GESTIÓN DE RIESGOS
El medio ambiente condiciona el beneficio
La empresa debe saber cuál es el coste del resultado
¿A qué coste se consigue el beneficio? La pregunta no es precisamente baladí. Y para ayudar a las empresas a contestarla adecuadamente la consultora de riesgos y seguros Marsh ha elaborado un nuevo Libro Blanco sobre Sostenibilidad y Gestión de Riesgos, centrado en uno de los riesgos con mayor potencial de crecimiento en los próximos años: el medioambiental. Según el informe, a medida que crece la presión de consumidores, inversores y Gobiernos para que las empresas sean más sostenibles, éstas están empezando a modificar su estrategia y planificación. Este nuevo enfoque puede aportar muchos beneficios, tanto para la reputación de la empresa como para la base del negocio, pero también implica riesgos considerables.
Porque los grupos de interés no sólo juzgan a las compañías por sus resultados financieros, sino que, cada vez más, tienen en cuenta su impacto sobre el medio ambiente y la sociedad. El ahorro de costes que puede aportar una estrategia sostenible es cada vez más evidente, como lo son los riesgos de no implementarla o hacerlo de forma incorrecta.
Un escenario en el que reguladores y grupos de presión someterán a las empresas a un mayor escrutinio medioambiental puede provocar, por ejemplo, que productos que han sido vendidos legítimamente durante años deban ser retirados por su impacto medioambiental, provocando un aumento de costes en la empresa. "Cuando las empresas revisen su estrategia comercial deben plantearse si sus productos y servicios aguantarían controles sostenibles más estrictos dentro de cinco o diez años", resume el Libro Blanco elaborado por Marsh.
"La adopción de una estrategia de sostenibilidad no requiere poner el negocio del revés ni deteriorar su rentabilidad", explica Cliff Warman, responsable de Práctica Medioambiental de Marsh para Europa, África y Oriente Medio. "Puede implementarse en forma de pequeños y progresivos cambios en los procesos, como recortar el uso de una materia prima en particular, mantener un mejor control sobre el consumo de agua y energía o reciclar y reutilizar mejor determinados bienes. En el fondo, se trata de aplicar los principios de una buena economía doméstica", añade.
Marsh recomienda que las empresas desarrollen una estrategia de sostenibilidad fuerte y sólida, que incluya la identificación y gestión de aquellos riesgos que puedan surgir al reformar los procesos, como son los medioambientales, en la cadena de suministro, de reputación o los operacionales. Así, una vez evaluados plenamente, las empresas pueden poner en práctica proyectos de sostenibilidad que incluyan la gestión de estos riesgos.
Las estrategias pueden ir dirigidas a intensificar el uso de la tecnología ecológica y de las energías renovables, realizar una gestión más eficiente de los residuos y el reciclado, buscar una reducción progresiva en el uso del agua, y lograr una mayor utilidad de los recursos naturales. Reducir costes, incrementar las ventas, captar la atención de nuevos inversores (como los fondos éticos) y proteger la marca se encuentran entre los beneficios de asumir una estrategia de sostenibilidad adecuada. En términos de marca, el informe también recomienda vigilar los estándares éticos y medioambientales de los proveedores y la viabilidad futura de las materias primas empleadas para evitar nuevos riesgos en el futuro.
Pero lo más importante para trazar una estrategia sostenible es que se debe abarcar todo el ciclo de vida del negocio. Desde la estrategia (evaluar los riesgos medioambientales y sus oportunidades, determinar la viabilidad comercial a medio y largo plazo de los productos y servicios existentes, y definir las acciones clave para mejorar el comportamiento medioambiental y promover la sostenibilidad en la empresa) hasta los recursos (identificar el flujo de materias primas, agua y energía, definir las mejoras que es necesario aplicar en los procesos para optimizar su uso y reducir los residuos, .considerar opciones para el reciclaje de los residuos inevitables y señalar las áreas en las que los residuos pueden convertirse en un recurso para otro proceso). Pasando por la gestión de la Responsabilidad Civil y el buen gobierno corporativo.