UN BANCO EN EL RETIRO
Veranos 2007 y 2010, de la fantasía a la realidad
En el verano del 2007, días después de que un empresario gallego, constructor e inmobiliario, comprase el 5% del BBVA por 3.200 millones de euros y se convirtiese en su primer accionista, el presidente Zapatero garantizaba que "España está a salvo de la crisis financiera". Entre tanto, Rajoy se debatía en cómo apaciguar el rifirafe provocado por Gallardón con su "disponibilidad para ocupar un puesto en el Congreso del PP". El vicealcalde madrileño, Manuel Cobo, resaltaba el nerviosismo "de quienes -Acebes, Esperanza, Zaplana- no quieren que Rajoy cuente con los mejores" El estado del país en 2010 es muchísimo menos boyante de lo que había previsto Zapatero y mucho más favorable a un Rajoy aupado por las encuestas y el número de parados mientras Gallardón aparece lapidado con sus propios mármoles.
La crisis financiera, aunque ha perdido intensidad, sigue al acecho y antes como ahora su conjuro requiere acudir a viejos y antipáticos exorcismos: ajustes y austeridad. Un buen momento para las oligarquías parlamentarias, por un lado, y para todos aquellos colectivos que entre sus privilegios y las leyes defienden que sean éstas quienes cedan ante sus pretensiones.
El PP apuesta por una convocatoria electoral anticipada sin importarle mucho el estado de la crisis y con la vaga e interesada pretensión que con ellos si se puede confiar que el tiempo y la suerte hagan el resto y se recupere el empleo.
Escaramuzas particulares acuden con sus facciones para la interrupción del embarazo que ahora llega con el estandarte del derecho natural esgrimido por la jerarquía católica, la misma que se mostró tan tibia cuando quienes disponían de medios abortaban en Londres. Los argumentos identitarios se perpetúan: es menester que las leyes cedan ante nuestro carácter nacional - natural.
En plena campaña turística grupos de controladores absolutamente ajenos a aquel comentario de Azaña sobre los funcionarios -"para quienes la profesión de servidor público es un modo de vida que no da para vivir" - están sufriendo como ningún otro colectivo las inclemencias estivales, lo que justifica sus depresiones y el secuestro monopolístico de un servicio público. Su pertenencia a Aena, entidad paraestatal, protegida pero apenas sujeta a las disciplinas administrativo-presupuestarias del Ministerio de Fomento se han enrocado en un valuarte inatacable. No hay duda de que en condiciones competitivas seria muy difícil disfrutar de la depresión, así que bien venidas sean cualquier medida que limite las practicas monopolísticas: controladores militares, privatización de las torres de control. La competencia no siempre es contraria a la seguridad cuando se trata del suministro de bienes y servicios.
Retirado en mis soledades serranas leo los periódicos y escucho en la radio de labios de la portavoz del Partido Popular una desconocidísima cita literaria a propósito de las secuelas que trajeron las andanzas de D. Juan, el Tenorio, pero no el Tenorio de Tirso sino el de Zorrilla. ¡Que ocasión para la vicepresidenta para insistir en que se trataba de Zorrilla, sí de Zorrilla y felicitarse por la ocurrencia!.
Más prosaicamente en un articulo del Financial Times, el reciente biógrafo de "Sigmund Warburg", el judío fugitivo de los nazis e inventor del mercado de eurobonos, sostiene que las proporciones de los déficit presupuestarios actuales se corresponden más con las alcanzadas durante la Segunda Guerra Mundial que con las de la Gran Depresión y con la particularidad de que los EEUU son ahora dependientes de prestamistas internacionales y no de sus propios ahorradores cuando financiaban los bonos de guerra. Se disuelven las cortes y se inician las vacaciones, no sin que el Gobierno haya conseguido la aprobación de un tope del gasto público por parte del Estado Central y las Comunidades Autonómas. Hasta un diputado del PP ha votado a favor. ¿Error o responsabilidad?.
Bravo desde mi observatorio en La Maliciosa por la reforma laboral y la nueva ley de cajas de ahorros. Con el catalejo se adivina la salida a bolsa en Londres del Banco de Santander mientras las pantallas siguen reflejando un recorte del diferencial entre la deuda española y alemana. La niebla me impide ver como se está desarrollando la subida al Tourmalet.