Venezuela quiere que el 70% del crédito se destine forzosamente al sector productivo
Chávez crea un nuevo impuesto revolucionario para la banca y FG ni se inmuta
El supervisor liga la permanencia del sector privado a que "se atenga a la legalidad"
Lo de la República Bolivariana de Venezuela es cada día que pasa más surrealista si cabe que el anterior. Pero tan surrealista o más que las polémicas actuaciones de Hugo Chávez es el clamoroso silencio del BBVA y especialmente de sus máximos responsables, el presidente Francisco González (FG), y el consejero delegado, Ángel Cano, sobre las medidas del bolivariano mandatario. Una explicación a ese mutis por el foro, según directivos del BBVA críticos con ese silencio de la primera línea ejecutiva del banco, es que América del Sur generó el 18% tanto del margen bruto como del beneficio del grupo BBVA en el primer semestre. Venezuela es el cuarto país por margen neto en América del Sur (aporta 203 millones de euros sobre un total de 1.059 millones) y el tercero por beneficio atribuido (69 millones de un total de 453 millones).
"En la situación actual, es imposible irse de Venezuela, porque no hay un grupo internacional dispuesto a comprar allí con la que está liando Chávez. Y si hubiera algún empresario local interesado en hacerse con el Banco Provincial, que tampoco lo hay, ahí está la experiencia sufrida por el Santander con el Banco de Venezuela. Chávez está manejando hábilmente la presión para lograr el Provincial al mínimo coste posible o para controlar el banco sin necesidad de nacionalizarlo. Y el BBVA no puede desprenderse del negocio de Venezuela, salvo con unas buenas plusvalías, como logró el Santander, porque la aportación de América del Sur al resultado del grupo caería significativamente. Ahora no hay recambio para Venezuela, porque España y México no están en su mejor momento y porque Estados Unidos todavía no tira. FG necesita Venezuela para presentar unos resultados aceptables en el grupo, porque pese a todo es uno de los mercados más rentables para la banca", señala un directivo del banco.
Todo esto viene a cuento de la última de Hugo Chávez. El presidente de la República Bolivariana de Venezuela ha hecho una reformulación muy original del impuesto revolucionario y reclama a la banca privada recursos por 5.000 millones de bolívares (unos 950 millones de euros) para el Fondo Bicentenario. Este fondo busca 30.000 millones de bolívares para financiar nuevos proyectos empresariales. El Fondo Bicentenario aporta 5.000 millones; la banca pública, otros 5.000 millones, y a la banca privada se le exige una aportación similar. Y aún así los números no cuadran: faltan otros 15.000 millones para el faraónico proyecto con el que Hugo Chávez quiere celebrar el bicentenario de la independencia respecto a España.
Chávez ha encomendado a su vicepresidente, Elías Jaua, que contacte con los bancos privados que operan en Venezuela para determinar cuánto quieren aportar al Fondo Bicentenario. Y pasa a incrementar la presión sobre ellos. Chávez sostiene que los cinco principales bancos del país concentran la misma cantidad que maneja el presupuesto nacional y, pese a ello, se niegan a dar créditos a las pequeñas y medianas empresas. Cuando se les pregunta a los bancos por qué no prestan, dicen que no hay proyectos, narra Chávez a sus correligionarios en un mitin. "Bueno aquí hay 4.600 nuevos proyectos", replica.
Pero no es la única forma de presionar a los bancos privados, especialmente al BBVA Provincial, que es el primero del país. El presidente de la Superintendencia de Bancos de Venezuela, Edgar Hernández, avisa: la banca privada que opera en Venezuela, tanto la nacional como la extranjera, tendrá cabida en el país siempre que cumpla con las normativas y se atenga a la legalidad. "La permanencia de la banca depende de la actitud de sus directivos", aseguraba Hernández en una entrevista concedida al canal Televen.
Ese atenerse a la legalidad se traduce, según el responsable de la supervisión del sistema financiero en Venezuela, en que las entidades deben mantener una actitud ética, moral, ser transparentes y hacer un buen uso de los recursos del Estado y de la población. En otras palabras: a los bancos se les pide tener una ganancia moderada, y velar por el interés nacional mediante la financiación a los sectores productivos para no depender sólo de los ingresos procedentes del petróleo.
Hablando en plata: la banca ahora destina el 43% del crédito a financiar sectores productivos. El objetivo del Gobierno de Venezuela es que se llegue al 70%, aunque no sea precisamente la actividad más rentable para las entidades, ya que muchos de esos créditos son prácticamente obligatorios (en una versión bolivariana del coeficiente de inversión obligatoria que existió en la banca española durante el franquismo y parte de la transición). Y que sólo el 30% del crédito de la banca sirva para financiar el consumo.
Antes de la irrupción de Chávez, la banca privada sólo se dedicaba a financiar el consumo a través de carteras de crédito comerciales y tarjetas de crédito, lo que poco contribuía a impulsar el desarrollo nacional. "Lo que desarrolla un país es la financiación al sector agrícola, al sector manufacturero, al turismo y al sector de las pequeñas y medianas empresas", señala Hernández.
Quizás para estimular la voluntad de la banca privada en financiar a los sectores productivos, el presidente de la Superintendencia de Bancos de Venezuela introduce en sus intervenciones públicas sutiles presiones. Por ejemplo, la crisis bancaria que sufre Venezuela por la mala gestión de algunas instituciones, que han tenido que ser intervenidas por el Estado, refleja la necesidad de optimizar el sistema financiero. "Debemos garantizar operaciones más trasparentes y velar por el depósitos de los ahorradores. Eso se traduce en un mejor trabajo de supervisión y de fiscalización", explica Edgar Hernández.
Por ello, la Superintendencia de Bancos de Venezuela defiende la aplicación de normas para garantizar la estabilidad del sistema financiero nacional como limitar las operaciones en paraísos fiscales; controlar mejor las operaciones de alto riesgo; definir la custodia de los títulos y valores, y sobre todo inspeccionar a las instituciones financieras de forma permanente sobre la calidad de sus activos, la cartera de créditos y la cartera de inversiones.
"Con la intervención de los bancos se ha dejado más sólido el sistema, que pienso que se va a fortalecer de una manera muy rápida y marcada, si los bancos cumplen en realidad su función; que es contribuir con el desarrollo integral del país", señala en referencia a las 16 intervenciones realizadas hasta el momento. La rentabilidad de la banca en abril se situó en 18%, 19% en mayo, y en junio cerró en el 20%, según los datos de la Superintendencia de Bancos en Venezuela.