DESDE EL PARQUET
El fenómeno de Gamesa
Gamesa, el fabricante de generadores eólicos, constituye una opción interesante a medio plazo para algunos administradores patrimoniales quienes afirman que, aunque se han reducido las incertidumbres regulatorias en el sector, sus acciones operan en el entorno de los siete euros y acumulan una minusvalía en el año próxima al 40%.
El pacto alcanzado entre el Ministerio de Industria y el sector eólico ha hecho mejorar sus expectativas a medio plazo, ya que, en definitiva, con un impacto económico moderado ha descendido sensiblemente su prima de riesgo. Las incertidumbres regulatorias habían castigado con fuerza la cotización y, tras despejarse la cuantía de la rebaja de la prima en un porcentaje que el sector eólico consideró más que asumible, el valor registró un efímero rebote que muy pronto se ha diluido por completo.
Una situación únicamente explicable a través de la escasa fiabilidad que ofrece la Administración, ya que, tras haberse filtrado cambios de fuerte calado que paralizaron muchos proyectos, se ha dejado todo casi como estaba.
En cualquier caso, el panorama se ha despejado para el fabricante de aerogeneradores, pues de esta forma gana visibilidad en su actividad doméstica de constructor y gestor de parques por cuenta propia, al tiempo que sus clientes pueden reanudar sus planes, lo que le permitirá desarrollar los nuevos modelos de generadores en proyecto.
Pero en cualquier caso, este episodio de la regulación ha tenido seguramente un impacto excesivo en el caso de Gamesa, ya que el mercado doméstico únicamente supone el 20% en las ventas de la multinacional, que además de en España cuenta con factorías en EEUU, China e India.