El stress y las cotizaciones bancarias
A medida que se aproximaba la presentación de las pruebas de resistencia de la banca europea, se registran movimientos dispares en las acciones de algunas entidades, en función de las previsiones de los inversores sobre los resultados de los citados test. Y es que ciertos inversores toman posiciones en algunos valores y abandonan otros en función de sus estimaciones. En medios del sector financiero español se afirma que, en líneas generales, las pruebas no van a traer sorpresas desagradables. Señalan que hay mayor preocupación por la situación de las cajas, si bien tienen sospechas de que alguna entidad bancaria podría decepcionar a los inversores y precisar una ampliación de capital, aunque desde luego no ha transcendido, lo que en los momentos actuales es muy extraño, dada la estrecha vigilancia que ha mantenido el supervisor bancario.
No obstante, los focos de mayor atención en el conjunto del sector europeo los acaparan los bancos regionales alemanes, las cajas españolas y los bancos griegos, que, según opinan un sector de analistas, podrían precisar en conjunto una inyección de unos 75.000 millones de euros para reforzar sus respectivos capitales.
En cualquier caso, en los últimos días se advierte un temor creciente a que los criterios aplicados por los diferentes países no sean uniformes. La UE ha establecido unos criterios básicos para las pruebas de resistencia, pero al no haber sido aplicadas por el mismo equipo técnico, existen dudas de que su evaluación por los diferentes supervisores difiera en las definiciones de ciertos criterios. Lo curioso, es que aunque se ha filtrado que BBVA y Santander aprobarán con holgura los test, sus cotizaciones acumulan en los últimos tres meses caídas, que en el caso de la entidad que preside Francisco González alcanza el 12,78%, mientras que el grupo cántabro sólo ha retrocedido algo más del 4%. Del conjunto del sector, el mejor librado es el Sabadell que en los tres últimos meses sólo ha perdido un 0,24%, mientras que el Popular ha perdido más de un 17%, el Banesto un 11%, el Bankinter un 10,7%, el Valencia algo más del 12%, casi igual que el Guipuzcoano y el Pastor únicamente un 7,3%. El repunte que experimentó ayer el sector doméstico se interpretó también como un avance de que los inversores estiman que la publicación del test originará despegues en muchos valores que están desfasados.