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Publicado el viernes 6 de agosto de 2010
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Tubacex y el banco mediano centran la atención del mercado bursátil

Crédit Agricole oculta sus cartas ante el nuevo desafío de Jaime Botín por el control de Bankinter

La empresa de tubos está inerme ante un cambio de accionariado

Jaime BotínGonzalo Garteiz.– Dos valores, Bankinter y Tubacex, están teniendo un comportamiento muy positivo en los últimos tiempos en la Bolsa española, con liquidez superior a la normal, dando a entender que el foco especulativo está centrado en ellos. La institución financiera, que preside Pedro Guerrero, llegó a cimas impensables en la época de la burbuja de Internet, al haber sido un banco online avant la lettre, y superada la posterior debacle, ha sufrido este año el acoso de los fondos que operan a descubierto, quienes aprovechándose además de la debilidad del riesgo país llevaron la cotización a un mínimo de 4,2 euros hace menos de dos meses, un nivel no visto hacía 12 años. Desde entonces, la cotización no ha parado de subir, con un volumen considerable. El banco ha partido hoy de 6,07 euros, después tocar los 6,27 euros eljueves. El hecho de que Jaime Botín, a través de su patrimonial Cartival, anunciase el pasado 30 de julio que esta sociedad instrumental había incrementado su participación un 7,85%, pasando del 14,39% al 22,24%, ha desatado la especulación sobre un reinicio de la pugna mantenida con el poderoso banco francés Crédit Agricole, detenida por el hundimiento de los mercados, y que llevó a ambos a pedir autorización al Banco de España para llevar su participación hasta el límite de lanzar una opa.

La CNMV no ha reclamado hasta ahora a Jaime Botín a aclarar los términos de la adquisición de este paquete. Capitalmadrid ha intentado contactar sin resultado positivo con los gestores de Cartival  para que explicaran cuál es la fundación familiar, disuelta, que ha permitido a Jaime Botín conseguir ese 7,85%. El hermano de Emilio Botín había declarado al cierre de 2009 una participación del 1,63% al margen de Cartival.

El hecho de que del último porcentaje aflorado, procedente de una fundación cuyo nombre se desconoce por ahora, casi la mitad, un 3,88% del capital del banco, necesite la autorización preceptiva del Banco de España, indicaría que el resto se compró hace tiempo, antes de la primavera de 2009, cuando ya disponía de autorización de la máxima autoridad financiera, y el resto con posterioridad. De esta forma, el tiempo parece habar dado la razón a quienes aseguraban que Jaime Botín y sus hijos controlaban bastante más de lo declarado.

En este eterno vodeville del que es protagonista el capital del banco español con menor morosidad, no podía faltar la figura de Don Emilio, el patriarca actual de la dinastía Botín, que por medio del Santander, entidad que preside,  ha acumulado recientemente más del 3% del capital de Bankinter, y cuyo anuncio fue previo al que realizase su hermano.

El Crédit Agricole, con un 23,42% declarado, acumula unas minusvalías muy relevantes, superiores a los 600 millones, ya que sólo por el 15% que compró al inversor Bhavnani pagó 810 millones, a 13,6 euros en noviembre de 2007, poco antes de que comenzara la gran debacle financiera. Un portavoz de la entidad ha asegurado a Capitalmadrid que "la inversión, como se ha reiterado en ocasiones anteriores, es estable y con vocación a medio y largo plazo". Además, insisten en que apoyan la gestión, manteniendo con los directivos una relación fluida. Lo cierto es que el grupo bancario francés, potente también en seguros, aseguró antes de la crisis que su intención era alcanzar al menos el 29,99% del capital de Bankinter, para lo cual sí dispuso de autorización hasta finales del ejercicio de 2008.

La subida del 50% en Bolsa en dos meses del banco en liza es muy superior a la del sector y tampoco los resultados semestrales pueden servir de justificación del alza. Es cierto que el castigo había sido desmesurado, y que el último gran paquete del banco, de un 2,9%, en posesión de Caja Madrid se vendió a finales de noviembre a 7,62 euros, pero la apuesta especulativa reciente por una operación corporativa, de mayor o menor calado, es un hecho.

Un sentimiento similar es con el que acoge el mercado a Tubacex, que ha subido en menos de tres meses un 33%, de 2,165 euros a los 2,860 que marcó ayer, tras subir el 3,25%, también con volúmenes considerables para estas fechas. Lo relevante en la empresa de tubo inoxidable es que la subida se está produciendo a pesar de que los resultados de la compañía han sido malos, con la planta vasca todavía en pérdidas, siendo el negocio con sede en Austria el que ha permitido minimizar las pérdidas semestrales a 8,5 millones y conseguir medio millón de saldo positivo en el Ebitda.

Tubacex, un líder mundial en su sector, vale menos de 600 millones, deuda incluida, cuando su socio estratégico Vallourec vale 8.000 millones. El anuncio de que el mayor grupo mundial del acero, Arcelor Mittal, haya declarado recientemente su intención de filializar todo el negocio de inoxidable, es uno de los factores que ha contribuido a la agitación en el mercado. El tamaño de la siderúrgica de Llodio ayuda poco en la actual coyuntura, y la debilidad de sus accionistas, menos, de cara a ser independiente.

La compañía tiene un accionariado que dadas las circunstancias parece estar más por vender que por mantener, y para ello se necesita una mejor valoración. Caja Navarra, envuelta en el proyecto de Banca Cívica, tiene casi el 9%, Cartera Industrial Rea, proyecto de Loizaga, otro 5%, Bagoeta, sociedad de los propietarios de otro grupo vasco de tubos, Condesa, que duplicó su participación en la compañía poco antes de la crisis, con compras a 6 euros, es el mayor accionista, con un 18%, Atalaya de Inversiones, con otro 5%, es un vehículo de inversión de una serie de cajas, Badajoz, Castilla La Mancha, Granada, CajaSol y Caja Murcia, que han elegido caminos diferentes en la reestructuración reciente del sector. El último relevante e internacional es el fondo de pensiones de la teleco británica BT, controla el 3%. El resto, cada vez más especulativo.