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Publicado el martes 27 de julio de 2010
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TENDENCIAS DE C. DÍAZ GÜELL

Los distintos conceptos de capital generan dudas sobre los resultados de los tests

BancaTendencias.– Los resultados de las pruebas de resistencia que se hicieron públicas el pasado viernes y que han permitido a gran parte de los bancos españoles y alguna caja líder mostrar músculo ante sus colegas europeos y el resto de los mercados internacionales, al demostrar que cuentan con un nivel de capitalización envidiable en un entorno de tensión, concentran, sin embargo, una serie de críticas fundamentadas que introducen razonables dudas sobre los resultados globales. Independientemente de que los parámetros introducidos en los test reflejen un suficiente nivel de estrés, es importante tener en cuenta, a la hora de interpretar los resultados, la dificultad de comparar el concepto de capital, debido a la falta de armonización europea del citado término y en torno al cual han girado las citadas pruebas de estrés.

El capital, término que en el mundo financiero toma diferente forma, según se denomine core capital o tier1, tiene como razón de ser el hacer frente a las pérdidas inesperadas, ya que las esperadas deben estar cubiertas con las provisiones. El problema es que el capital de los bancos, en general, es muy pequeño respecto al tamaño de sus activos, lo que les ha permitido alcanzar una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) muy alta durante el periodo de crecimiento, situación que debido a la morosidad originada por la crisis demuestra hasta que punto ese capital puede resultar insuficiente.

Existe un cierto consenso a la hora de afirmar que el capital de las instituciones financieras, para ser considerado como tal, debería presentar tres cualidades fundamentales: Capacidad de absorber pérdidas; permanencia en el tiempo al no tener que devolverse, y flexibilidad en el pago a los accionistas.

Estas tres características sólo son cumplidas estrictamente por la suma del capital más las reservas o lo que es lo mismo por el core capital. Sin embargo, la complejidad de los mercados financieros y la emisión en los últimos años de mucho "capital híbrido" -acciones preferentes entre otros instrumentos que no siendo core capital sí se incluyen en el concepto de capital Tier1-, ha ido difuminando alguna de estás características y han incrementado la dificultad de identificar lo que realmente es capital "de máxima calidad", ya que muchos bancos se han negado a adoptar mecanismos de absorción de pérdidas por parte de los tenedores de ese capital híbrido, de forma que acaban siendo tratados como los obligacionistas más "senior". Por otro lado, hay importantes variaciones regionales entre lo que se puede considerar capital Tier 1 como son los escudos fiscales por pérdidas acumuladas, entre otros.

Los híbridos son instrumentos de deuda que computan como parte del capital de los bancos. Se trata de algo contradictorio a priori, puesto que el capital se compone tradicionalmente sólo de las acciones, reservas y beneficios no distribuidos. Sin embargo, desde hace años el Banco de España admite los híbridos para que las entidades españolas no estén en desventaja frente a las de otros países donde son muy populares, a pesar de que no comparten las tres características tradicionales del capital: no tener fecha de vencimiento, ser aportado por los accionistas y ser remunerado sólo cuando hay beneficios. Por el contrario, los híbridos los aportan los acreedores, tienen fecha de reembolso -en teoría son perpetuos, aunque el banco puede rescatarlos a los 10 años- y cobran un cupón anual independientemente de si el banco tiene beneficios o pérdidas.

Muchas entidades financieras han descubierto en los últimos tiempos a los los instrumentos híbridos como fórmula para reforzar su solvencia a un coste ciertamente reducido. Así, no han sido infrecuentes las emisiones de deuda subordinada y de preferentes como mecanismo que permiten a las entidades aumentar sus ratios de capital a un coste mucho menor al de una ampliación de mismo.

Esta es la razón por la que los reguladores, a través del comité de Basilea III, han decidido volver a un concepto más estricto de capital y dar mayor importancia al capital social y los beneficios retenidos como medida de solvencia del sector. Sin embargo, mientras se implementa la nueva directiva de Basilea, en lo que respecta a los resultados de los test de estrés, y dada la dificultad de homogeneización del concepto de capital, el Comité Europeo de Supervisores Bancarios (CESB) probablemente ha acertado al utilizar como medida de solvencia el nivel de capital Tier 1, como concepto más amplio y que permite incorporar al ejercicio entidades no cotizadas que no tienen posibilidad de emitir capital, ya que su core capital sólo se puede nutrir de la retención de beneficios, siendo un componente importante de su capital las acciones preferentes que ya pasan al ámbito del capital Tier 1.

Hasta tal punto el asunto resulta trascendente que Estados Unidos ya se ha adelantado y en su recientemente aprobada reforma del sector financiero (Dodd-Frank Act 2010) contempla que las instituciones con activos superiores a 15.000 millones de dólares no se las permite usar preferentes como capital.

Teóricamente, mientras mas capital Tier 1 tiene una entidad mejor es para su cuenta de resultados; pero esa cifra pierde valor si es acompañada de una alta morosidad y lo que es peor, de una alta propensión a la misma.

 

Core Capital y Core Tier 1 sobre total de activos (%)

(Primer trimestre de 2010)

 

                    Core Capital          Tier1

Bancaja                      7,0             8,1

Banesto                      7.9             9,0

Bankinter                    7,1             7,5

BBVA                          8,1             9,5

Caixa                          9,0             10,4

Caja Madrid                 6,9              8,9

CAM                            6,9             9,6

Popular                        8,7             9,2

Sabadell                      7,7              9,2

Santander                    8,8             10,3

 

Por encima de los resultados oficiales de las pruebas de estrés elaborados en función de los niveles de capital Tier 1, no parecen existir dudas razonables sobre el hecho de que solo el core capital permite valorar la capacidad de las entidades financieras para absorber pérdidas en escenarios adversos, y es ahí también donde buena parte de los bancos españoles pueden presentar un capital de elevadísima calidad y por lo tanto un alto grado de solvencia.

Post-it

Tier 1.- Término relacionado con el Acuerdo de Basilea II correspondiente a los fondos propios de mayor calidad dentro de los considerados bajo los criterios del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Está compuesto por los recursos propios contables, más los intereses minoritarios (incluidas las participaciones preferentes), menos las deducciones.

Core capital.- Recursos propios de máxima calidad. Es equivalente al Tier 1 sin tener en cuenta el importe de las participaciones preferentes emitidas.

Rentabilidad de los recursos propios (ROE).- Rentabilidad sobre recursos propios (return on equity), es decir el cociente entre el beneficio neto y los recursos propios (capital más reservas).

Participación preferente.-Participación que goza de ciertos derechos, como pueden ser la prioridad en caso de liquidación de la sociedad o el cobro de dividendos.

Tendencias es una publicación on line de análisis socioeconómico de periodicidad semanal y de carácter restringido que edita Carlos Díaz Güell.