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Publicado el miércoles 28 de julio de 2010
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UN BANCO EN EL RETIRO

¿Un reajuste con sentido?

Las exportaciones y la pérdida de la Secretaría de Estado de Comercio

SupermercadoPor Luis Alcaide.– El continuado descenso de la demanda interna de bienes de consumo e inversión ha centrado las esperanzas de crecimiento, por modestas y laboriosas que sean, en la evolución del sector exterior. El Ministerio de Industria Turismo y Comercio acaba de decidir un recorte de su estructura administrativa: la Secretaría de Estado de Turismo se convierte en Secretaría General a la vez que desaparece la Secretaría General de Comercio, cuyo titular es promovido al puesto de Secretario de Estado. Las exigencias de austeridad han encontrado una rápida respuesta precisamente en unas instituciones continuamente reclamadas para estimular la venta de nuestros productos en el exterior o la promoción de servicios turísticos para no residentes y por supuesto para hacerlos más atractivos a aquellos nacionales que buscan sus vacaciones más allá de nuestras fronteras. ¿Anticipa este gesto del Gobierno un reajuste general  de otras instituciones del Estado cuyos cometidos en la coyuntura actual son redundantes o prácticamente inservibles?

La Secretaría General de Comercio se ha concentrado en los últimos años en las relaciones oficiales y formalizadas con Organismos Multilaterales como la UE, principalmente, o la OMC, librando de estos cometidos a la Secretaría de Estado. Esto ha permitido a la Secretaría de Estado concentrarse en las obligaciones bilaterales de España con todos aquellos países que son nuestros clientes o suministradores. Además la Secretaría de Estado en su calidad de presidente del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) ha fijado la estrategia para la mejora de los apoyos dedicados a la promoción de las exportaciones. En esa responsabilidad ha sido capital también su presencia en el Consejo de Administración de la Compañía Española de Crédito a la Exportación (CESCE). En los últimos dieciocho meses ha recuperado su protagonismo en la promoción del Crédito a la Exportación, iniciativa a la que no es ajena la persona que ha ocupado la Secretaría de Estado.

El reajuste administrativo, además de ofrecer una respuesta coherente a la reducción del gasto público, por mínima que sea, constituye un reto para el Ministerio a la hora de atender a un sector exportador con menores efectivos e instituciones representativas. Desde hace quince años las exportaciones españolas han venido creciendo, año tras año, a una tasa media anual del 8%. En 2008 se produce un traspiés y la tasa de crecimiento baja al 2,3% y en 2009 cae a una tasa negativa del 16,4%, muy superior a la del 10,7% del comercio mundial.

Mientras nuestros principales mercados, la UE sobre todo, registraban una fortísima contracción el panorama era muy distinto en el resto del mundo. Esta diferencia ha motivado que la cuota de mercado de las exportaciones españolas en el comercio mundial pasara del 2% en 2004 al 1,7% en 2008, según datos de la OMC. El dinamismo de China y otros países emergentes explican lo sucedido, junto al inmovilismo de las instituciones financieras españolas para promover el crédito a la exportación. Tampoco aquí, en esta tarea, nuestras autoridades han reaccionado con prontitud para enderezar ese estancamiento en la financiación de las exportaciones.

No obstante, si se compara la evolución de las exportaciones españolas con los principales países de la zona euro en los cinco primeros meses de este año, como en los últimos doce meses, se observa que hemos sido más dinámicos que cualquiera de ellos, incluida Alemania. En periodo Enero-Mayo las exportaciones españolas han crecido un 16,2% frente a un 16% en Alemania o un 9,9% en Francia.

De cara al resto del año 2010 la "Encuesta de coyuntura de la Exportación" que recoge la información que suministran las empresas sobre su cartera de pedidos a tres y doce meses, registran tasas de crecimiento del orden del 20%. Obsérvese que la Encuesta desde el 2008 hasta bien entrado el 2009 había registrado tasas negativas. Las perspectivas positivas de los últimos meses coinciden con una apreciación muy positiva en los niveles de precios y en los márgenes comerciales. El principal incentivo está en la evolución de la demanda externa a la vez que la competencia internacional se destaca como el obstáculo más peligroso.

La decisión del Ministro de Industria, que también lo es de Comercio y Turismo reclama una reflexión sobre la organización del estado en sus retos con la economía internacional y en nuestro modelo de crecimiento. La fuerte contracción en el sector de la construcción determina una menor actividad interior y la búsqueda de cómo relanzar la actividad productiva dando empleo a ese gran número de parados que incluye a muchas personas capacitadas, universitarios con idiomas y masters, cuya incorporación a actividades más complejas elevaría el bienestar de la sociedad española.

Desde mi observatorio de La Maliciosa atisbo con mis prismáticos un cartel cuyas dos últimas palabras son Comercio y Desarrollo. Me pregunto cuál será la primera porque lo que sí es muy claro es que la promoción de las exportaciones necesita dar un paso adelante para participar en todos esos concursos internacionales desde instituciones multilaterales a las que España financia con generosidad y en cuyos proyectos no se participa. No sólo hay que vender automóviles y alimentos elaborados sino obra pública y grandes proyectos de ingeniería y transportes. El vacío entre la estructura productiva española del siglo XXI y la organización administrativa para su promoción internacional no puede ser más clamoroso.