Christian Noyer recuerda que los indicadores económicos españoles son mejores que los de Inglaterra
El Gobernador del Banco de Francia ha lanzado un salvavidas a España. En medio de una vorágine de informaciones aventurando los peores presagios para la economía, para la banca y para el empleo en España, Christian Noyer ha dicho alto y claro que todos los países de la zona euro, con la excepción de Grecia, devolverán sus créditos. Es la primera vez que un miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo se muestra tan claro en este sentido, respecto de la imposibilidad de Grecia para devolver los pagos de su deuda. Como también recalcaba en su reciente intervención en RFI y TV5 Monde, que los fundamentales de España son mejores que los del Reino Unido y que Italia, si se exceptúan los pagos de su deuda, tiene excedente presupuestario. Lo que se conoce como superávit primario. En el sector financiero español echan en falta declaraciones similares desde instituciones españolas. Pero dan por hecho que no están ni les esperan. Están en otras cosas.
Además de excluir la suspensión de pagos de España e Italia, Noyer da por hecho que también Irlanda y Portugal van a cumplir con todas sus obligaciones del servicio de la deuda.
Las explicaciones de Noyer son muy claras y muy sencillas. Resulta impensable que Italia o España vayan a dejar de pagar parte del servicio de la deuda porque supondría un suicidio financiero para estos países. No podrían acudir a los mercados a financiarse.
El máximo responsable del supervisor bancario galo da por hecho que tanto Irlanda como Portugal van a hacer todo lo que esté en su mano para pagar hasta el último céntimo de euro.
En cuanto al efecto que pueda tener la incapacidad de Grecia para pagar la considera muy limitada. Francia, los bancos franceses que son los más afectados en la actualidad, sólo mantienen en sus libros 8.000 millones. Se trata de un porcentaje ridículo si se considera el problema que han generado.
Por ello no se entiende que no se haya hecho una labor de explicación más amplia y que se haya actuado justamente en el sentido contrario, en el de poner en duda todo el sistema.
Bien es cierto que pareciera que los más interesados en seguir generando dudas son los alemanes. Cuando se habían empezado a tranquilizar los inversores, las declaraciones del ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schaüble, anticipando que la cumbre europea del próximo domingo no supondrá la solución definitiva a la crisis de la deuda, ha vuelto a provocar todo tipo de inquietud. ¿A qué juega Alemania?
Habrá que esperar al fin de semana a que la autoridad bancaria europea publique sus estimaciones sobre el nivel de fondos propios que los bancos comunitarios necesitan para afrontar los riesgos a la deuda soberana que sufren.
Y luego por supuesto nos tendrán que explicar por qué mientras Noyer con los datos en su mano descarta una suspensión de pagos de Italia o España, desde otras instancias comunitarias se insiste en que estamos tan mal.