Reclama un gesto de CajAstur para eludir la oposición interna
El presidente de la CAM busca apoyos para sacar adelante la fusión virtual
Quiere aprovechar el temor de sus consejeros a sanciones del Banco de España
El viernes vence el plazo dado por el Banco de España a la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) para que selle definitivamente su fusión virtual con CajAstur, Caja Extremadura y Caja Cantabria, ahora en el aire tras la negativa del consejo de administración de la entidad alicantina a aceptar uno de los elementos del contrato: los plenos poderes otorgados en el protocolo de unión al presidente de la entidad asturiana, Manuel Menéndez, quien será el consejero delegado del nuevo grupo al menos durante los doce primeros años. El lunes hay consejo de administración de la CAM, con esa operación como principal y casi único punto del orden del día.
Y el presidente de la entidad alicantina, Modesto Crespo, que ocupará la presidencia del nuevo grupo durante al menos los seis primeros años, busca desesperadamente apoyos dentro del consejo para sacar adelante la fusión virtual, que crearía la tercera caja de ahorros del sector, tras BanCaja Madrid y La Caixa. Crespo cuenta con dos bazas. Una, el temor de muchos consejeros a que un empecinamiento en no asumir lo firmado inicialmente por su presidente puede provocar la intervención de la entidad por parte del Banco de España o, al menos, sanciones al consejo de administración. Los expedientes sancionadores al consejo de Caja Castilla La Mancha (CCM), ahora precisamente integrada en Cajastur, y de CajaSur pesan mucho en el ánimo de los consejeros, mayoritariamente críticos con las concesiones de su presidente a la entidad asturiana.
La otra baza con la que Modesto Crespo cuenta para vencer las resistencias de sus consejeros es un gesto de CajAstur, sin que éste suponga una renegociación de las condiciones de la fusión virtual. Se trata, como reconoce un consejero, "de lograr algo que nos permita dar el sí en el consejo". Es lo que Crespo está negociando en estos momentos con Manuel Menéndez, con la intermediación del presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca) y de La Caixa, Isidre Fainé, y bajo la atenta mirada del Banco de España.
En estos momentos, la postura que defiende el presidente de la CAM está en minoría dentro del consejo de administración de la entidad. Hay consejeros que han manifestado que prefieren la intervención o las sanciones del Banco de España a estar "bajo el yugo" de CajAstur, una entidad mucho más pequeña, aunque bastante más solvente y saneada, que la CAM. Esta postura es fomentada por varios directivos de la entidad, que critican que el director general, Roberto López Abad, ocupe una función secundaria frente a Manuel Menéndez como consejero delegado. Otros consejeros se muestran partidarios de que la CAM continúe su camino en solitario, aunque son conscientes de que el Banco de España ha dejado muy claro que así no podrán acceder al dinero del Frob.
El problema para Modesto Crespo es que los principales líderes del PP alicantino, frente al sepulcral silencio del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, en esta cuestión, se pronuncian a favor de que la CAM amplíe su peso en la fusión virtual o, al menos, que se reduzca el de CajAstur. El presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, el gran rival político de Camps y auténtico factótum en la CAM, quiere que la caja alicantina "mantenga esa posición que tiene del 40%, con unas mayorías compensadas y, sobre todo, con una aportación de fondos propios y de clientes y de mercado muy amplia dentro de esa fusión". Ripoll califica como "correcta" la decisión tomada por los consejeros de la CAM porque fue adoptada "con el ánimo de respetar o de mantener una autonomía razonable en la toma de decisiones". Por su parte, la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, respaldará siempre "todo lo que vaya encaminado a reforzar a CAM ahora, en el presente, y, obviamente, en el futuro".