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Test de stress: al borde de un ataque de nervios
Las agencias de medición de riesgos no paran de recalificar la deuda de las entidades que conforman el sistema financiero europeo a pocos días de que se hagan públicos los resultados de los test de stress. En España, la agencia menos representativa, Staandard & Poor's, acaba de rebajar la calificación de la deuda a largo plazo del Banco Popular hasta situarla en A, categoría buena pero dos peldaños más abajo que la AA- que tenía hasta ahora. La misma agencia ha confirmado el rating a Santander y BBVA en AA, manteniendo el nivel de ambas entidades en línea con el de la deuda soberana española, que está situado también AA. Pero no solo las agencias de calificación se aprestan a hacer sus deberes antes de que se den a conocer los resultados de las pruebas de resistencia que ha llevado a cabo la Unión Europea -el próximo día 23- al que se han sometido un total de 91 entidades europeas.
También el gobierno español ha decidido solicitar a la UE autorización para ampliar los plazos del FROB con objeto de que las entidades españolas puedan recurrir a fondos públicos, a un tipo de interés ciertamente elevado, en el caso de salir mal paradas del test en donde tienen que enfrentarse a un escenario económico más adverso que el actual.
A medida que se acerca la fecha del 23 los nervios afloran y empiezan a surgir todo tipo de valoraciones sobre los resultados de las pruebas. Hay quien apunta la idea de que los gobiernos europeos, llegado el caso, saldrán al rescate de las entidades que puedan salir malparadas con objeto de que el sector financiero europeo pueda finalmente recuperar la normalidad en materia de flujo de préstamos. Pero también hay quien apunta que el oscurantismo de los bancos centrales sobre los criterios con que se han realizado estos ejercicios y las declaraciones de los distintos gobiernos, no hacen sino avalar la idea de que estos sean poco estrictos, de forma que muy pocas entidades suspenderán en la medida en que resulta impensable que ningún país vaya a permitir que sus bancos obtengan malos resultados.
El Comité de Supervisores Bancarios Europeos (CEBS) se ha limitado a decir que el test contempla una desviación de un 3% del PIB con respecto a las previsiones de la Comisión Europea para 2010 y 2011 y con unas tasas de paro ajustadas a cada país de acuerdo con los objetivos de crecimiento. A ello hay que unir la valoración de la deuda pública y la de los activos inmobiliarios, cuyos parámetros de medición tampoco han sido dados a conocer.
La confianza mostrada por el ejecutivo español en que la banca española apruebe sin problemas hace pensar que los baremos aplicados a estos activos -tanto a la exposición inmobiliaria que tienen en balance comoa las garantías de los créditos morosos -serán muy reducidos. La obligación de provisionar un 30% de los activos adjudicados y recomprados que entrará en vigor teóricamente en octubre y que forma parte de la reforma del sistema de provisiones propuesto por el BdE tendrá, sin duda, sus efectos en los resultados de los tests.
La vicepresidenta Salgado ha asegurado que las ayudas al sector no superarán los 22.000 millones de euros, rechazando las hipótesis que elevan hasta 51.000 millones el rescate que habría que hacer en el caso de los bancos españoles, y recordando las estimaciones del FMI, que en el escenario más adverso valoraba en 17.000 millones las necesidades de recapitalización de las cajas de ahorros españolas y en 5.000 las de los bancos. El mensaje tranquilizador de la ministra, unido al de la presidenta de Banesto sobre su entidad, no hacen presagiar sorpresas negativas, aunque la solicitud de la vicepresidenta económica de prorrogar las ayudas del FROB, ‘por precaución' ante los resultados de las pruebas de stress, también es interpretado de forma negativa dado que tras varias declaraciones alabando la solvencia del sistema financiero español resulta extraño que ahora quiera solicitar una prórroga.
Por si acaso, Moody's ha puesto bajo vigilancia negativa el rating del FROB, que actualmente se sitúa en Aaa.
Las dudas principales del sector se centran en las cajas de ahorro, que según las estimaciones de mercado podrían necesitar entre 10.000 y 30.000 millones de euros de recapitalización, teniendo la mayoría de las cuales una calificaciones por parte de las agencias de rating preocupantes y que nada tienen que ver con las ratings que obtienen los bancos españoles, que como se puede comprobar en el cuadro adjunto, gozan de una situación envidiable en un sector global que hace ya muchos meses se tuvo que olvidar de la triple A. Solo una caja de ahorros se ubica en ese nivel de excelencia.
En estas condiciones, los ratings otorgados por las agencias de calificación nos ofrecen una panorámica del momento del sector financiero en España y en Europa y señala, en buena medida, por donde deberían ir los resultados de los test de stress que van a permitir que los mercados recuperen la serenidad y a las entidades financieras ubicarse en el lugar que les corresponde, relajando las actuales tensiones de financiación mayoristas.
Tendencias es una publicación on line de análisis socioeconómico de periodicidad semanal y de carácter restringido que edita Carlos Díaz Güell.