ANÁLISIS
El Reino Unido logra derecho de veto contra la supervisión financiera europea
El nuevo sistema, que entrará en vigor en enero, queda deslucido
Las limitaciones impuestas por el Reino Unido al acuerdo alcanzado en la Unión Europea para introducir tres nuevas autoridades de vigilancia de bancos, aseguradoras y mercados, rebajan mucho el alcance de la decisión. El sistema financiero británico sigue siendo clave en la Unión. Y éste queda al margen de la supervisión comunitaria. Londres, reticente siempre a la menor intromisión de Bruselas en las cuestiones de la City, ha resistido a lo que califica como ataques a su soberanía nacional por parte de las autoridades supranacionales.
El Gobierno británico ha logrado limitar la intervención de las entidades supranacionales si se produjera una nueva crisis y mantiene el poder de rechazar cualquier decisión de Bruselas sobre su sistema bancario, de seguros o bursátil que no le satisfaga. Bien es cierto que el compromiso dado a conocer el jueves precisa que el Reino Unido no podrá abusar de esta cláusula de salvaguardia.
Londres pone reticencias también a que el futuro comité de riesgos sistémicos sea presidido durante los primeros cinco años por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), de cuya autoridad en la zona euro está Esta cuestión seguirá debatiéndose hasta el momento de entrada en vigor del acuerdo, que ha quedado fijado para el primero de enero del año que viene.
La Unión Europea ha dado por finalizada la negociación de los últimos escollos que faltaban para cerrar el pacto sobre el paquete de reformas destinado a poner en marcha un nuevo sistema de supervisión financiera que evite los excesos que originaron la crisis en 2008.
Después de año y medio de debates, representantes de la presidencia de turno belga, de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo zanjaron el asunto en una reunión en la que dieron su visto bueno a la creación de tres nuevas autoridades europeas de vigilancia de los bancos, las aseguradoras y los mercados.
El Parlamento Europeo aprobará el proyecto definitivo en la sesión plenaria que se celebrará a finales de septiembre, para que pueda entrar en vigor en 2011.
Pese a las limitaciones del acuerdo inicial, el eurodiputado socialista español Antolín Sánchez Presedo, autor de uno de los informes de la eurocámara sobre las medidas, calificó el cuerdo de ambicioso entre las instituciones comunitarias, pues se trata de la primera entidad internacional de supervisión para las instituciones financieras.
El comisario de mercado interior, el francés Michel Barnier, considera también esencial la fase que se ha superado para crear el supervisor financiero europeo. Más realista interpreta que lo decidido es sólo un primer paso de un proceso más ambicioso.