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Publicado el jueves 29 de julio de 2010
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ANÁLISIS

El BCE entra en la guerra de la banca española y pide mejores garantías

A la espera de la respuesta del Santander a las pullas del BBVA, el BCE penalizará las garantías mal calificadas

José Hervás.– Trichet se toma las cosas con calma pero no le duelen prendas en decir lo que hay que hacer. Ya veremos lo que ocurre cuando llegue a la sede del BCE, si todo sucede como está previsto, Axel Weber, el gobernador del Bundesbank. En la guerra que mantienen los grandes de la banca española sobre quién es más listo y lo hace mejor, guerra en la que ha querido entrar el Popular al señalar  lo caro que le ha salido al BBVA acudir a financiarse a los mercados internacionales, inicialmente el BCE parece dársela al banco que preside Ángel Ron. Al menos en esto. Hoy también habrá que estar atento a ver cómo responde el Santander al pellizco de monja que le lanzó ayer el consejero delegado del BBVA al equipo de Emilio Botín, a los que despreció, sin mencionarlos, por lo caro que les cuesta ganar depósitos.

Alfredo Sáenz anticipó en la rueda de prensa en la que expuso los resultados del primer trimestre que el depósito al 4 por ciento trataba sobre todo lograr nuevos clientes que merezcan la pena.

Mientras se aclaran sobre quién es el mejor, no hay que perder de vista que también están en la pelea la Caixa y Caja Madrid. Esta última, que presenta hoy sus resultados, pronto entrará también en liza y tratará de sacar pecho una vez que escale al liderazgo del sector en activos. A todos ellos el Banco Central Europeo les advierte de que a partir del año que viene les va a costar más financiarse con ellos.

El que tenga más liquidez o tenga más fácil hacerse con ella, será el que gane la próxima batalla. Mayor cuota sólo se consigue con más recursos. Y para quien no los tenga y quiera acudir a Fráncfort a por ellos el BCE les dijo ayer bien claro que penalizará a las entidades que ofrezcan como garantía  activos mal calificados por las agencias.

La medida afecta especialmente a los bancos de los países como España, Portugal y sobre todo Grecia, que en los últimos meses han tenido completamente cerrado el mercado interbancario internacional. Como han reconocido en rueda de prensa directivos de las diversas entidades que ya han presentado sus resultados, no sólo encuentran dificultades para financiarse en el interbancario sino que está completamente cerrado para las entidades financieras de estos países. Lo confesaba el director general corporativo del Popular, Jacobo González Robatto, si bien desde la entidad también precisan que tras la publicación de las pruebas de solvencia de la banca y los cambios de política económica del Gobierno, se ha notado una notable mejoría.

Las garantías ofrecidas por la banca al BCE, los colaterales, estarán valoradas de acuerdo con la calificación que reciban. El emisor aplicará las nuevas normas a partir del uno de enero del año que viene. De ahí la importancia de las valoraciones que ejerzan las agencias en el próximo trimestre.

La modificación de las condiciones es superior a lo previsto y marca una diferencia clara con lo ocurrido ayer con la flexibilización de las nuevas normas de Basilea III y el retraso de su entrada en vigor en algunos casos.

La decisión es muy importante para las entidades españolas, pues la mayor parte de ellas tiene calificaciones para sus emisiones peores que la marca a partir de la cual penalizará seriamente los colaterales. A partir de la calificación de A-, ya habrá penalización. La presión alemana ha provocado una modificación en el anuncio inicial hecho en abril, momento en el que se aseguró que sería justo a partir de la siguiente calificación cuando se penalizarían lo colaterales aportados.

Los analistas restan alguna importancia a la decisión del BCE. De los 2 billones de colaterales aportados en el pasado ejercicio, sólo un 4 por ciento tenía peor calificación, lo que en definitiva se arregla aportando más colaterales.

La decisión la ha adoptado después de recibir duras críticas por haber acpetado garantís de muy mala calificación, lo que se justifica para que los bancos griegos pudieran recibir nuevos recursos  sin otro coste adicional. La febaja de la calificación del Estado griego tuvo consecuencias muy negativas para las garantías de los bancos, dado que ninguna entidad financiera puede tener mejor calificación que el país donde está establecida.