Monitor de Latinoamérica
Desplaza a Petróleos de Venezuela y a Pemex y toma carácter global
Petrobras, el primer gigante de la nueva América Latina
Junto a Repsol YPF es la empresa del área con más reservas descubiertas
América Latina ya tiene una empresa de tamaño global, capaz de competir entre las más grandes: Petrobras. Es la primera y, si la suerte no se tuerce en la región, cabe esperar que detrás vengan más porque Latinoamérica está transfomando la peor crisis desde los años 30 en una oportunidad para su desarrollo económico, y quizá también para acabar con décadas de aventurerismo político que esterilizaron el talento y el espíritu emprendedor que siempre han anidado entre sus gentes.
La brasileña Petrobras es la líder indiscutible de entre las principales empresas latinoamericanas, como Petróleos de Venezuela (PDVA) y PEMEX (Petróleos de México), e incluso de sus competidoras en el mercado mundial como Exxon, Chevron y Shell, cuyas ventas y beneficios cayeron sustancialmente el año pasado. La empresa estatal brasileña tuvo en 2009 unas ventas de casi 105.000 millones de dólares, un crecimiento de 14%, a pesar de las fuertes oscilaciones que sufrió el precio del petróleo durante el año.
En julio de 2008, el precio de barril de crudo llegó casi a 150 dólares, su máximo nivel en la historia, pero sólo seis meses después se desplomó a 40. La clave del éxito, según sostienen los analistas, es la gestión de los ingresos en una coyuntura de desaceleración económica y crediticia, y su mix de negocio, que le permite ganar dinero con la venta de gasolina cuando incluso cae la cotización del crudo. No obstante, esta política de Petrobras de no trasladar a su mercado interno las oscilaciones de los precios internacionales, de manera que el consumidor brasileño siempre paga el mismo precio, tanto si sube como si baja la cotización del crudo, ha suscitado críticas porque la hace sospechosa de actuar al servicio del Gobierno en su tarea de mantener controlada la inflación.
Sin embargo, el equipo de gestión no ve nada malo en ello en la medida que el Gobierno brasileño es el principal accionista, sin que ello haya impedido atender los intereses de los accionistas privados, que se benefician de la rentabilidad de Petrobras. Durante los peores momentos de la crisis la brasileña ajustó los precios de productos derivados como el combustible para aviación y los productos de refino, y congeló los del diésel y la gasolina.
Otra característica de Petrobras es su capacidad para incrementar la producción a un ritmo superior al de cualquiera de sus competidoras y tras el descubrimiento de los yacimientos presalinos en las costas de Rio de Janeiro, las expectativas son aún mayores. El año pasado consiguió aumentar la producción a una media diaria de 2,5 millones de barriles, un 5 por ciento más y las previsiones de la empresa son que ese ritmo siga creciendo al 9,4 por ciento hasta 2014, gracias a la paulatina entrada en funcionamiento de la franja de pre-sal Bacia de Santos en los próximos cinco años, con una extracción que se quintuplicará hasta el millón de barriles diarios en la próxima década.
Para llevar a cabo la explotación de las reservas descubiertas, Petrobras cuenta con un plan de inversiones en 2010-2014 de 224.000 millones de dólares, unos 45.000 millones anuales. Son cifras sin parangón en el sector. Para financiarlo la empresa prepara una oferta de venta de acciones que rondaría entre los 50.000 y los 80.000 millones de dólares, una de las mayores de la historia, y a gran distancia de las OPV's del chino Agricultural Bank, por un importe de 19.200 millones de dólares- y la de Dai Ichi Life & Insurance, segunda aseguradora de Japón, por 11.100 millones de dólares.