de construcción y turismo-hostelería para afrontar con éxito sus planes más urgentes: la celebración de la Copa del Mundo de Fútbol en 2014 y la de los Juegos Olímpicos de 2016, eventos de los que Río de Janeiro será anfitriona. En España existe una incipiente emigración laboral hacia el país que podría crecer a corto, ya que Madrid y Brasilia han comenzado a encauzarla, agilizando trámites a los que buscan una oportunidad en el mercado brasileño.
Para los trabajadores españoles cualificados en situación precaria o en paro, Brasil puede ser una alternativa tan buena como la de Alemania, que recientemente ha lanzado una campaña para captar y reclutar profesionales altamente capacitados de otros países. En países vecinos de Brasil, como Argentina, los trabajadores especializados han comenzado ya a movilizarse y a cruzar la frontera. En nuestro país, la directora general de Ciudadanía Española en el Exterior, Pilar Pin, debatió días atrás con empresarios de Río cómo aunar la necesidad inmediata de profesionales capacitados en turismo y construcción y el deseo de muchos trabajadores de probar fortuna en Brasil. Y firmó un convenio que facilitará la llegada de especialistas españoles al país.
En líneas generales, y al contrario que la mayoría de las economías mundiales, Brasil necesita y busca trabajadores extranjeros porque tiene un déficit crónico de mano de obra especializada y cualificada que amenaza con lastrar su expansión. Si mantener altas tasas de crecimiento es difícil hasta para China e India, hacerlo sin trabajadores cualificados es tarea de titanes. Y ante ese reto está Brasil. Según una encuesta de Manpower, el 57% de los empresarios brasileños tiene dificultades para hallar trabajadores adecuados en algunos puestos, cuando la media mundial es del 34%. Brasil es el tercer país con más problemas a la hora de cubrir las necesidades de personal cualificado de su economía, tras Japón e India. Y si en el caso nipón se debe el envejecimiento, en el de Brasil obedece a un déficit formativo de complicada resolución a corto.
El fuerte y rápido crecimiento de los últimos cinco años ha cogido al país desprevenido en educación: no ha formado trabajadores especializados suficientes como para cubrir las nuevas áreas de desarrollo. Por ello, y mientras eleva a marchas forzadas la inversión en formación para dotarse de una adecuada cantidad de profesionales a medio y largo plazo, el país se ve obligado a importar especialista del exterior en el inmediato si quiere mantener su actual expansión. A día de hoy, la escasez de ese tipo de empleados está aún limitada a ciertos sectores y se puede superar a corto contratando jubilados y extranjeros, pero a medio plazo la situación se prevé problemática.
Un reciente informe de Wharton aseguraba que si Brasil quiere seguir acrecentando su protagonismo económico global necesitará más mano de obra cualificada, ya que "la escasez de cerebros empieza a comprometer ya su crecimiento". La carencia de este tipo de trabajadores es notable en cuanto a licenciados en infraestructuras. Pero el país no sólo precisa ingenieros, arquitectos, gerentes, aparejadores y jefes de proyecto para muchos sectores, sino también, y de forma muy concreta y perentoria, una mano de obra que abunda en España: profesionales capacitados en construcción, turismo y hostelería (albañiles especializados, decoradores, gestores de establecimientos turísticos, cocineros, camareros...) ante el incremento de la demanda turística que espera con motivo del Mundial y los Juegos. Y prefiere que sean españoles. Brasil, que recibe 5 millones de turistas al año, prevé 7,2 millones de visitantes en 2014 y más de 11 millones en 2016.
Se precisan casi 2 millones de trabajadores
En una entrevista con El País en mayo, Pilar Pin destacaba que el ministro de Trabajo brasileño, Carlos Lupi, le había comunicado que Brasil precisa 1,9 millones de trabajadores cualificados y que España los tiene. "El potencial de Brasil es enorme y con retos muy próximos, como el Mundial, los Juegos, la cobertura energética, el tratamiento medioambiental, el turismo", indicó Pin entonces, para resaltar que los licenciados españoles en paro no acaban de ver clara la opción Brasil, en parte porque la legislación de implantación empresarial en el país es restrictiva. "Los trabajadores de una firma que va a Brasil tienen permiso de estancia por obra, lo que dura su contrato, y establecerse por cuenta propia es difícil, las leyes lo dificultan", señalaba Pin.
Se trata de trabas que la directora de Ciudadanía Exterior trata de solventar con el convenio recién firmado con la Asociación Brasileña de la Industria de Hoteles de Río para construcción y turismo-hostelería, y cuya meta es flexibilizar la entrada a Brasil de mano de obra española en esos sectores, facilitar el trasvase de trabajadores y fijar convenios para formar personal brasileño en turismo, ya que las firmas quieren incorporar el modelo español.
Principales trabas
Los grandes obstáculos con los que se topan los españoles que quieren viajar a Brasil en busca de empleo son la compleja burocracia brasileña y las exigencias en visados laborales y titulación. Existe gran dificultad para la obtención de acreditaciones laborales que permitan compatibilizar capacitación laboral y convalidación de títulos (el trámite es hoy lento y complejo) y para la concesión de visados de trabajo. Por si fuera poco, los sindicatos brasileños tienen amplias prerrogativas para vetar el ejercicio profesional de extranjeros y se muestran restrictivos, exigiendo amplias contrapartidas al país de origen.
Pero no sólo se trata de una duras leyes de inmigración que parecen aflojar: la exigua remuneración de algunos puestos de nivel medio (los empleos para ingenieros están bien pagados) también son un hándicap. A título de ejemplo, Pin señalaba que aunque Brasil precisa 28.000 profesores de español nativos y en España pueden hallarse, el sueldo (una cuarta parte del que perciben esos profesionales en España), los disuade. "Es una contradicción de Brasil declarar el español como prioridad y demandar profesores pero no elevar los sueldos", indicaba. Y es que, pese al interés nacional, y a que el Consejo Nacional de Inmigración asegura que se están simplificando los trámites y que un profesional foráneo puede obtener un permiso de trabajo en 20 días, la importación de mano de obra cualificada sigue chocando con la burocracia.
Ahora, según acaba de confesar Pin a La Vanguardia, se está trabajando justamente en paliar o eliminar estos obstáculos, analizando la forma de modificar los aspectos más complicados para dar mayor flexibilidad a la entrada de trabajadores a través de asociaciones de empresas mixtas o consorcios bilaterales o mediante la concesión de visados específicos por tipo de trabajo. De momento, las cifras avanzadas por Pin tras su encuentro con los empresarios de Río no son precisas, pero podrían alcanzar varios miles de personas y contratos por períodos desde meses a varios años. Según la alta funcionaria, en las próximas semanas se definirá el número de empleos cualificados que precisa Brasil en construcción y sector turístico-hotelero, el grado de capacitación y titulación que se exige y las modalidades de apoyo que se ofrecerán a los emigrantes laborales hispanos.
Problemas a corto
A corto, el crónico déficit de trabajadores cualificados en el gigante sudamericano y la necesidad perentoria de su reclutamiento se ha agravado con los dos mega proyectos en ciernes: la celebración del Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, que tendrán como escenario la ciudad de Río. Algunos expertos ya han señalado que el proyecto de las Olimpiadas comienza a resentirse de la carencia de la mano de obra cualificada necesaria. Y eso que Brasil está ofreciendo salarios muy competitivos y atractivos. Para ambos proyectos deportivos, y al margen del turismo, el país busca especialistas y jefes de proyectos, directores comerciales, gerentes e ingenieros especializados, pero también personal específico para diversas actividades en construcción, sector donde la remuneración de esos puestos (encofradores, etc.) ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos.
También el comité organizador de los Juegos ha hecho sonar la alarma: el tiempo corre y faltan profesionales especializados y mano de obra cualificada para sacar adelante los proyectos. El país no cuenta con recursos humanos suficientes en ingeniería, gerencia de proyectos y construcción civil, y esta situación no sólo se refiere a las instalaciones deportivas para los eventos, sino también a la ejecución de los enormes y millonarios planes para reducir el déficit en infraestructuras que Brasil, como otros países, tiene actualmente en marcha. Algunos creen que la falta de mano de obra especializada podría encarecer las obras en curso en Río de Janeiro hasta un 25%.
El propio director del comité organizador de los Juegos, Leonardo Gryner, reconoció hace unas semanas que se afronta esa grave carencia de profesionales y esbozó una solución: recurrir contrarreloj a contratar más personal extranjero para cubrir vacantes. Admitió que no queda otro remedio que buscar fuera los técnicos e ingenieros que faltan y que Brasil cuenta para ello con la posibilidad de ofrecer salarios competitivos (los de especialistas, gestores, managers e ingenieros han subido el 20% desde 2008). Sólo en Río, que será capital mundial del deporte y del turismo, se construyen hoy 6.000 plazas de hotel y 18.000 apartamentos. Pero eso es sólo la punta del iceberg.
Medio plazo y largo plazo
Porque no es sólo Río la que precisa de estos empleados especializados: las necesidades van mucho más allá de los dos grandes eventos deportivos que tiene pendientes Brasil y abarcan toda una serie de ambiciosos proyectos de infraestructura e inversiones a medio plazo con los que el país persigue apuntalar el crecimiento: desde el plan para convertirse en gran exportador de crudo al proyecto de formar parte del grupo líder en nuevas tecnologías, pasando por el aumento el parque inmobiliario, propósitos que pasan por disponer de una mano de obra altamente cualificada de la que se carece hoy.
El problema es que más allá de especialistas en construcción y turismo, el país seguirá necesitando antes, durante y después de 2014-16 ingenieros, arquitectos y otros titulados extranjeros para no verse obligado a detener el tren de la expansión. Brasil, que proyecta que su sector industrial, que incluye minería y energía, mantendrá el ritmo de crecimiento del 10% del pasado año, impulsa un desarrollo en el norte que incluye tres grandes hidroeléctricas (que necesitan miles de trabajadores cualificados) y acomete hoy una amplia reestructuración de infraestructuras aeroportuarias, portuarias y viales, así como la creación de un tren bala São Paulo-Río que debe funcionar en 2015. La falta de mano de obra no sólo complica la construcción de estadios y sistemas de transporte para la World Cup, que tiene un presupuesto de 18.000 millones de dólares, sino que es un problema global que atañe a inversiones por 250.000 millones en exploración y desarrollo de yacimientos offshore, construcción de carreteras y puertos y otros proyectos. Y no sólo en las sureñas Río o Sao Paulo, sino en las regiones de rápido crecimiento del norte.
Así las cosas, la demanda de trabajadores podría dispararse en los próximos años para cumplir con unos proyectos previstos que conllevan la generación muchísimos miles de empleos más, la mayor parte de los cuales serán ocupados por extranjeros a corto. Hay que tener en cuenta que a la necesidad de personal capacitado para el desarrollo de infraestructuras (que no se forma en un día) se une la necesidad de mano de obra cualificada para mantenimiento: la expansión y modernización de la industria ha obligado a adquirir equipamientos y tecnología en el exterior que precisa supervisión y formación especializada. Además, y a medida que las empresas se vuelven más sofisticadas, también lo hacen sus necesidades laborales, como ha sucedido en los sectores del azúcar y el etanol, en los que ya no basta con meros ingenieros agrícolas o químicos, sino que precisan un personal aún más especializado y en formación continua. Y si encontrar mano de obra cualificada generalista suficiente comienza a ser complicado, hallar especialistas en algunos sectores concretos se está convirtiendo en misión imposible.
Ya hoy, la falta de ingenieros comienza a ser una amenaza, especialmente en proyectos de infraestructura, pero no sólo en ellos: por ejemplo, está frenando un proyecto de 12.000 millones para que el gigante taiwanés Foxconn fabrique el tablet iPad de Apple en Brasil. Para la patronal, el actual déficit de 20.000 ingenieros al año que presenta el país se ha convertido en un grave lastre que se capea a duras penas con contratación de profesionales extranjeros y un incremento a ritmo trepidante de las universidades para formar profesionales.
La industria petrolera y gasista de Brasil lleva tiempo recurriendo a trabajadores extranjeros y los sectores financiero, aeronáutico y minero se disputan los licenciados más brillantes. En estos momentos, los ingenieros y titulados más demandados son biotécnicos, geólogos y geofísicos (con conocimientos para localizar depósitos de hidrocarburos y minerales), informáticos y analistas. Y se prevé que en los próximos años la demanda de este tipo de ingenieros, especialmente en el sector energético, suba entre el 13 y el 16%.
Un gran desafío
Los expertos consideran que se trata de un problema que dista de ser puntual y resaltan que Brasil en particular y Latinoamérica en general, no han formado ni forman el número suficiente de profesionales cualificados para atender las necesidades de la economía. A título de ejemplo, una reciente encuesta señalaba que Brasil, como México, sólo formó 40.000 profesionales vinculados con la ingeniería en 2009/10, mientras que naciones emergentes como China producen 300.000 al año. Y eso que, con un crecimiento superior al 5%, Brasil precisaría 60.000. Las universidades brasileñas ofrecen 292.000 plazas de ingeniería al año, pero sólo se ocupan el 50%. Mientras otros emergentes como la India exportan habitualmente profesionales capacitados a Europa y EEUU, Latinoamérica sufre para cubrir sus necesidades.
En el último informe del instituto IPEA se afirmaba que si Brasil crece una media del 3,5% el próximo decenio, como en 2000/10, las curvas de demanda y oferta de trabajo cualificado serán relativamente estables, pese a déficit en sectores como servicios financieros o ingeniería. Pero apuntaba que si crece por encima del 4%, el futuro podría verse comprometido. Igual opina la Confederación Nacional de Industrias (CNI), para la que el problema de la falta de capacitación genera un cuello de botella que puede frenar la expansión.
Por ello, y mientras trata de formar aceleradamente a sus jóvenes, Brasil se ha lanzado a la búsqueda de profesionales en el exterior. Según Brasilia, el número de trabajadores foráneos autorizados aumentó un 30% en 2010, hasta 50.000, la mayoría procedentes de EEUU, Reino Unido, Alemania y Filipinas. Los permisos de trabajo a ingenieros extranjeros aumentaron el 69% entre 2008 y 2010 y más del 100% en cinco años y sólo en el sector de hidrocarburos, la demanda se ha disparado y son ya 15.200 los trabajadores cualificados foráneos en ese segmento. De hecho el sector petrolero representa el 25% de las peticiones para regularizar ingenieros de fuera.
Durante los últimos años de expansión, los trabajadores especializados extranjeros no han supuesto un porcentaje mayoritario de la fuerza laboral brasileña. A fines de 2009, los ingenieros foráneos era sólo el 0,47% del total de trabajadores y los directores y jefes de proyecto, el 1%. Pero la situación ha cambiado y las empresas, empezando por las translatinas, comienzan a ser tan conscientes como el Gobierno de la gravedad del déficit de profesionales.
Las compañías temen que sus planes se vean afectados si la oferta continúa por detrás de la demanda mucho tiempo. Según los observadores, es difícil saber si Brasil contará con la fuerza laboral que necesita en el futuro, pero eso no inquieta tanto ahora como la calidad en la formación, que se ha convertido en problema cuya resolución va a depender no sólo del Estado, sino de la disposición de las firmas para formar talentos, algo que comienzan a acometer.
Toma de conciencia
Gobierno y empresas se han movilizado ya para atajar un déficit de mano de obra cualificada que tiene su origen en años de pobreza, rezago y escasa inversión en educación, en unos tiempos en los que Brasil distaba de ser un tigre emergente, y que hunde sus raíces en un sistema educativo insuficiente, caracterizado hasta hace poco por una mayoría de universidades estatales, gratuitas y de bajo nivel y sólo unas pocas facultades privadas con educación de calidad y de alto coste. Fruto del esfuerzo del Gobierno, se espera que si en 2009 Brasil producía sólo 428 graduados universitarios por 100.000 habitantes, la cifra se triplique en diez años. La creciente demanda de mano de obra cualificada provocada por la expansión económica no sólo ha hecho que e Brasilia se vuelque más en educación, sino que comienza a generar un aumento de las universidades privadas. Y las compañías también han comenzado a moverse. El gigante Vale ha optado por crear sus propios cursos de capacitación y destinó en 2011 casi 100 millones de dólares en formación de directivos y especialistas de niveles medio y superior, un 50% más que el año precedente. Y no sólo Vale: Petrobras, Ultrapar o Embraer emplean ya cuantiosos fondos en programas propios de formación. Esta opción de creación de talento por parte del sector privado completa la actuación del Gobierno de la presidenta Rousseff, que acaba de aprobar becas para que 75.000 estudiantes brasileños puedan formarse en el exterior y mejorar su capacitación.
El caso brasileño es el más llamativo, pero otros países del área ya han dado la voz de alarma de que necesitarán en el futuro una mayor dotación de profesionales altamente cualificados, especialmente ingenieros y técnicos conectados con la agricultura, el sector minero-petrolero, la obra civil en sentido amplio, la economía, la gestión comercial y la alta tecnología.
Brasil ha incluido en sus dos últimos planes de desarrollo medidas para afrontar la necesidad de impulsar la educación/formación y contrarrestar el déficit de trabajadores capacitados. Estas metas estaban presentes en el Plan de Aceleración del Crecimiento, un programa por 630.000 millones de euros puesto en marcha en 2007 por Lula y cuya segunda fase fue lanzada en 2010, y en el Plan Brasil Maior, esbozado este verano por Dilma Rousseff para 2011-2014. El objetivo de este último esquema es aumentar la competitividad de la industria brasileña a través de incentivos a la innovación y el valor añadido y con más inversión en formación. La OCDE, en su último informe, ha hecho hincapié en la necesidad que tiene Brasil de cubrir su déficit de personal cualificado, tras instar al país a aprobar reformas fiscales y presupuestarias para consolidar su crecimiento, pedir una mayor lucha contra la inflación y augurar que la economía crecerá menos del 4% en 2011 y en 2012.