Los directivos de las rurales se reparten el 9,1% de todo el beneficio de éstas
La ley sólo faculta al Frob a decidir las retribuciones de las instituciones cuando las controla, no sobre pagos anteriores
Á. G.– Las cajas rurales no se libran de la polémica generada sobre los elevados sueldos, las indemnizaciones multimillonarias y las generosísimas prejubilaciones en el sistema financiero a raíz de la entrada del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). El consejo de administración de la entidad alicantina se fijó una prejubilación de 12,8 millones de euros justo antes del desembarco del Frob. Y la directora general, María Dolores Amorós, no pudo cobrar una renta vitalicia de 370.000 euros anuales por la oposición de los administradores del Frob, que la despidieron sin indemnización. En Novacaixagalicia, su director general, José Luis Pego, se ha prejubilado con ocho millones de euros; el director general adjunto, Óscar Rodríguez Estrada, siete millones; y el que era responsable del grupo inmobiliario, Gregorio Gorriarán, cinco millones, según fuentes no oficiales de la entidad. Días más tarde, el Frob pasa a controlar la entidad. Y en las cajas rurales, que no tienen problema alguno para cumplir con las nuevas exigencias de capital pero sí necesidad de mejorar su eficiencia, el sindicato CCOO denuncia que se quiere imponer la congelación salarial a los empleados cuando 184 directivos de estas entidades se reparten el 9,1% del beneficio. Y hay una entidad, la Caja Rural de Castellón, en la que tres ejecutivos cobran el equivalente al 91,9% del resultado de la entidad en 2010.