Se está produciendo un envejecimiento de las deudas impagadas
Unas entidades financieras optan por reforzar sus departamentos internos de recuperación, mientras otras estudian venderlas a firmas especializadas
C. M.–
La morosidad no sólo produce grandes quebraderos de cabeza. También genera situaciones paradójicas. "La contracción del crédito que vivimos de manera crítica en estos dos últimos años trae un efecto colateral inesperado y hasta sorprendente: hay menos trabajo para el recobro. Es decir, que con menos créditos concedidos y con mejores garantías, ¿qué queda por recobrar? Casi nada. De ahí la incipiente crisis del sector de recobros", opina Alejandro Lucero, consejero delegado de Multigestión Iberia. Una situación que contrasta con el hecho de que varias entidades financieras, como el Banco Popular o Bankia, hayan reforzado sus departamentos internos de recuperación, enfocándolos fundamentalmente hacia las labores de prevención de nueva morosidad.