Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el sábado 4 de septiembre de 2010
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Bancos, cajas y empresas captan 7.000 millones en los mercados a precios razonables

Ángel Guzmán.– Escribíamos el jueves en Capitalmadrid.info que se avecinaba un último trimestre de año con una gran actividad emisora de las entidades financieras y de las empresas en España, espoleadas por las buenas colocaciones de la deuda pública y por el excelente resultado obtenido por la banca española en las pruebas de resistencia a las que se tuvieran que someter las grandes instituciones europeas. Pues sigue la fiesta y se acumulan operaciones en esta primera semana de septiembre, lo que antes se conocía como la rentrée. En lo que llevamos de semana, bancos, cajas y empresas han captado, a precios razonables, unos 7.000 millones de euros.

Dio el primer paso Banesto (la semana anterior, y por tanto todavía en agosto, habían realizado emisiones BBVA, Santander y Bankinter) con 600 millones de euros en cédulas hipotecarias a cinco años, pagando 190 puntos básicos sobre la referencia. El Popular emitió cédulas hipotecarias a tres años por un importe de 1.000 millones, abonando 215 puntos básicos. El 61% de la emisión fue colocada entre inversores internacionales. Ferrovial tomó el testigo al colocar 400 millones de libras esterlinas (unos 480 millones de euros) para refinanciar la deuda de su filial británica de aeropuertos BAA. Paga el 6,25%, 375 puntos básicos por encima sobre el bono británico de referencia. El Banco Sabadell no se queda atrás y capta 1.000 millones de euros, pagando 210 puntos básicos sobre el midswap. Y el Santander colocó 1.000 millones de euros en cédulas hipotecarias a cinco años a un precio de 210 puntos sobre el midswap, mientras su filial británica ultima una emisión de cédulas hipotecarias por 500 millones de libras (603 millones de euros), con 140 puntos básicos por encima del Libor, y otra de bonos en euros.

En este clima, el BBVA ha colocado una emisión de deuda senior a dos años por importe de 1.000 millones de euros y una rentabilidad del 2,75%, a un precio de 155 puntos básicos sobre la referencia. La demanda recibida ascendió a 1.500 millones. Y el 80% de la emisión se colocó en el extranjero, fundamentalmente en Francia y Alemania, entre más de 150 inversores, la mayoría institucionales. La Caixa ha colocado una emisión de cédulas hipotecarias por un importe total de 1.000 millones de euros y un plazo de amortización de tres años. La caja ha cubierto el 70% de la emisión con inversores internacionales, principalmente de Alemania, Reino Unido y Francia. El precio de la emisión se ha fijado en 175 puntos básicos sobre el midswap.

Y la principal empresa española, Telefónica, aprovechaba tan favorable coyuntura de los mercados para captar 1.000 millones de euros en bonos con vencimiento a siete años. El cupón es del 3,661%, y el precio se sitúa en 148 puntos básicos sobre el índice de referencia para las emisiones de renta fija o midswap.

Suma y sigue. Porque esto ya no ser para. Las dos primeras jornadas de septiembre han acelerado el ritmo de emisiones de deuda por parte de empresas y de instituciones financieras, que están aprovechando el clima favorable a España, tras varios meses bajo la lupa de la desconfianza, del efecto contagio de la crisis griega y de los PIGS (cerdos, en inglés, y que mete en el mismo saco a Portugal, Italia, Grecia y España, Spain). Los excelentes resultados en los test de estrés y el ejercicio de transparencia realizado (a las pruebas acudió el 95% del sistema financiero español, no el 60% como en la media europea) han estimulado el apetito de los grandes inversores institucionales por la deuda española. No sólo la pública, sino también la corporativa.

La mayor confianza de los inversores hacia la deuda pública española ha quedado nuevamente patente en la emisión realizada ayer. El Tesoro ha colocado 3.310 millones de euros en bonos a cinco años, por debajo del 3%, exactamente un tipo de interés marginal del 2,997%, con un coste de emisión un 19% inferior al de la anterior subasta de estos títulos, celebrada en julio.

De esta forma, el Tesoro ha vuelto a cumplir con sus objetivos de emisión, ya que esperaba captar un mínimo de 3.000 millones de euros y un máximo de 4.000 millones. En la subasta de mayo, el Tesoro elevó el interés en 0,73 puntos hasta alcanzar un rendimiento del 3,58, una rentabilidad que no se ofrecía por este tipo de deuda desde noviembre de 2008, dos meses después de la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers.

En la última subasta de este tipo de bonos, celebrada el pasado 1 de julio, el Tesoro colocó 3.501 millones, aunque a tipos mucho más altos, ya que se celebró justo después de que la agencia internacional de calificación crediticia Moody's situase el rating Aaa de la deuda soberana española en revisión de cara a una posible rebaja.

Sin embargo, desde entonces, las emisiones de Letras y Bonos han tenido un gran éxito en el mercado al acercarse a los máximos previstos y registrar tipos cada vez más bajos. En la subasta de ayer, pese a un cupón inferior al 3%, el importe solicitado ha ascendido a 5.393,83 millones de euros, lo que vuelve a reflejar una mayor confianza en la deuda soberana española.

El último examen al que se sometió el Tesoro tuvo lugar el 24 de agosto, cuando el organismo colocó 4.009 millones en letras a tres y seis meses a tipos ligeramente más reducidos que en la subasta anterior.

La de ayer era la primera puja que se celebra este mes, después de que en agosto se colocaran 13.024 millones de euros en bonos y letras y la segunda después de que la agencia de medición de riesgos Moody's advirtiera de que la perspectiva de crecimiento de la economía española es "más débil" que la de otros países.

Tras la rebaja que la agencia de medición de riesgos Fitch aplicara a finales de mayo a la deuda española, España se encontró con dificultades crecientes para colocar sus emisiones, con lo que los tipos de intereses marginales se dispararon. Este encarecimiento de la deuda, tanto de bonos, letras u otros productos, era el reflejo de la desconfianza de los mercados hacia España y provocó las dudas de los inversores ante la capacidad del Estado para hacer frente a los compromisos con sus acreedores.

El punto de inflexión se produjo en la segunda quincena de julio, a partir de la publicación de los test de resistencia a los que se sometieron las entidades financieras españolas. A partir de entonces los mercados recuperaron la confianza en la deuda pública española y en su capacidad para salir de la crisis, y en todas las subastas celebradas desde entonces, tanto de bonos, letras y obligaciones, el interés se redujo.

En la buena acogida que ha tenido la emisión de ayer ha influido el compromiso expresado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de continuar reduciendo el déficit público.

La impresión de los operadores es que aumentarán las emisiones por parte de empresas y de instituciones financieras, no sólo para mejorar los niveles de liquidez, sino sobre todo para refinanciar deuda mucho más cara y para equilibrar balances. Así que la fiesta continuará y puede registrarse un último trimestre de una inusitada actividad en los mercados.