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Publicado el jueves 29 de julio de 2010
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Punto final a una década de alianza entre Telefónica y PT

Todos contentos tras tres meses de guerra

Golpe de gracia al mexicano Carlos Slim, que disputa la hegemonía continental a Telefónica

Cesar AliertaJosé Alves-Lisboa.– Lo mismo que tras unas elecciones reñidas y con resultados ajustados, pero donde ningún partido se considera perdedor, el final del culebrón de Vivo anunciado la madrugada del miércoles, después de tres meses de guerra sin cuartel entre Telefónica y Portugal Telecom (PT), sólo tiene vencedores. Y la verdad es que todas las partes salen ganando, incluyendo en gobierno portugués, que al utilizar la "golden share" del Estado contra la voluntad del 84% del accionariado de PT y declarada "ilegal" por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), permitió a la dirección de la operadora lusa ganar un tiempo precioso, para llegar a un acuerdo aún más favorable con Telefónica. Con la venta de su 29,7% en Vivo, PT se ve amputada de golpe un 50% de sus ingresos y un 80% de sus clientes, pero recibe a cambio 7.500 millones de euros, lo que representa toda la capitalización del grupo, y podrá así invertir 3.650 millones de euros para hacerse con 22,38% de la brasileña Oi.

Al final, Telefónica tuvo que pagar una prima del 200% por el control exclusivo de Vivo, o sea 350 millones más que la oferta retirada el pasado día 16, frente a los 5.600 millones de la oferta inicial presentada el 6 de mayo. Pero ahora César Alierta ya podrá fusionar la red móvil de Vivo con la fija de Telesp, con unas plusvalías latentes de al menos 2.800 millones de euros, y se posiciona como líder indiscutible en Brasil, que es la 5ª o 6ª economía mundial, con 190 millones de consumidores. Un golpe de gracia al mexicano Carlos Slim, que disputa la hegemonía a Telefónica en todo el continenete.

El acuerdo anunciado y firemado el miércoles tiene, a su vez, un fuerte contenido político, en la medida en que Telefónica y PT sufrieran presiones por parte respectivamente de Zapatero y de Sócrates para arreglar el conflicto en un clima de "diálogo y de entendimiento", y no con amenazas de querellas ante los tribunales holandesas y ante las instituciones europeas. Hay que reconocer que el presidente del Gobierno español tuvo el gran mérito de no ceder a la tentación fácil de ponerse públicamente al lado de Telefónica, cuando su "buen amigo" Sócrates sacó a relucir la "golden share" del Estado en PT para frenar la venta de Vivo.

Para evitar que el conflicto entre las dos operadoras ibéricas no contaminara las relaciones entre Lisboa y Madrid, lo que hizo Zapatero fue convencer a Telefónica principalmente de que había que dar más tiempo a la dirección de PT para que encontrara en Brasil una alternativa para la pérdida de Vivo, que es todo lo que reclamaba Sócrates para retirar el veto gubernamental al cierre de la operación.

Zapatero y Sócrates tuvieron además que utilizar su influencia ante del presidente brasileño Lula da Silva para que Telefónica y PT pudieran llegar a un acuerdo. Así, aunque siempre se abstuvo de tomar partido en un conflicto centrado en un activo brasileño, Vivo, que con sus 58 millones de clientes representa casi la tercera parte del mercado móvil del país, lo que hizo Lula da Silva fue facilitar al máximo la solución que reclamaba Sócrates: permitir que PT se quede en Brasil tras la salida de Vivo, adquiriendo casi un 24% de Oi, que con sus 62 millones de clientes móviles y fijos es la mayor del país y que tiene casi 50% de capital público, a través el banco BNDES (31,38%) y los fondos Provi (12,94%), Foncep (2,77%) y Petros (2,77%).

Para evitar alguna futura sorpresa desagradable a PT y a Telefónica (en relación con la fusión prevista de Vivo con Telesp), Lula da Silva tuvo además que consultar su probable próxima sucesora Dilma Russeff, candidata del Partido Trabalhista en las elecciones del mes de Octubre

Ya como rivales, después de diez años de una alianza estratégica que colocó a Vivo como líder móvil nacional, Telefónica y PT tienen garantizada así una participación capital en el desarrollo del Plan nacional brasileño de banda ancha de telefonía móvil, para el que según la reguladora local Anatel más de 100 millones de brasileños tendrán acceso a Internet en 2015. Y hasta es posible que PT y Telefónica puedan mantener algún tipo de alianza, que aunque ya no sea estratégica podrá abarcar la actividad de I+D y la realización de compras conjuntas.

Lo que sí está descartado es que Telefónica mantenga una participación en la lusa: la intención de PT es que Oi adquiera el 10% controlado hasta ahora por la operadora española, incluyendo el 8% que Telefónica cedió a inversores apenas unos días antes de la junta del 30 de junio convocada por el consejo de PT y donde tenía prohibido utilizar sus derechos de voto. Sócrates parece haber convencido a su "amigo" Lula de que la fusión eventual de Oi y PT sea muy positiva para ambas operadoras, con vista a una actuación conjunta no sólo en Brasil sino también en otros países de lengua oficial portuguesa (Palop), como Angola y Mozambique.

Eso es quizás a lo que se refería el miércolesr el presidente ejecutivo de PT Zeinal Bava, al despedirse de Vivo "con nostalgia"- en 12 años, desde la llegada de PT en Brasil, el nombre de clientes de la operadora brasileña pasó de 13 a 58 millones, el Ebitda y los ingresos se multiplicaron por tres y por seis respectivamente, etc.,-  pero insistiendo en que Oi representará a partir de ahora una "apuesta de futuro con enormes potencialidades".

Y lo mismo piensa César Alierta, en relación con la fusión prevista de Vivo y Telesp, considerándola como una "oportunidad única de creación de valor": además de las sinergias esperadas por el ahorro de costes, por la integración de redes y por el incremento de la competencia (algunos analistas calculan que podrán alcanzar los 4.000 millones de euros, casi el doble de la estimación realizada por la operadora española), la futura Vivo/Telesp sacará gran provecho de la "explosión" de la banda ancha fija y móvil, que en 2011 ya abarcará 2.800 municipalidades que concentran 85% de los 190 millones de brasileños. "Telefónica tendrá a partir de ahora las manos libres para realizar todo el esfuerzo inversor necesario en Brasil, ya sin el freno que representaba la capacidad financiera más limitada de PT", explican fuentes de la operadora española.

Con el acuerdo firmado y cuya concreción está prevista en un "plazo máximo" de dos meses (el beneplácito del gobierno portugués es ya oficial, con lo que queda descartado el riesgo de nuevos contratiempos), tanto PT como Telefónica tienen garantizado su futuro en el mercado brasileño, que continuara funcionando como una buena fuente de ingresos y de resultados. 2009 fue el segundo ejercicio consecutivo con resultados positivos para Vivo, que gano 336 millones de euros, un 120% más que en el 2008, mientras que el resultado de Telesp sufrió un retroceso del 10%, pero alcanzo todavía los 800 millones de euros.

Además, con una política muy generosa de dividendo, Telesp es la más rentable de las filiales de Telefónica en Latinoamérica: el último ano, destinó a los accionistas 842 millones de euros (107% del resultado neto), de los cuales 740 millones entrarán en las arcas de la operadora española, que controla el 88% del capital. La fusión con Vivo será muy importante para Telesp, que tuvo recientemente un conflicto con la reguladora Anatel, que le prohibió vender servicios ADSL durante unas semanas, por unos problemas de calidad del servicio.

Sin embargo, habrá que esperar todavía algunos meses para que tanto PT como Telefónica puedan trasladar el acuerdo al terreno práctico en Brasil. Según Zainel Bava, la operadora portuguesa sólo entrara en el capital de Oi cuando haya recibido la totalidad de los 7.500 millones de euros que pagará Telefónica por 50% de la joint venture Brasilcel, que es la que ostenta la actual participación conjunta hispano-lusa del 59,4% en Vivo. Y lo convenido es que  la operadora española haga el pago en tres plazos: 4.500 millones al cierre de la operación, 1.000 millones el próximo mes de diciembre y los 2.000 millones restantes en octubre 2011.

POLÍTICA GENEROSA DE DIVIDENDOS

Queda también por saber lo que hará PT con los 3.800 millones que tendrá en caja tras la compra del 24% de Oi, participación por la cual pagará una prima de 2.500 millones, en relación con el valor de mercado de 1.200 millones. Lo más probable es que el consejo de PT mantenga su política habitual de generosidad en materia de dividendos, reservando al menos unos 2.000 millones de euros a los accionistas, muchos de los cuales llevan ya tiempo frotándose las manos en sus bolsillos vacios, como es el caso de Ongoing (6,7%). Caso distinto es el del BES (8%), cuyo presidente Ricardo Salgado puso toda la presión sobre Bava y Sócrates para que llegaran rápidamente a un acuerdo con Telefónica, y quiere reforzar sus racios de capital.

Así, pues, el culebrón de Vivo se termina como lo que siempre fue: la crónica anunciada de un acuerdo en el cual sólo cabe hablar de vencedores. Aunque algunos quedarán ante la opinión pública con la imagen de traidores, por haber vendido un activo que durante meses fue presentado como "de interés estratégico nacional", principalmente para sacar más dinero. Pero el gobierno socialista también obtendrá una buena tajada: unos 1.500 millones de euros de Telefónica irán parar a las arcas del Estado, como pago de impuestos (beneficio extraordinario de PT, incremento de la renta de capital de los accionistas de la operadora), lo que representará prácticamente la suma suplementar que el ministro de las Finanzas Teixeira dos Santos prevé recaudar este ejercicio con los últimos incrementos fiscales, para hacer frente a la crisis.

Así que todos contentos: tras la fusión de Vivo y Telesp, Telefónica será líder incontestable en Brasil y consolidará su posición al nivel mundial; PT pierde un activo estratégico pero entrará en Oi, con que podrá mantenerse en Brasil y hasta revisar a la alza sus objetivos como multinacional con escala y dimensión; mientras que Sócrates puede retirar su veto salvando las apariencias, para que el próximo otoño pueda celebrar con Zapatero la XXVº cumbre ibérica en Elvas, en un clima relajado, donde solo se hablara de los grandes proyectos estratégicos luso-españoles, como el Mibel y el Ave.