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Publicado el viernes 6 de agosto de 2010
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ANÁLISIS

Duro castigo a Prisa por ceder demasiado en el nuevo acuerdo con Liberty

Las acciones caen un 13,58% tras el anuncio de las nuevas condiciones para evitar la quiebra

José Hervás.– Los accionistas minoritarios de PRISA, cuya participación queda muy diluida en la nueva configuración accionarial de la empresa, han reaccionado de forma muy negativa al anuncio de las nuevas condiciones del acuerdo del grupo empresarial dirigido por Polanco-Cebrián, con el grupo Liberty. La acción cayó el 13,58%, cerrando a 2,430 euros. Desde el cierre del pasado ejercicio, el valor se deja el 30,76%. Si la SEC, la CNMV y la Comisión Nacional de la Competencia no lo impiden, la nueva configuración societaria será completamente distinta a partir de ahora. Analistas como los de la Banca March alertan de que el impacto de la operación es muy dilusivo para los minoritarios de Prisa. Reducen enormemente su participación en la compañía al quedar su valor diluido entre muchos más accionistas.

Así de forma esquemática, tras la conversión de las acciones preferentes y la conversión de los warrants, el capital de Prisa, quedará repartido de la forma siguiente: Liberty tendrá el 57,7%; los actuales accionistas de control de Prisa, el 30 por ciento y los minoritarios se quedarán con el 12,3 por ciento restante. Nada que ver con lo que ocurre ahora, donde sólo el 71,0 por ciento del capital está en manos de los accionistas de control, frente al 29,0 por ciento de free-float en manos de los accionistas minoritarios.

Los analistas de Banca Marcha advierten de que "el acuerdo es necesario para la supervivencia de Prisa, y en ese sentido es positivo, pero a costa de un gran sacrificio para el accionista actual (el número de acciones se multiplica por aproximadamente por 2,4)". Estos mismos expertos concluyen que no han recomendado Prisa por su gran riesgo financiero en medio de la necesaria reestructuración, y ratifican que "seguimos sin hacerlo hoy". 

Como ha venido recordando capitalmadrid.info en sus diversos análisis del valor y de la sociedad, a finales de junio, la deuda neta de Prisa alcanzaba 4.747 millones de euros. Los bancos para renegociar la deuda habían puesto como condición que se cerrara con éxito la entrada de Liberty en el capital. Pero la nueva estructura contempla una combinación de acciones de Prisa y caja a entregar a los accionistas y titulares de warrants de Liberty, así como la entrega de derechos sobre las acciones de Prisa a los actuales accionistas de la compañía. A este respecto conviene que los afectados lean tranquilamente como ayer hacía Gonzalo Garteiz, en su artículo ‘Prisa se vende a Liberty a precio de ganga forzado en gran parte por sus acreedores' para que puedan sacar conclusiones.

Tras finalizar la operación, los accionistas de control de Prisa mantendrán una participación de al menos el 30 por ciento de las acciones ordinarias de Prisa. Liberty aportará una caja de unos 870 millones de dólares, unos 660 millones de euros ya netos de los gastos de la operación, o una cantidad menor en función de las redenciones que se produzcan.

Es especialmente relevante analizar como queda el nuevo equilibrio de fuerzas. Al margen de cualquier acuerdo, las juntas generales de accionistas son soberanas. Y tras finalizar la operación la mayoría estará en manos de Liberty.

A todo ello se llega por los siguientes pasos.

1º. Por cada acción de Liberty, se entregarán  1,5 nuevas acciones ordinarias de Prisa, 3 acciones sin voto convertibles en acciones ordinarias de Prisa, y 0,50$ en efectivo procedente de los fondos Liberty.

2º. Cada warrants de Liberty se canjeará por 0,45 nuevas acciones ordinarias de Prisa y 0,90 dólares en efectivo, también procedentes de los fondos Liberty.

3º. Cada acción sin voto convertible puede convertirse en opción del inversor, en una acción ordinaria nueva de Prisa desde su emisión hasta que transcurran 3 años y seis meses. Transcurrido dicho plazo, la conversión resultará obligatoria. Cada acción convertible devengará un dividendo anual de 0,175 euros con carácter acumulativo.

4º Cada accionista actual de Prisa recibirá 1,1 warrants por acción que le darán derecho a suscribir un mismo número de acciones ordinarias a un precio de 2 euros. Los warrants serán ejecutables en cualquier momento desde su emisión hasta su vencimiento, transcurridos 3 años y seis meses.

El panorama para los minoritarios no puede ser más sombrío. No resulta extraño que los analistas sigan sin recomendar el valor aunque se haya supuesto un colchón para garantizar la viabilidad de la empresa de la que habrá que conocer cuales son las reestructuraciones en la gestión que se van a llevar a cabo en los próximos meses.