Portal de información empresarial y financiera fundado en 2004
 
Cotizaciones:
Publicado el viernes 7 de octubre de 2011

EL MONITOR

Europa emergente: ¿hacia un cambio de escenario?

En Europa emergente la preocupación sobre la pérdida de ritmo del crecimiento se torna la más acuciante.

ENCEServicio de Estudios de "la Caixa".– En el inicio del verano preocupaban tres aspectos de la coyuntura macroeconómica de Europa emergente. El que quizás era más acuciante era la deriva de los precios, que amenazaba con instalar a la inflación en cotas elevadas. En segundo lugar, se seguía con inquietud los desarrollos financieros que acompañaban a la crisis de la deuda soberana en las economías periféricas de la eurozona. Finalmente, una tercera cuestión era calibrar el alcance de lo que por entonces se percibía como una cierta moderación de la actividad. Los acontecimientos de los meses de julio y agosto han tendido a dar más peso a la última de estas tendencias, sin que ello suponga que las otras dos estén definitivamente resueltas.

En el segundo trimestre la tendencia predominante es a la desaceleración de la actividad. Así, y a falta de disponer de los datos de Polonia, las cifras de crecimiento económico del segundo trimestre han sido más bajas de lo que se esperaba. Cuando las previsiones apuntaban a una aceleración del ritmo, la realidad ha sido que en Hungría, República Checa y Eslovaquia el PIB se ha desacelerado en tasa interanual, manteniéndose en el caso rumano el débil registro del primer trimestre sin variación. El elemento común que explica esta ralentización es el empeoramiento de la actividad en Alemania y en otras economías de la Unión Europea que concentran el grueso de las exportaciones de la Europa central y oriental.

El crecimiento es más débil en Rumania y Hungría, dos países en proceso de ajuste macroeconómico

Como se puede apreciar en el gráfico anterior, el crecimiento ha sido moderado en Rumania y Hungría, dos estados que están en proceso de ajuste macroeconómico y cuya principal fuente de actividad están siendo las exportaciones. En cambio, el ritmo de avance del PIB ha sido notoriamente mejor en la República Checa y Eslovaquia, dos países que han podido paliar en parte el empeoramiento exportador con un mayor ritmo de la demanda interna.

A partir de esta moderación del crecimiento en el segundo trimestre, ¿qué se puede esperar para los meses venideros? Los escasos indicadores de actividad del tercer trimestre, y en especial los datos de sentimiento económico relativos a julio, sugieren que la desaceleración se mantiene en dicho periodo. Se trata de una evolución consistente con la de los indicadores de actividad de la eurozona, que también están siguiendo una senda descendente, y que justifica que se espere una segunda mitad del año de actividad moderada en las economías que comparten la moneda única. En esta tesitura, sería sorprendente que el crecimiento en Europa emergente se acelerase de forma apreciable en lo que resta de año.

La inflación empieza a moderarse

La mala noticia que representa esta pérdida de pulso económico se ha visto compensada por dos desarrollos que se pueden valorar positivamente. La inflación, que se instaló en mayo pasado en cotas cercanas al 5% interanual, y por tanto en una zona que amenazaba el cumplimiento de los objetivos de inflación de los bancos centrales de la región, ha disminuido hasta la zona del 3,5% en solo dos meses. Se trata de una evolución que se beneficia de la desaceleración de los precios de la energía y los alimentos, dos tendencias que se prevé que se mantengan en los próximos meses.

Un segundo frente cuyo desarrollo es menos preocupante de lo esperado meses atrás es el de las repercusiones en la región de la crisis de la deuda soberana europea. La evolución de las primas de riesgo de las cinco economías que habitualmente reseñamos en estas páginas (Polonia, Hungría, la República Checa, Eslovaquia y Rumania), muestra que los inversores únicamente han percibido un aumento del riesgo de solvencia público en el caso magiar.

Se trata de una posición que tiene su fundamento en el hecho de que Hungría mantiene un endeudamiento público sensiblemente superior a los habituales en la región: equivalente al 80% del PIB en Hungría, frente a valores en la zona del 30%-40% en los casos de Rumania, la República Checa y Eslovaquia, o del 55% en Polonia. Esta clara discriminación del riesgo por parte de los mercados financieros permite descartar de momento la hipótesis más negativa, la de contagio regional generalizado.

Ausencia de contagio financiero generalizado de la crisis de la deuda, aunque preocupa el endeudamiento público de Hungría.

En resumen, Europa emergente, una región estrechamente ligada comercial y financieramente con los países centrales de la Unión Europea, acompaña a estas economías en una etapa de menor crecimiento económico. Por el momento, el escenario más probable es el de una fase de desaceleración transitoria y de una intensidad moderada, que afectará fundamentalmente a la segunda parte de 2011. Todo ello, no obstante, siempre que los mercados financieros sigan hilando fino en la discriminación geográfica de los riesgos y que Alemania supere pronto su inesperado debilitamiento cíclico.