Responsable de la Comisión de Inversiones en la situación previa a la intervención
Un obispo banquero expedientado y polémico
El Papa nombra a Mario Iceta obispo de Bilbao pese a estar expedientado por la quiebra de CajaSur
En plena canícula veraniega, el Vaticano ha hecho público lo que era un secreto a voces: el nombramiento de Mario Iceta como obispo de Bilbao, la diócesis más importante del País Vasco. Sustituye a Ricardo Blázquez, que llegó a la diócesis desde la de Palencia recibido por los nacionalistas vascos con un despectivo "ese tal Blázquez" y que se ha despedido con el aplauso de éstos tras firmar con los obispos de San Sebastián y de Vitoria una polémica carta pastoral en contra de la ilegalización de Batasuna, y que la pasada primavera fue nombrado arzobispo de Valladolid. Iceta, nacido en Gernika (Vizcaya) en 1965, vinculado al Opus, doctor en Medicina y Cirugía, máster en Economía y sacerdote desde 1994 (fue ordenado precisamente en Córdoba), era el obispo auxiliar de Bilbao desde el año 2008.
El nombramiento era esperado desde hace tiempo, pese a que Mario Iceta figura entre los expedientados por el Banco de España debido a las irregularidades detectadas en CajaSur, la entidad de ahorro controlada por el cabildo de canónigos de la catedral de Córdoba y que fue intervenida en mayo por el supervisor tras rechazar su fusión con Unicaja.
Curiosamente, CajaSur fue adjudicada en julio a BBK, la caja de ahorros con sede en Bilbao, donde el ex consejero de la entidad de ahorro cordobesa es obispo. Llama la atención que la toma de posesión de Mario Iceta en la diócesis vasca se retrase hasta el 11 de octubre, oficialmente para celebrar la fiesta de la Virgen de Begoña, patrona de la provincia. En realidad, el Vaticano y la Conferencia Episcopal Española, cuyo presidente y cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha sido el principal valedor del nombramiento de Mario Iceta, quieren enfriar las críticas a ese nombramiento entre los sacerdotes y las comunidades parroquiales y eclesiásticas, y también entre sectores políticos y financieros del País Vasco. Estos últimos no entienden que se nombre obispo a una persona investigada por el Banco de España por supuestas irregularidades en una entidad de ahorro como CajaSur.
Ya desde el momento en que se hizo público el expediente sancionador del Banco de España a los presidentes y a los miembros de los dos últimos consejos de administración de CajaSur el 19 de julio, y la inclusión entre los expedientados de Mario Iceta, quedó claro que su nombramiento como obispo titular de Bilbao (ya lo era auxiliar) no se iba a modificar. Simplemente se ha aprovechado el verano para hacer público lo que prácticamente todo el mundo ya sabía, a pesar de algunas protestas en el seno de la Iglesia vasca al tratarse de un clérigo ultraconservador. Ya sucedió lo mismo, sin expediente del Banco de España de por medio, con el relevo de José María Uriarte, un obispo con claras simpatías nacionalistas, por José Ignacio Munilla al frente de la diócesis de San Sebastián.
Mario Iceta Gabicagoesascoa es uno de los expedientados por el Banco de España por haber formado parte del consejo de administración de CajaSur durante los años en los que se gestó la situación que ha desembocado en su intervención por el supervisor. La presencia de Iceta en el consejo de administración de la entidad de ahorro cordobesa se justifica por su pertenencia al cabildo de canónigos de la Catedral de Córdoba, la entidad fundadora de CajaSur. La entidad cordobesa es la única caja de ahorros de fundación eclesiástica cuyos órganos de gobierno estaban controlados por los canónigos. Ni en la aragonesa Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI) ni en la Caja de Ahorros del Círculo Católico de Burgos hay tantos sacerdotes en el consejo de administración. Tras su paso por el cabildo de la Catedral de Córdoba, Mario Iceta llegó a ser vicario general de Córdoba, cargo en el que también tuvo información de primera mano sobre los intentos de salvación de CajaSur.
Los canónigos de la catedral de Córdoba fueron los responsables de la mala gestión de CajaSur, según el expediente sancionador abierto por el Banco de España el 19 de julio y en el que se mencionan expresamente inversiones muy arriesgadas en el sector inmobiliario. Se da la circunstancia de que Mario Iceta fue el responsable de la Comisión de Inversiones del consejo de administración de CajaSur en aquellos años (dejó el cargo en 2008). Su máster en Economía por la Fundación Universidad Empresa de Madrid no parece haberle servido a Mario Iceta para evitar la excesiva concentración de riesgos de CajaSur en el sector inmobiliario.
También fueron los canónigos de la catedral de Córdoba quienes sabotearon la fusión con Unicaja, la única salida existente para evitar la quiebra de CajaSur, forzando la intervención del Banco de España. Éste ha abierto expediente sancionador a los dos últimos presidentes y consejos de administración, lo que afectaba al entonces obispo auxiliar de Bilbao y ex canónigo de la catedral de Córdoba, Mario Iceta.
Los miembros del consejo de administración presidido por el canónigo Juan Moreno, entre 2005 y 2006, y el que encabezó el también canónigo Santiago Gómez Sierra desde 2006 hasta la intervención del Banco de España del pasado 21 de mayo han recibido la notificación de la apertura por el Banco de España del expedientes informativos que tienen como objetivo depurar responsabilidades. El que fuera presidente de la entidad cordobesa entre 1997 y 2005, el también canónigo de la catedral de Córdoba Miguel Castillejo, ha quedado fuera de este expediente.
El Banco de España explica que la apertura del expediente obedece al exceso de concentración de riesgos en el que habría incurrido la caja en operaciones "no muy claras" y por incumplir algunos de sus requerimientos. Por otra parte, el organismo regulador ha abierto otro expediente al consejo que presidió Santiago Gómez Sierra por incumplir el acuerdo que adoptó para fusionarse con Unicaja y que derivó el pasado 21 de mayo en su intervención.
El interés del cardenal Rouco Varela de controlar la Iglesia en el País Vasco y alejarla de tentaciones nacionalistas ha pesado mucho más que la tradicional y legendaria prudencia vaticana. El Vaticano insiste en su estrategia de cambiar el rumbo de la Iglesia vasca con prelados de perfil ultraconservador y claramente involucionistas. Por supuesto, alejados de cualquier connotación nacionalista.
Al igual que su colega de San Sebastián, Munilla, Mario Iceta es vasco de nacimiento, aunque su formación como sacedote se realizó fuera de Euskadi. Ya su nombramiento como obispo auxiliar de Bilbao provocó muchas suspicacias, y buena parte del clero vasco mostró su preocupación por lo que parecía un plan para erradicar el estilo promovido por prelados tan carismáticos y tan cercanos al nacionalismo vasco como el ya retirado José María Setién y el ahora relevado Juan María Uriarte.