Se está produciendo un envejecimiento de las deudas impagadas
Unas entidades financieras optan por reforzar sus departamentos internos de recuperación, mientras otras estudian venderlas a firmas especializadas
La morosidad no sólo produce grandes quebraderos de cabeza. También genera situaciones paradójicas. "La contracción del crédito que vivimos de manera crítica en estos dos últimos años trae un efecto colateral inesperado y hasta sorprendente: hay menos trabajo para el recobro. Es decir, que con menos créditos concedidos y con mejores garantías, ¿qué queda por recobrar? Casi nada. De ahí la incipiente crisis del sector de recobros", opina Alejandro Lucero, consejero delegado de Multigestión Iberia. Una situación que contrasta con el hecho de que varias entidades financieras, como el Banco Popular o Bankia, hayan reforzado sus departamentos internos de recuperación, enfocándolos fundamentalmente hacia las labores de prevención de nueva morosidad.
"Si bien es cierto que todavía queda mucho para dar por terminada la crisis económica, y todavía quedan muchos escenarios diferentes que se pueden dar; lo que sí parece claro es que la disminución del crédito concedido en los dos últimos ejercicios, así como la calidad de los mismos, está empezando a provocar un menor volumen de activos morosos a recobrar, así como un mayor envejecimiento (tanto en plazo como en calidad) de las deudas morosas por el efecto de la ausencia de entradas a un ritmo igual o superior al de las salidas por cobros o fallidos", argumenta Lucero.
Este fenómeno se da en las entidades financieras, pero también en prácticamente todos los sectores empresariales. Y es lógico, ya que, "aún por diferentes razones, los efectos que provocan son los mismos", considera el consejero delegado de Multigestión Iberia.
Para Alejandro Lucero, "es evidente que estamos ante el principio de una ola de difícil cuantificación y forma, pero que sin duda va a modificar el ya inestable status quo del mundo de los servicios de recobro".
En su opinión, por un lado se encuentran "aquellas entidades que optaron por la no utilización de compañías especializadas en estos servicios o que lo hicieron de manera mixta; es decir, con un peso importante de departamentos o divisiones internas". Estas entidades empiezan, según el consejero delegado de Multigestión Iberia, "ahora a sentir la necesidad de acometer un replanteamiento de sus estructuras internas, tanto en recursos como en medios, en un momento en el que, dado que todavía no hay un fuerte tirón en los medios de producción de crédito nuevo, se torna muy complicado el desplazamiento de las personas ya expertas en el mundo del crédito a servicios de producción, y por otro lado, la inversión tanto en capital como en formación de equipos de alto rendimiento parece que corre grave riesgo de perderse".
Por otro lado, se encuentran las compañías especializadas en los servicios de recobro, "que para atender el incremento gigante de las necesidades de sus clientes tuvieron que recurrir a un crecimiento igual de sus plantillas y recursos", según Alejandro Lucero. Estas firmas "ahora se encuentran en la encrucijada de la reconversión o el crecimiento en diferentes sectores, productos o actividades", añade.
"Creemos que existen unidades de recobro interno en entidades financieras, cuya única salida con incremento en valor, consiste en su puesta en el mercado, al objeto de ser adquiridas por compañías especializadas, donde conjuntamente con otros clientes y usando una mínima reacción en escala, podrían permitir poner en valor el esfuerzo realizado por las entidades con anterioridad, mantener el know how existente y conservar para el originador una gran parte de los recursos que ahora tiene y con su misma o mejor calidad de servicio", insiste el consejero delegado de Multigestión Iberia. Un camino diferente al que han elegido grupos como Bankia o el Banco Popular al reforzar sus departamentos internos de recuperación de morosos, dándoles prioridad a la prevención.
"En definitiva, se trata de poner en venta o en intercambio las unidades jurídicas constituidas o sus departamentos internos a entidades de prestigio, mediante la percepción de una cantidad calculada, y suscribir un contrato de prestación de los servicios de recobro con la misma entidad adquiriente por un periodo determinado", añade Alejandro Lucero.
En este sentido, "Multigestión está preparado para afrontar esos procesos de adquisición de plataformas existentes, siguiendo un modelo planificado y probado con éxito en su casa matriz GFKL", señala su consejero delegado. Al mismo tiempo, cree que no todas las firmas especializadas en recobro pueden ser posibles partners de las entidades financieras, "bien por no creer en el modelo y abocarse a la reestructuración, o por su propia capacidad o estrategia".
"Una transacción de este tenor implica que la elección del ofertante ha de satisfacer las tres claves del proceso. Primero, evitar cualquier riesgo reputacional, con lo que ha de tener un prestigio avalado por sus actuaciones en esta materia. Por otro, ha de tener la posibilidad de poder absorber con otros clientes del sector, para que la puesta en valor sea efectiva, para ello ha de estar basado en una empresa que haya demostrado su capacidad de crecimiento en los últimos años. Y para terminar, ha de ofrecer las garantías suficientes de poder continuar con el servicio que hasta ese momento se obtenga de los servicios internos e incluso mejorarlo", argumenta Alejandro Lucero.
"Ya se han empezado a oír ruidos de transacciones similares en el mercado, de momento dentro del mundo financiero, pero consideramos que puede haber muchas más, y no sólo en este sector, sino en cualquiera donde exista una posibilidad de obtener músculo, conocimiento y oportunidad, y es allí donde seguro que Multigestión va a participar", reitera su consejero delegado. "Tenemos la vocación de seguir siendo líderes en este mercado difícil pero atractivo", concluye Alejandro Lucero.