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Publicado el miércoles 28 de julio de 2010
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ANÁLISIS

El Gobierno, los tests de estrés y el retraso de Basilea devuelven la confianza

Las entidades españolas, entre las más favorecidas por la modificación de Basilea III

José Hervás.– Los mercados, confiados en el paquete de medidas para contener el gasto y reformar la economía, así como en el éxito de la mayoría del sistema financiero a la hora de superar el test de solvencia, reaccionaron ayer de forma muy positiva al conocer la modificación de las normas prudenciales aprobadas por el comité de Basilea y al retraso en el inicio de implantación de las mismas. Para el Banco Popular, según su director general, González Robatto, supone un alivio que las normas de liquidez se retrasen hasta el 2018, lo que da a todo el sector un amplio período de adaptación para rebajar el porcentaje de su gran apalancamiento.

Los analistas admiten que ha esclarecido en el cielo bancario. Aliviados la pasada semana sobre todo por la amplitud de los test de resistencia, aún admitiendo las críticas por la gestión de su puesta en funcionamiento, los mercados finalmente han reaccionado muy positivamente a la última de las medidas, como es la modificación de las nuevas normas de Basilea.

También influyeron ayer la vuelta a los resultados positivos de entidades como el suizo UBS a que han pasado en 12 meses de pérdidas multimillonarias millonarias, a beneficios también multimillonarios. Algunas cajas españolas, las más castigadas por el proyecto inicial, habían advertido que se emplearían a fondo para que se atendieran sus reivindicaciones y no ser castigadas como lo hacía el anteproyecto. Al menos en parte lo han conseguido. El Popular se vanagloriaba de que con las nuevas normas y su estructura de capital y balance, sería todavía más líder de solvencia en el ámbito comunitario en el marco de banca de su tamaño.

La causa del nuevo alivio se debe a que algunas de las normas han sido flexibilizadas y se ha ampliado el calendario de aplicación. El comité de Basilea que engloba a los reguladores bancarios ha presentado la modificación de las nuevas normas de Basilea relacionadas con el reforzamiento de las exigencias de fondos propios de la banca que deben entrar en vigor en el 2012. Anteayer anunciaba la flexibilización de algunas de las medidas previstas el año pasado. En el sector de las cajas habían sido tanto el presidente de la Caixa, Isidro Fainé, como su director general, Juan María Nín, quienes habían alertado de los inconvenientes de algunas de las nuevas medidas para su modelo de hacer banca.

Después de seis meses sondeando al sector, los reguladores han aceptado tener en cuenta algunas de las modificaciones pedidas para que las participaciones en entidades del sector sean menos restrictivos en el consumo de capital. También tendrá efectos para las mutuas cimentadas en participaciones cruzadas entre la matriz y las entidades participadas.

Los grupos bancarios también podrán tener en cuenta en el cálculo de sus fondos propios una parte del capital de sus propias filiales, sobre todo de las entidades de seguros. Bien es cierto que esta medida se ha adoptado sobre todo por la gran presión de Francia para mantener su modelo de banca-seguros, que ya ha tratado de implantarse en España.

También ha decidido en cuanto al ratio de liquidez, por una parte ampliar la noción de activo líquido y por otro retrasar su aplicación hasta el 2018. Todo ello ha llevado a la recuperación de la credibilidad del sector. Con ocasión de la presentación de los resultados del primer semestre del sector financiero sus representantes han insistido en la necesidad de mantener ahora por encima de todo el rigor y la credibilidad del país que conlleva la aplicación de ajuste de las medidas aprobadas por el Ejecutivo. Dicho de forma gráfica que una vez que Zapatero se ha caído del caballo del gasto no se desdiga y se vuelva a subir al mismo.

El paro, insisten los banqueros es la causa principal de la gangrena de la morosidad y por lo tanto el peor enemigo del sistema financiero. La vuelta al crecimiento y la creación de empleo son claves para el sostenimiento de la confianza, cuyas raíces son todavía tan débiles.