Monitor de Latinoamérica
La dependencia de la exportación de crudo se agudiza mientras cae su precio
Chávez pierde el control de la economía
Sólo Venezuela está en recesión mientras sus vecinos crecen por encima del 5%
La economía de la Venezuela de Hugo Chávez es lo más parecido a una película de los hermanos Marx en versión culebrón caribeño. Si no fuera porque el futuro de millones de ciudadanos está empobreciéndose y su futuro amenazado, el sector empresarial casi arruinado y la credibilidad del país a la altura de la de algunos Estados de Asia Central, se podría decir que la realidad de la rica Venezuela es casi una copia, una trágica copia, de una comedia de los Marx, protagonizada por un Groucho con boina roja. Nuestro Groucho caribeño debería explicar por qué en un momento en que las economías de algunos de sus vecinos (Perú, Chile, Brasil, Colombia, e incluso México) están creciendo gracias a las exportaciones de materias primas, y, en ciertos casos, aprovechando el ciclo para llevar a cabo políticas de consolidación fiscal, Venezuela está sumida en un proceso de estanflación. Economistas prevén que el PIB de Venezuela caiga este año entre un 6% y un 9 % y Fedecámaras, la organización empresarial, calcula que podría ser un 8%.
La tasa de inflación, que cerró el año pasado en el 25,1 por ciento, ronda ahora entre el 35 y el 40%, un nivel que ya se creía olvidado en el subcontinente desde hacía décadas, y las perspectivas son que siga engordando, entre otras causas, por el efecto del tipo de cambio sobre las importaciones. El banco central venezolano ha señalado en un reciente informe el "carácter estructural y el alto componente importado y especulativo" de la inflación, y apunta a la contracción de la oferta productiva doméstica, en especial de los bienes manufacturados, la restricción de bienes importados, y a los factores especulativos del mercado interno, como algunos de los principales componentes inflacionarios. El banco también dirige sus críticas a la política de tipo de cambio proponiendo que se cierre la "brecha entre el dólar especulativo y el oficial".
Los expertos señalan que en estas condiciones la inversión privada seguirá cayendo, como lo ha hecho en el primer trimestre, máxime cuando las empresas no encuentran las garantías jurídicas necesarias para arriesgar su dinero. Groucho les puede expropiar. Según Venancham, la Cámara de Comercio e Industria, que promueve las relaciones comerciales entre Venezuela y Estados Unidos y de la que son socios 1.100 empresas, señala que desde 2007 se han nacionalizado 44 compañías de los sectores alimentario, petrolero y cementero, sectores considerados estratégicos por Hugo Chávez, por un valor que supera los 25.000 millones de dólares. Del grupo de empresas expropiadas, sólo siete han sido indemnizadas total o parcialmente, según Venancham.
La política de expropiaciones llevada a cabo por Chávez ha sido especialmente activa en el sector de la alimentación. El resultado de esta política es que Venezuela importa el 70 por ciento de los alimentos que consume debido al abandono de las tierras productivas y el deficiente funcionamiento de las empresas nacionalizadas.
El delirio de esta política, que recuerda a las experiencias soviéticas del marxismo real, ha llevado a situaciones de acopio de alimentos para especular, como el reciente hallazgo de varias toneladas de arroz, café y leche en polvo. El Gobierno ha creado un red de distribución de alimentos básicos para ayudar a las clases populares con la que también pretende reducir la inflación, pero ya sea por ineficiencia o corrupción, o ambas cosas, el caso es que se han descubierto miles de toneladas de alimentos pudriéndose en los almacenes públicos con el consiguiente escándalo.
Por si fuera poco, la principal fuente de ingresos del país, Petróleos de Venezuela (PDVSA), que, a la sazón, ostenta también el monopolio de la red pública de alimentos (controla alrededor del 30 por ciento de la distribución alimentaria del país) se está convirtiendo en una especie de dinosaurio petrolero al servicio de la política de Chávez. La petrolera, cuya gestión y capacidad para explotar los recursos del país tras las expropiaciones de las compañías extranjeras es cuestionada, tuvo el año pasado unos beneficios de 4.600 millones de dólares, menos de la mitad que en 2008, debido al descenso del precio internacional del crudo.