ANÁLISIS
Las cajas, víctimas del celo de transparencia del Gobierno
De las siete entidades que suspenden el test de estrés, cinco son españolas
Pese a la satisfacción expresada por el Gobierno y por el Banco de España por los resultados obtenidos por la banca española en las pruebas de resistencia, el hecho de que cinco de las siete entidades que suspenden el test de estrés sean cinco cajas españolas no es una buena noticia. Tiene su explicación. Pero va a tener un coste de imagen que el Gobierno debería haber previsto. Se entiende que se diga que nuestros peores resultados tienen una explicación sencilla dado que los parámetros establecidos para España son más duros que para el resto de países y que España ha decidido publicar los datos de todo su sistema financiero, frente al 65% de media del resto de países comunitarios estudiados.
Estos datos, que analizados en profundidad van a servir para demostrar que no puede existir ninguna duda sobre el sistema financiero español, también va a servir al menos para que quienes han estado señalando a España como el país con más riesgos en su sistema financiero recuerden aquello de ‘ya lo decíamos nosotros'. No se me ocurrirá criticar jamás una muestra de transparencia por parte de los poderes públicos. Pero quizás sí hubiera estado bien que hubiéramos pedido que la transparencia fuera para todos los países igual.
No ha sido neceario esperar mucho para ver que en la información no se explicitan las diferencias de comparación entre las entidades españolas y las demás. Tanto el Wall Street Journal como Financiatl Times hablan de que tras la publicación de los test de resistencia, sólo siete bancos, cinco de ellos cajas españolas, están seriamente heridos.
Conviene recordar que de los 91 bancos e entidades financieras europeas han suspendido la prueba el banco nacionalizado alemán Hypo Real Estate, cinco cajas de ahorros españolas -CajaSur, Diada, Espiga, Banca Cívica y UNNIM-, y el griego ATEbank (Agricultural Bank of Greece).
Tanto la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena salgado, como el Gobernador del Banco de España han reiterado que si se hubieran seguido las indicaciones del Comité Europeo de Supervisores Bancarios (CEBS), de publicar un mínimo del 50% del sector, España habría pasado con nota destacada la prueba sin que figure en un tan alto porcentaje de entidades suspendidas.
A ello hay que añadir que las condiciones a las que se ha sometido a las entidades españoles sobre condiciones negativas de crecimiento, caída de precios de la vivienda e incumplimiento de deuda soberana son prácticamente imposibles de que se den. Si en los dos primeros trimestres del año ya registramos, por moderado que sean, crecimiento positivo, resulta difícil poder aceptar que a finales de año tengamos una caída del 1,2 del PIB como se contempla en el caso español.
Teniendo en cuenta que la publicación de resultados de estos test estaba concebida para mostrar a los inversores que el sistema está sano y que las autoridades europeas son capaces de resolver los más graves problemas, hubiera tenido más sentido que los analistas hubieran recibido datos similares de todos los países. Pero para que no quede la menor duda, bien venida sea la publicación de las pruebas de estrés, que se haya extendido hasta el 95 por ciento de nuestro sistema financiero dejando sólo al margen las cooperativas de crédito. Una pena que los demás no hayan hecho el mismo ejercicio de transparencia.