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Publicado el jueves 9 de septiembre de 2010
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Las reaseguradoras dejan el paraíso fiscal de Bermudas y se van a capitales europeas

El daño provocado por los desastres naturales durante el primer semestre ya supera al de todo 2009

El terremoto de Chile supone 8.000 millones de dólares, y la tormenta Xynthia en España y en Francia tuvo un impacto de 3.400 millones

Desastre naturalMiguel Ángel Valero.– Sea culpa del hombre o del cambio climático, no ganamos para sustos. Si 2009 fue un año "relativamente benigno", según Pedro de Macedo, consejero delegado de Mapfre Re, en catástrofes naturales, sólo en la primera mitad del actual ha superado ya el impacto registrado en todo el ejercicio pasado. No hay más que hacer números. La mayor catástrofe natural de 2009 fue la tormenta Klaus que asoló España (tiene el récord de siniestros del Consocio de Compensación de Seguros) y Francia en enero, con un coste para el reaseguro de 3.400 millones de dólares. Le siguen las tormentas y tornados de febrero y abril en Estados Unidos, con 1.350 millones; la granizada Wofgang en Suiza y Austria, con 1.200 millones, y los incendios de Victoria (Australia), con 1.100 millones de dólares. En lo que llevamos de año, sólo el terremoto de Chile ha costado más que los grandes siniestros naturales de 2009: 8.000 millones de dólares, frente a 7.050 millones de desastres mencionadas.

Pero se han producido en la primera mitad del año en curso más catástrofes que el terremoto de Chile, que según la Superintendencia de Valores y Seguros de ese país ha costado a las compañías de seguros (entre ellas Mapfre Chile) hasta agosto 640 millones de dólares. En España y en Francia está la tormenta Xynthia, con un coste para el reaseguro de 3.400 millones de dólares; la granizada en Estados Unidos, con 1.065 millones; las tormentas en Melbourne y en Perth, ambas ciudades en Australia, con 1.000 millones. Sólo estos siniestros suman 13.465 millones de dólares. Prácticamente el doble que las principales catástrofes acaecidas en 2009. Sin tener en cuenta que esa cifra no incluye está el reciente terremoto de Nueva Zelanda, cuyo impacto oscilará entre los 1.000 millones de dólares y los 4.500 millones.

El terremoto de Haití, sucedido el 12 de enero, ha causado 222.000 muertos y genera pérdidas económicas de más de 8.000 millones de dólares, pero el impacto para el reaseguro apenas ha sido de 150 millones "por la baja penetración del seguro, y consecuentemente del reaseguro, en la región", precisa Pedro de Macedo.

"2010 arranca con una siniestralidad catastrófica importante a cargo del reaseguro que, a mitad de año, consume una gran parte del total de la prima mundial anual de catástrofe y, en solo seis meses, supera ya la siniestralidad catastrófica de todo el ejercicio 2009", señala el consejero delegado de Mapfre Re. Pedro de Macedo explica a CapitalMadrid.com que "no está científicamente comprobada la conexión entre el cambio climático y el incremento de la siniestralidad catastrófica, pero el hombre ha construido donde antes no lo hacía, y eso provoca una mayor concentración de riesgos en determinadas zonas".

En la misma línea, un informe de la agencia internacional de calificación Standard & Poor's señala que el reaseguro se enfrenta a un nuevo test, después de una temporada benigna de reclamaciones en 2009 y una previsión de ganancias para este año que se espera austera en comparación al ejercicio anterior. El sector precisará de toda la capacidad acumulada en el último año para gestionar el coste en 2010 derivado de los grandes desastres de la naturaleza. "Las pérdidas por catástrofes durante la primera mitad de 2010 estuvieron en lo alto de la media de la última década, pero la capacidad sigue siendo abundante, lo que permite que se acelere la erosión de los márgenes de suscripción", señala Mark Coleman, analista de S&P.

En los seis primeros meses de este año ya se han registrado pérdidas por catástrofes naturales "que superan los 20.000 millones de dólares, equivalente a todo el coste de todo el pasado año", añade. S&P estima que más de la mitad del presupuesto anual frente a catástrofes del sector ya se ha consumido antes del comienzo de la temporada de huracanes en Estados Unidos, y la mayoría de las previsiones apuntan a una actividad de tormentas que este año estará por encima de la media.

El consejero delegado de Mapfre Re cree, sin embargo, que las perspectivas para el mercado de reaseguro, a través del cual las compañías de seguros transfieren riesgos que no son capaces de asumir con sus fondos propios sin hacer peligrar su solvencia, son "positivas". "Es verdad que las primas disminuyen por la menor actividad económica, pero los resultados no tienen que empeorar por ese motivo", argumenta. "El único empeoramiento de resultados proviene, en general, de una mayor competencia entre reaseguradores, que luchan por un trozo de una tarta de primas de seguros que no crece y que incluso está en disminución en los países más afectados por la crisis, resalta Pedro de Macedo.

"Hay una clara tendencia, por parte de las aseguradoras, a comprar más reaseguro, porque la crisis financiera afecta a sus activos y, por tanto, a su capacidad financiera, que se ha visto mermada, y tienen una menor capacidad para retener los riesgos contra sus fondos propios. Por otra parte, con las nuevas reglas de solvencia y con las nuevas herramientas de modelización, hay una mayor consciencia sobre los escenarios de máximo riesgo.  El apetito de riesgo de muchas aseguradoras ha disminuido y el reaseguro aparece como una buena alternativa, más barata que el capital, para reducir la volatilidad de la cuenta de resultados", razona el consejero delegado de Mapfre Re. "El reaseguro juega un papel muy importante en la transferencia de los riesgos y va a tomar todavía más protagonismo bajo las normas de Solvencia II", añade.

Para Pedro de Macedo, "la materia prima del reaseguro sigue creciendo porque hay nuevos riesgos a asegurar; la mayor consciencia de la exposición al riesgo lleva a más compra de reaseguro; en tiempos difíciles hay un mayor aumento del ahorro y su aplicación en productos de seguros; y la crisis del Estado de bienestar social aumenta el papel que la industria puede tener al respecto".

"Estamos hoy en día en un ciclo de gran competencia (lo que llamamos mercado blando) porque con la recuperación de las inversiones, la capacidad de reaseguro disponible se ha recuperado. Pero, por muy fuerte que sea la competencia, hay precios mínimos por debajo de los cuales no hay capacidad de reaseguro disponible", avisa el consejero delegado de Mapfre Re.

En un mercado muy concentrado, unas 30 compañías controlan el 90% del reaseguro mundial, destaca la deslocalización de las sedes de los reaseguradores desde el paraíso fiscal Bermudas hacia Zurich (Suiza), Dublín (Irlanda) y Londres, donde se ubica el mercado Lloyds. Pedro de Macedo explica que "una gran parte de la capacidad de reaseguro mundial (en especial de catástrofe), está localizada en Bermudas, por razones de índole fiscal" y que, "con la nueva política del Presidente Obama, esas ventajas empiezan a desaparecer".

Las grandes reaseguradoras que ahora tienen sus sedes en Bermudas están trasladándose a Zurich o a Dublín "por razones fiscales", o a Londres, porque allí está el mercado Lloyds, "el gran centro de reaseguro, donde se benefician del paraguas de la institución que asegura la solvencia de todos sus miembros".

El consejero delegado de Mapfre Re cree que se producirán en el sector movimientos de concentración, porque "el retorno a los accionistas se vuelve muy complicado en años de dura competencia". Aunque "no excluye" realizar alguna adquisición si surge una oportunidad irrechazable, Mapfre Re, que está en el puesto 14º del ránking mundial, "no lo necesita" porque desde su creación hace 20 años ha registrado un fuerte crecimiento de manera orgánica. "Para buscar crecimiento no hacen falta compras", concluye Pedro de Macedo.