ANÁLISIS
Los tests de la señorita ‘Pepis'
El CEBS pide a la banca alemana que publique su deuda soberana
Como mínimo hay que asegurar que aumentan el escepticismo y las dudas. Cuatro días después de la publicación por parte del Comité Europeo de Supervisores Bancarios de los tests de resistencia de la banca crecen las dudas sobre la adecuación y veracidad de las pruebas publicadas por las entidades financieras para determinar si el sector financiero europeo sería capaz de resistir una segunda oleada de crisis similar a la que sufrió Grecia en el mes de mayo pasado. Algo raro ha tenido que pasar en la cocina de la publicación de los datos cuando podemos leer los comentarios más contradictorios. Los hay tan enfrentados como que la banca española es la más débil del continente o bien al contrario, que los bancos del Reino Unido, España y los países nórdicos son las entidades que mejores resultados obtienen en las pruebas de resistencia. Por su parte, UBS descarta que la publicación de los resultados despeje las dudas sobre la banca española, porque los problemas fundamentales de la economía no han cambiado, como es la elevada exposición a los promotores inmobiliarios.
Mientras, el economista Nouriel Roubini descalifica las pruebas en general, por no ser suficientemente realistas los supuestos asumidos sobre crecimiento y riesgo soberano. Para Roubini sigue existiendo riesgo de suspensión de pagos de alguno de los países europeos, lo que no se contempla en los tests.
Entre los escépticos sobre la bondad de los tests se oía hablar ayer de las pruebas de la señorita ‘Pepis', en recuerdo al juguete de las niñas de los años 80 de la muñeca con la que se entretenían maquillándola a su gusto.
En su informe sobre los tests ya famosos, el Citi destacaba como positivos los resultados de Barclays, Santander y BBVA, así como los de Nordea, Intesa, Lloyds y BNP Paribas. Para que se supiera en base a qué destacaba a estas entidades precisaba que se refería a utilizar los niveles absolutos de Tier 1 en un escenario adverso, caso en el que los bancos del Reino Unido y de los países nórdicos siguen siendo los mejor situados en la lista, mientras que las entidades francesas son las mejor posicionadas de toda la zona euro.
También considera que el resultado de los tests es positivo por la cantidad de datos que el Comité Europeo de Supervisores Bancarios ha aportado, incluida la exposición de las entidades a la deuda soberana, olvidándose de que seis de los grandes bancos alemanes, a saber el Deutsche Bank, Deutsche Postbank, Hypo Real Estate, las cooperativas DZ Bank y WGZ Bank, y el banco regional Landesbank Berlin, no los han publicado pese al compromiso que habían adquirido con el CEBS . Y así, pese a considerar sensatas las estimaciones de pérdidas por crédito y la reducción de los beneficios antes de provisiones, corrige su estimación y cree que las conclusiones de las pruebas de resistencia son poco satisfactorios, en relación al número de bancos débiles, 7 de 91, el déficit de capital registrado, 3.500 millones de euros, la definición de capital, Tier 1 en vez de equity Tier 1, o que la deuda soberana se aplique sólo a la cartera de negociación.
Si se tienen en cuenta sus precisiones sobre los riesgos añadidos de la deuda soberana, considerando los de la cartera bancaria y no sólo a la cartera de negociación, ya serían al menos 24 entidades las que no alcanzarían el ratio del Tier 1 del 6 por ciento en el escenario económico más adverso de 2011. Las necesidades de capital aumentarían hasta lo 15.000 millones, que aunque la cifra no es en términos absoluto insalvable, teniendo en cuenta las destinadas hasta ahora para salir de la crisis, supone un incremento demás del 400 por ciento de las estimadas en los tests del CEBS, Como mínimo hay que admitir que la diferencia es más que notable.
Para el Citi pasarían a suspender diez cajas de ahorros y 2 pequeños bancos comerciales españoles, siete entidades griegas y de Chipre, tres bancos regionales alemanes y un banco italiano y otro irlandés. Esto siempre teniendo en cuenta el número de bancos que cada país ha presentado para realizar los tests. Si las pruebas se hicieran al 100 por ciento del sector el panorama sería muy distinto, a peor.