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Publicado el sábado 4 de septiembre de 2010
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Intervencionismo político

Feijóo pone fecha a la nueva caja gallega

"Deberá estar operativa" el 1 de diciembre

Nuñez FeijooMiguel Ángel Valero.– Quien pensaba que la reforma de la Ley de Cajas iba a reducir el intervencionismo político en estas entidades financieras se ha tenido que desengañar. Al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, le ha faltado tiempo para, en su primer consejo de conselleiros tras las vacaciones, anunciar el envío al Parlamento gallego una modificación de la Ley de Cajas de Galicia con el objetivo de dar "seguridad jurídica" a la fusión de Caixa Galicia y Caixanova, que "deberá estar operativa" el 1 de diciembre.

El cambio pretende garantizar "la estabilidad" en el proceso de unión de las cajas, "consolidando" la "continuidad" de los órganos de gobierno durante el periodo transitorio de tres años "conforme a lo acordado" en la firma del acuerdo que dio luz verde a la fusión. Con esta disposición transitoria a la Ley de Cajas gallega, la Xunta pretende cubrir la "laguna" que, a juicio de Feijóo, existw en la reformada Ley de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros (Lorca) al aprobarse en julio "sin tener en cuenta" los protocolos de integración y planes de negocio previamente aprobados por el Banco de España. De paso, la modificación de la normativa autonómica sobre estas entidades de ahorro también establece la paridad en los órganos de gobierno de la futura caja única gallega y regula el número de miembros que los componen.

Como buen gallego, el presidente de la Xunta no ha entrado al trapo en la polémica suscitada por el presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, también gallego por cierto, al admitir en una entrevista publicada en "Faro de Vigo" que no le molestaría que la caja gallega fusionada tuviese socios privados, algo que consideró "inevitable" en un futuro.

"Las cajas gallegas están llenas de capital privado, todo es privado, salvo los depósitos que puedan tener las Administraciones Públicas", argumenta Feijóo. Lo que no dice es que precisamente fue el temor a perder el control sobre Caixanova (que quería una fusón virtual con cajas de otras autonomías) y sobre Caixa Galicia, que también buscaba su futuro con una operación fuera de Galicia, lo que urgió al presidente de la Xunta a realizar el mayor acto de intervencionismo político con una reforma de la Ley autonómica que terminó varada en el Tribunal Constitucional e imponer una fusión intrarregional que ninguna quería. Y tampoco el Banco de España. Para no desairar a Rajoy, Feijóo elude la inevitabilidad de que haya accionistas en la caja única gallega y prefiere hablar de que ésta continúe "mejorando su solvencia".

"Para lograrlo hay que profesionalizar los órganos de gestión, elegir a los mejores y captar el mayor ahorro posible. El futuro no está escrito, pero en el presente el objetivo que tenemos es captar ahorro privado y que las cajas sigan funcionando como tal", señala, quedándose tan tranquilo. Una forma de abundar en el tópico de que si se encuentra a un gallego en una escalera nunca quedará claro si sube o si baja.