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Publicado el lunes 2 de agosto de 2010
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La empresa ha cedido mucho más que sus competidores internacionales

El hundimiento bursátil de Gamesa mete presión a su presidente ejecutivo Jorge Calvet

El ex banquero tendrá que ganarse la confianza del mercado y revalidar la de sus accionistas

Jorge CalvetGonzalo Garteiz.– Al hundimiento de Gamesa en la jornada del viernes en Bolsa, con un desplome del 12%, resulta difícil encontrarle un precedente en el mercado español, ya que se produjo en una jornada en la que el índice de referencia sólo se había dejado el 1,3%. La compañía eólica venía soportando ya unos descensos continuados del 35% en 2009 y del 42% este año y el cambio a la baja de los objetivos de ingresos y márgenes, tampoco resultaban ser un "profit warning" devastador. Lo ocurrido el viernes es un punto de inflexión para el equipo directivo y el consejo que encabeza el presidente ejecutivo Jorge Calvet. Cuando éste llegó al poder hace 10 meses, tras el abandono inesperado por el mercado del ingeniero Guillermo Ulacia, fueron muchos los que aseguraron que Calvet buscaría un consejero delegado para la multinacional eólica vasca, un líder mundial en este sector. Sin embargo, bien porque las circunstancias para hacer cambios críticos no eran las más propicias a consecuencia de la crisis económica, o porque Calvet consideró que su experiencia profesional con mercados globales, era una gran condición para llevar una empresa cada día más multinacional a buen puerto, y haber conocido el negocio después de tres años en el consejo de administración, el hecho es que asumió las funciones ejecutivas.

El accionista más influyente de la compañía, Iberdrola (14,6% del capital), con el que Ulacia había tenido serios desencuentros, ha aceptado hasta ahora el mando absoluto del ex banquero. El apoyo de la familia Del Pino, que cuenta con el 5%, tampoco se ha cuestionado.

La gran pregunta es cómo es posible que un financiero con el currículo del presidente de Gamesa, quien ha ocupado cargos relevantes en bancos de la categoría del BBVA, Morgan Stanley, UBS y el holandés Fortis, gestione tan mal la comunicación de resultados de la compañía que preside, que un día después de presentarlos, con tiempo suficiente para aplacar a los analistas y enfriar a los gestores de fondos, sufra una humillación semejante a la del viernes.

Los inversores esperan de Calvet una muy buena gestión financiera, incluyendo un cuidado exquisito del valor, ya que se le supone fuerte en este campo. Tras el cierre del viernes, jornada en la que perdió 270 millones de euros de capitalización, Gamesa, ha cedido bastante más que sus pares en un año. Se ha dejado ya un 50%, frente a un 20% de Vestas, que vale ya en el mercado cuatro veces más que la vasca, Nordex y Suzlon se han dejado un 30% y 40% respectivamente, y la sorpresa positiva la da Repower, con una ganancia del 10%. Estas diferencias serían aún mayores si la empresa miembro de Bies no hubiera subido más de un 7% en las jornadas previas a su "viernes negro", circunstancia ésta que algunos miembros del mercado han considerado sospechosa.

Calvet conoce muy bien a las gestoras estadounidenses de fondos y sus socios, al menos hasta hace pocos meses, en la empresa de asesoría financiera Noqca, Emilio Novela e Isaac Querub, siguen estando entre lo más granado del mundo del dinero. Novela, que fue alto cargo con Amusátegui en el Hispano, fue vicepresidente de Banif y consejero de Lehman y de BlackRock, todavía uno de los accionistas de referencia de Gamesa, con el 9% declarado en el informe de Gobierno Corporativo, y que, según Gamesa mantiene todas sus acciones. Querub fue brazo derecho de Marc Rich en Glencore y es patrono de la fundación española del que fuera rey mundial de las materias primas, a quien Clinton concedió el último día de su mandato una amnistía penal por un delito fiscal que le impidió durante muchos años pisar suelo estadounidense.

Cuando Calvet fue nombrado consejero de Gamesa, su boutique financiera era asesora de un importante accionista, Amber Capital. A pesar de todas estas relaciones y amistades, el dinero ha huido de la compañía eólica, porque los resultados no acompañan y probablemente por la desconfianza que han generado Calvet y su equipo en las comunicaciones al mercado.

El pasado 28 de mayo, el presidente de Gamesa habló ante los propietarios en la Junta de Accionistas. Esta intervención se supone que es la más relevante de un directivo de empresa. Calvet incidió en su discurso ante los dueños de la compañía que la gestión había apostado por la rentabilidad, con la mejora de márgenes como uno de los ejes de su actuación, y para ello sacó a relucir el incremento del Ebit en la fabricación de aerogeneradores, que pasó del 5,8% al 7,2%, y se marcó como objetivo para 2012 duplicar este margen hasta el 15%. El pasado viernes, en la presentación de resultados, se mostraba un Ebit semestral en el mismo porcentaje que se había dado por desterrado, 5,8%. A finales de mayo, la cuenta del semestre poco podría variar y, sin embargo, se lanzaron señales equívocas al mercado.

Éste dio su veredicto el viernes. Tampoco ha parecido un acierto el hecho de comunicar el mismo día la ruptura de las negociaciones con Bard para asociarse en el negocio eólico marino (offshore), cuando desde mayo se llevaba especulando con esa ruptura.

Gamesa ha dicho al mercado que prepara en solitario productos para este mercado, al que se considera la gran fuente de ingresos de los próximos años, aunque no en España debido a la gran profundidad de sus costas. Un gigante como Siemens sí ha decidido recientemente entrar en el capital de compañías especializadas en este terreno, Marine Current Turbines y A2Sea. Es ahora un reto para el equipo de Calvet disponer de esta tecnología para entrar en los concursos del Mar del Norte.

La recuperación de la confianza de los inversores es el desafío más importante al que se enfrenta el equipo gestor y el consejo. En una crisis como la actual, con el parón sufrido por el sector eólico en España y otros importantes mercados, los cambios estratégicos que debieron llevarse a cabo tras modificar el abusivo acuerdo con Iberdrola, y la presencia de un sinfín de nuevas compañías que operan con bajos costes, no resultan tan extrañas las caídas del 42% en ventas, 35% en Ebitda, 59% en Ebit y 65% en resultado neto, habiendo además elementos postivos en las cuentas.

Estos guarismos están en línea, excepto los márgenes indicados anteriormente, con los del primer trimestre, pero en mayo, cuando se presentaron los de los tres primeros meses se subrayó que se "avanzaba en los objetivos", y ahora, incluso con un julio aparentemente más despejado, se anuncia un retroceso.

El equipo directivo de Gamesa deberá a partir de ahora informar adecuadamente en plazo al mercado de los cambios relevantes en los objetivos fijados si quiere recuperar la confianza de los gestores del ahorro colectivo e individual, y atraer el capital que gestionan con un convincente plan estratégico 2011-2013, que prepara para el otoño.