Monitor de la Construcción
La recuperación necesita de una actividad que ha sido decisiva durante 30 años
La crisis no devalúa la importancia del sector
Un estudio de Industria confirma el papel fundamental de la construcción en la economía
La industria de la construcción ha sido un sector clave de la economía española durante los últimos treinta años. Su contribución ha constituido un elemento esencial -directa o indirectamente- del desarrollo del resto de sectores productivos. Ha potenciado un fuerte impulso del empleo, ha generado un apreciable efecto de arrastre en otros sectores y ha posibilitado la creación de un importante conjunto de empresas y autónomos cuya actividad ha constituido un significativo yacimiento de ingresos públicos a través de la fiscalidad asociada directamente, así como a la que grava a toda la cadena productiva inducida por la construcción. La actual situación que atraviesa este sector, a causa tanto de la crisis que padece nuestra economía como de algunas medidas tomadas recientemente por el Gobierno y que limitan sustancialmente el horizonte futuro de esta actividad, puede inducir a pensar que ya no es necesaria para poder avanzar hacia la salida de la crisis. Y eso sería un error monumental.
Desde distintas instancias tanto institucionales como del propio sector, se ha acometido periódicamente en los últimos años el análisis de las variables que han soportado esta contribución de la construcción a la economía. Pero por tener generalmente estos análisis carácter coyuntural o parcial, no se disponía de un análisis integral y de las principales variables -a partir de las últimas tablas input-output- que dibujara las interrelaciones productivas de la construcción y las industrias relacionadas, sus efectos sobre la producción, sobre la fiscalidad, sobre las importaciones y sobre el empleo.
El Observatorio Industrial de la Construcción, promovido por el Ministerio de Industria y los agentes sociales más representativos de la construcción, ha hecho público un análisis de estas cuestiones, titulado "Interrelación productiva del sector de la construcción y la industria de materiales. Identificación de perfiles profesionales y formación asociada". Este estudio pretende conocer con mayor profundidad el papel que juega realmente el sector de la construcción en el conjunto de la economía, cuáles son las relaciones existentes entre las diferentes ramas de la industria de materiales y la construcción, así como cuantificar el efecto arrastre que la actividad de la construcción ejerce en la industria, para posteriormente determinar su impacto en el empleo, la inversión o la I+D+i.
Las reciente evolución de la producción, el número de empresas, el empleo generado y la inversión asociada muestra actualmente significativas caídas, lo cual permite concluir que esta actividad ha dejado atrás la anterior etapa expansiva y que, al tratarse una industria de elevada relevancia en la economía nacional con singular capacidad de tanto de arrastre como de estrangulamiento, se ha visto altamente afectada por las consecuencias negativas de la recesión. En 2009 el sector perdió 59.000 empresas, un 23% del empleo y alcanzó una tasa de paro sectorial del 32,37%. En relación a la I+D+i, las cifras continúan siendo muy bajas, a pesar del esfuerzo realizado en los últimos años por las empresas de mayor tamaño y que trabajan habitualmente en el exterior. A finales de 2009 sólo se contabilizaban 877 empresas de sector que declaraban hacer I+D, con un gasto en este aspecto de sólo 281 millones de euros. Aunque la cifra de empresas innovadoras se elevó a 7.410, estos datos muestran el largo camino que queda aún por recorrer en este ámbito, tan determinante para mejorar la competitividad.
En términos más específicos, el estudio concluye que el sector de la construcción ha tenido un peso importante en la economía general, y que esta relevancia, a pesar de la crisis, continuará siendo elevada, aunque para ello deberá buscar un desarrollo más sostenible, sin tanta dependencia de la edificación residencial como ha tenido en el último lustro. Ilustra esta conclusión con un dato muy relevante, la aportación de la construcción al total de ingresos del Estado vía impuestos, se situó en 2009 en el 22,5% del total (el 28,08% si se contabilizan los efectos inducidos).
Respecto a la participación en el PIB y el empleo que corresponde al sector en relación con la demanda potencial dirigida al mismo, se concluye que, para satisfacer la demanda final directa que el sector recibe, éste debería alcanzar el 15,44% de VAB total nacional y el 16,79% de los puestos de trabajo totales. En cuanto a la demanda total inducida, para satisfacerla el sector debería alcanzar otro 27,16% del VAB nacional y el 28,08% de los puestos de trabajo totales, además de ser este efecto arrastre muy beneficioso para la industria de materiales y para otros sectores de servicios sin vinculación con la actividad constructora. El actual modelo productivo necesita de la construcción tanto para que la economía española crezca, como para evitar que, si las cosas le van mal, estrangule el crecimiento de otros muchos sectores productivos.
Este estudio enfatiza la importancia de que la producción de este sector, además de la relevancia del elevado porcentaje del PIB que significa, deje los efectos de su actividad -retornos fiscales, empleo, etc.- en el mercado interior, puesto que el volumen de bienes y servicios importados por la construcción es muy exiguo. Para ello compara la construcción con otro sector de elevado peso en nuestra economía, como es el de fabricación de vehículos a motor y remolques.
Concluye que, pese a que este último tiene un efecto arrastre en conjunto mayor que el de la construcción, este efecto se ejerce en muy alto porcentaje sobre productos importados que, por lo tanto no beneficia a la economía nacional, mientras que en el de la construcción se ejerce casi completamente en España. Este análisis muestra también que, en términos tanto de creación como de pérdida de empleo, la construcción es más intensiva que el sector con el que se ha establecido la comparación. Y señala que mientras el sector de fabricación de vehículos alcanza un balance neto negativo para las arcas públicas -puesto que recibe fuertes subvenciones-, el producto de la imposición fiscal sobre la construcción es ingresado íntegramente por el erario público.
Para terminar se identifican los perfiles profesionales del sector de la construcción y la formación asociada a los mismos, a partir de las necesidades que se deducen de los distintos procesos constructivos para comparar el alcance actual de la formación en el sector con las necesidades detectadas. Se destaca el recorrido que todavía queda por superar a causa de la desproporción detectada entre el número de trabajadores que ocupa este sector y el muy pequeño número de alumnos procedentes del mismo, matriculados en Formación Profesional dirigida a la construcción.