El enemigo español y la agresividad de César Alierta desaparecen de los periódicos en Portugal
Portugal Telecom acepta 7.500 millones por Vivo para cerrar rápidamente su conflicto con Telefónica
La mediación de Ricardo Salgado (BES) en Brasil reporta una alternativa para la operadora lusa con el 23% de Oi
Finalmente, en la madrugada del miércoles, se ha cerrado el culebrón iniciado a principios de mayo con Portugal Telecom (PT) en torno a la propiedad de la brasileña Vivo. Horas antes de que se celebre la última reunión del consejo de Telefónica antes de las vacaciones-, PT ha aceptado una última oferta española por un importe de 7.500 millones de euros (350 más de la retirada el pasado día 16) por el 30% de Vivo que tenía la operadora lusa. José Luis Rodríguez Zapatero y su colega portugués José Sócrates han sancionado el acuerdo, que fue confirmado a la apertura del mercado por ambas operadoras a las respectivas CNMV.. Ricardo Salgado, presidente del Banco Espirto Santo, primer accionista de PT, también lo ha ratificado, una vez que su mediación en Brasil permitirá que PT obtenga una alternativa a Vivo, con la compra del 23% de otra operadora, Oi, por lo que pagará 3.500 millones. Ha triunfado la razón y la paciencia, lo que permitirá a César Alierta convertir a Telefónica en el operador líder de referencia en el atractivo mercado brasileño.
En una nota enviada a la CNMV, Telefónica confirmaba este miércoles haber alcanzado un principio de acuerdo con Portugal Telecom para hacerse con el control de la operadora brasileña Vivo. El acuerdo será sometido a la aprobación de los consejos de administración de los dos grupos, que está previsto que se celebren este miércoles. En virtud del mismo, Telefónica (directamente o a través de otra sociedad del grupo) comprará a la firma portuguesa el 50% del capital de Brasilcel que aún no controla. Esta empresa es propietaria a su vez del 60% de Vivo y hasta ahora está participada al 50% por la compañía que preside César Alierta y su socio luso.
La consigna en Lisboa desde el pasado día 16, fecha de la retirada formal de la oferta española, había sido no hacer declaraciones a la Prensa, dando así por finalizada la fase previa de información profusa y confusa a la opinión pública nacional. Lo prioritario para el presidente ejecutivo de PT Zaniel Bava -que había quedado en una posición muy débil ante el 74% de los accionistas que en la junta del 30 de junio votaran a favor de la venta de Vivo y que vieron su voto anulado por la ya ilegal "golden share" del Estado-, era encontrar una solución rápida. Al menos antes de que Telefónica colocara el conflicto ante las instancias arbitrales y judiciales holandesas. En el intervalo, y mientras se negociaba en secreto con Telefónica bajo presión de los dos Gobiernos, PT buscaba nuevas oportunidades de inversión en Brasil, que es lo que exigía el Gobierno de José Sócrates para retirar su oficoso veto a la venta de Vivo.
Telefónica había contratado dos bufetes internacionales de abogados para llevar PT a juicio en las instancias europeas, lo que hubiera provocado en el país vecino una reacción nacional frente a la "amenaza" de la operadora española. Eso ya había pasado a principios del mes de mayo, cuando la operadora española presentó su primera oferta por Vivo (5.700 millones), y más aún cuando el consejero financiero de Telefónica, Santiago Valbuena, habló de la posibilidad de una OPA sobre PT y de la paralización eventual de los dividendos de Vivo, provocando con ello en el país vecino una oleada de reacciones nacionalistas anti-españolas.
Ahora pasa todo lo contrario: en la prensa lusa se había dejado de hablar en serio del "enemigo español", ni siquiera de la "agresividad" o de la "arrogancia" de Telefónica. Y si en las ruedas de prensa sale aún alguna pregunta relacionada con una presunta "traición" de la operadora española, frente a los compromisos firmados hace una decena de años con PT en Brasil. Quien asume la defensa de Telefónica es el presidente del Banco Espirito Santo (BES), Ricardo Salgado, que controla el 8% de PT: lo único que pasó, dijo esta semana el influente banquero, es que la operadora española "cambio de estrategia" en Brasil, y que eso es lo habitual en los negocios.
Para calibrar el cambio radical del clima en el país vecino en torno al culebrón de Vivo, sólo hay que recordar que fue el mismo Ricardo Salgado quien hace un par de meses caldeó el ambiente con fuertes criticas a Telefónica, y sobre todo haciendo creer a la opinión pública y al primer ministro José Sócrates, que el 30% luso en Vivo tenían una "importancia estratégica" no sólo para PT, sino también para el país. Un patriotismo económico que se volvió después en contra del BES: con aquello de que "todo tiene un precio excepto el honor", Ricardo Salgado acabó aceptando la última oferta española (7.150 millones) y que luego sería "vetada" por Sócrates.
Desde entoces era el presidente del BES el que colocaba más presión sobre la dirección de PT y sobre el gobierno socialista, para que solucionaran muy rápidamente el problema creado, tanto por la resistencia numantina opuesta por presidente de la operadora Zaniel Bava ante la oferta española, como por la utilización de la "golden share", que fue declarada ilegal por el TJUE. Ricardo Salgado ya no hablaba del "interés estratégico" de Vivo, sino que insistía en los últimos días en que con el dinero de Telefónica, PT tendrá medios suficientes para financiar otros proyectos de futuro en Brasil, como la fusión o una alianza estratégica con la operadora Oi. Esto es lo que finalmente ha sucedido.
El presidente del BES también desarrollaba un discurso favorable al consejo de PT, reconociendo que Bava hizo un "gran trabajo" en las negociaciones con César Alierta, que tuvo que incrementar en tres ocasiones la oferta inicial: al final Telefónica estaba dispuesta a ponerla en 7.500 millones de euros, en el caso de que fuera aceptada el 16 de julio. Y lo mismo pasa con la utilización de la "golden share": aunque considere que es ilegal y que afecta la imagen internacional de PT y del país, Salgado estaría dispuesto a "felicitar" a Sócrates, en el caso de que hubiera contribuido con su decisión a que Telefónica pusiera más dinero sobre la mesa.
Para muchos analistas, el presidente del BES fue desde el primer momento el hombre clave de las negociaciones con Telefónica. Así, cada vez que Bava tuvo de hablar de dinero con Alierta, sólo hacía lo que le pedían los grandes accionistas, empezando por el BES y sus aliados en esta como en otras operaciones, como es el caso de Ongoing. La puesta en escena de Sócrates fue también obra del "banquero del régimen": Ricardo Salgado tuvo mucho que ver en la llegada de Sócrates al poder, ya que siempre apoyó la política económica del gobierno socialista, y llegado el momento supo como "utilizar" el primer ministro para poner más presión sobre Telefónica.
"El centro del poder no está en Sao Bento (presidencia del gobierno) ni en el Palacio de Belem (presidencia de la República), sino en la Avenida da Liberdade (sede del BES)", se comentaba en los círculos políticos y financieros de Lisboa. "Sócrates tendrá que tener en cuenta los intereses de Ricardo Salgado en al asunto de Vivo. Lo que está también en juego indirectamente, son los presupuestos del 2011, donde los socialistas necesitarán el apoyo del Partido Social Demócrata (PSD), cuyo nuevo líder Passos Coelho ya se pronunció en contra de la utilización de la "golden share" en PT y sólo esperaba la primera oportunidad para sacar al PS y a Sócrates del poder".
Había que prestar la máxima atención al influyente y todo poderoso Ricardo Salgado, cuando insiste, una y otra vez, en que el gobierno acabaría aprobando la salida de PT de Vivo y la oferta española. Lo único que Bava tuvo que hacer para cerrar el negocio con Telefónica, no era sacar más dinero a Alierta, sino buscar nuevas alternativas de inversión para PT en Brasil: eso es todo lo que exigía Sócrates para retirar su veto a la venta de Vivo, ya que no solo garantiza a la operadora lusa la "escala" y la "dimensión" de una multinacional, sino para que nadie puediera acusarle a él ni al presidente del BES de haber "vendido" los intereses nacionales.
Para hacerlo todo más fácil, Ricardo Salgado anunció que el BES estaba dispuesto a apoyar una nueva apuesta de futuro de PT en Brasil, advirtiendo además que Telefónica tiene todo el derecho para tomar las iniciativas que considere necesarias en defensa de sus intereses. "Llegar a las tribunales para solucionar la cuestión sería la peor salida para ambos los grupos", llegó a avisar el presidente del BES, colcoando más presión sobre Bava y Sócrates que sobre Cesar Alierta, antes de que se alcanzara un acuerdo.