ANÁLISIS
La banca confía en el BCE tras caer el paro en Alemania menos de lo previsto
Los bancos españoles, los más afectados por la decisión de Trichet
El optimismo sobre la recuperación europea continúa recibiendo matices. Pese a que los datos de crecimiento económico del segundo trimestre del año en Alemania están entre los mejores desde la unificación, -con un aumento del 2,2%- y el mantenimiento de la tasa de desempleo en el 7,6%, -muy por debajo del 10% de la media europea- las previsiones para final de año no son tan optimistas. El pesimismo se debe sobre todo a que el motor central de la economía alemana, sus exportaciones, debe seguir sufriendo en lo que resta de año. Estas estimaciones negativas se cimentan en que sus principales mercados, el de Estados Unidos y el de los principales socios comunitarios, siguen gripados.
La caída del número de desempleados en agosto, aunque ha alcanzado su nivel más bajo desde noviembre de 2008, lo que facilita las condiciones para continuar con el aumento del consumo interno, ha sido menor de lo previsto por los analistas del consenso de Reuters que habían anticipado una caída de 20.000 parados, quedándose en la realidad en 17.000. Sigue aumentando además un dato preocupante. Una tercera parte de los nuevos empleos son temporales, cuya capacidad de consumo es claramente inferior.
Todos estos datos son analizados con lupa por los analistas para estimar las decisiones que debe adoptar en los próximos meses el Banco Central Europeo. La evolución de Alemania es la cuestión clave para la decisión de la política monetaria en Europa. Y esta política monetaria debe afectar sobre todo a los bancos españoles, muy dependientes de los créditos sin límite que ha venido aplicando el emisor europeo desde la agudización de la crisis.
La primera ocasión a la que se enfrenta el emisor europeo para lanzar nuevas claves a los mercados es la reunión de mañana de su consejo de Gobierno. Es además la primera después de que el presidente del Bundesbank planteara, en unas declaraciones a Bloomberg TV, la necesidad de que el BCE mantenga su política de créditos sin límite más allá de finales de año.
La desconfianza en el sistema interbancario se mantiene con la banca española. En cuanto al mercado interbancario, este ha roto su tendencia bajista. No es sólo un problema de la banca española, aunque es esta la que está acudiendo muy por encima del resto de sus competidores a los recursos del BCE para poder seguir ejerciendo su función de prestar dinero.
En cuanto a la interpretación del significado de los mejores resultados obtenido por los grandes de la banca europea en el primer semestre del año también está sujeta a matices. Aunque la coyuntura económica ha mejorado algo el grueso de la mejoría se debe al recorte de los recursos destinados a provisiones y a la utilización de la provisión genérica que han realizado los bancos. Bueno, y porque no nos fijamos en las cajas. El gráfico que muestra su caída sigue siendo uno de los elementos con el que se desayunan cada día los inversores internacionales.
Las conclusiones no son alentadoras. Los resultados del triste mes bursátil de agosto son la más clara evidencia de su preocupación. Para saber si lo peor de la peor crisis económica después del 29 ha pasado será muy útil analizar las declaraciones que realizará mañana en rueda de prensa tras la reunión del consejo de Gobierno del BCE de su presidente Jean Claude Trichet.
Tras las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, con ocasión de la sesión inaugural de la conferencia de Gobernadores de Bancos Centrales celebrada en Jackson Hole en la que se ha mostrado dispuesto a seguir inyectando la energía necesaria para que funcione la economía norteamericana, su firmeza debe servir para comprender lo que nos espera en los próximos meses. Eliminada la política de estímulos públicos, cerrar el grifo monetario no parece la mejor medida. Al menos para la banca española.