Monitor de Latinoamérica
La sucesión de Lula, el narcotráfico y la recesión bolivariana quedán por solventar
No se trata sólo de crecer
Los países latinoamericanos luchan en desiguales condiciones en varios frentes
Contra pronóstico, o al menos en sentido opuesto a lo que sucedió en crisis globales anteriores, Latinoamérica está evitando con buenas notas la recesión económica, salvo en los países mal llamados bolivarianos, como Venezuela, Bolivia y Ecuador, cuyos líderes están aplicando fórmulas de reparto que tienen efectos electorales a corto plazo pero pésimos a medio y largo plazo. Pero, además de este importante matiz, el continente tiene abiertos varios e importantes frentes, entre los que destaca la carrera presidencial de Brasil, tras el periodo esperanzador de Lula; la lucha contra el crimen organizado en Colombia y México, la terrible desigualdad social en casi todos los países del área y, como telón de fondo, la gestión de la crisis económica. No son todos los problemas de la región, pero algunos son de los más relevantes y, en algún caso, como el del narcotráfico, de urgente solución para restaurar la confianza política.
Carrera presidencial en Brasil. La ex jefe de Gabinete del presidente Lula, Dilma Rousseff, es la candidata del oficialista Partido de los Trabajadores para suceder al carismático político brasileño en las elecciones de octubre, y para la mayoría de los analistas es la favorita porque cuenta con el respaldo del popular mandatario, y le favorecerá la recuperación de la economía. Actualmente supera a su principal rival, José Serra, del centrista PSDB. Algunos inversores prefieren a Serra por la posición centrista de su partido y su experiencia empresarial. Ambos candidatos coinciden en la necesidad de reformar el complicado sistema impositivo de Brasil para estimular la inversión, pero sin entrar en muchos detalles.
El narcocorrido mexicano. No sabemos si se puede hablar de exitosa la actuación del presidente Felipe Calderón contra los narcotraficantes, con 25.000 personas muertas desde su llegada al poder en 2006, y una escalada de las guerras entre bandas. El reciente asesinato de un candidato en las elecciones de un estado debilitó el peso y aumentó la desconfianza de los inversores extranjeros hacia el país. Los analistas han advertido que la moneda no resistiría una ola de crímenes contra políticos. Los inversores le piden a México reformar su sistema fiscal para aumentar la recaudación, flexibilizar el mercado laboral y una mayor presencia extranjera en el sector petrolero. La lentitud de algunas reformas emprendidas y el declive en la producción de petróleo, amenazan la solvencia de la deuda mexicana.
Los problemas del éxito de Perú. Las condiciones de trabajo en sectores como el minero siguen siendo infrahumanas en muchas zonas de Latinoamérica. El gobierno de Alan García ha tenido que soportar huelgas y protestas de mineros con sus efectos negativos en la balanza comercial y en las bolsas. El éxito de tantos gobiernos latinoamericanos dependerá de si en los próximos años esas condiciones de extrema pobreza en que viven y trabajan amplios sectores sociales acaban erradicadas. En caso contrario, se corre el riesgo de que reaparezcan los viejos fantasmas del pasado y que el presidente García pueda ver complicada su gestión en un país donde un tercio de la población vive en la pobreza.
Los bonos "K". Argentina va despejando el camino para lograr acuerdos con los acreedores. Aunque la plena normalización del país con los mercados aún no parece cercana, como tampoco la solución para compensar a los numerosos bonistas perjudicados por la suspensión de pagos de 2002, el gobierno de Cristina Fernández ha iniciado un nuevo canje de deuda para sus acreedores. Fernández ganó una batalla parlamentaria para hacer uso de las reservas del banco central para el pago de deuda pública, pero los intentos de emitir un nuevo bono se vieron truncados por las numerosas demandas de inversores foráneos contra la República argentina. Es un año preelectoral y queda por ver si la esposa de Kirchner, que parte como favorito el año próximo, hace un alarde de dispendio público que pueda desequilibrar las cuentas públicas.
La recesión bolivariana. Elecciones legislativas en septiembre. La oposición espera avanzar lo bastante para bloquear la mayoría que tiene Hugo Chávez en la Asamblea Nacional, tras una pérdida de su popularidad por la recesión económica y los racionamientos de agua y electricidad. A pesar de todo, el caudillo venezolano se mantiene como el líder más popular del país y podría intensificar la retórica contra sus oponentes en el camino hacia las elecciones. Mientras tanto, la economía venezolana, muy dependiente del petróleo, sigue siendo una de las pocas de la región que está en recesión por segundo año y con una de las tasas de inflación más altas.