Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el martes 20 de julio de 2010
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Monitor del Seguro

El Parlamento Europeo trata de limitar algunos de los extremos legislativos propuestos

Supervisores, tres mejor que dos

Al sector no le agrada convertirse, junto a banca y cajas de ahorro, en el pagano de la crisis

Parlamento EuropeoIgnacio Aranguren.– El seguro es la hermana pobre, la cenicienta del sistema financiero. Las otras patas de ese sistema, como son los bancos o las cajas de ahorros, tiene mucha más influencia y atraen mucho más la atención de los políticos, por lo que suelen sacar provecho de ello. Ahora, con la crisis, se ha visto de forma descarada: el seguro ha resistido bien, pero se le quiere aplicar las mismas medidas correctoras que a la banca, que sí ha sido uno de los grandes culpables de dicha crisis. Esa crisis financiera y crediticia que empezó en 2008 y que todavía no hemos sido capaces de superar ha sensibilizado de tal manera a todo el mundo que gobiernos y parlamentos tratan de buscar soluciones ante la posibilidad de que se vuelvan a producir situaciones similares. Intentan lo que nuestro mayores llamaban "ponerse la venda antes de haya una nueva herida".

En el Viejo Continente los gobiernos de los Veintisiete y el Parlamento Europeo están empeñados en buscar una fórmula mágica para solucionar esas futuras crisis sin que sean los contribuyentes los que deban cargar con su coste, como ha pasado con la actual. Aunque esto no deja de ser una falacia, ya que en el fondo todo el dinero, tanto el de los presupuestos de los gobiernos, como el de los beneficios de las empresas, como el que se pierde, como el que se gana, o como el que desaparece por no se sabe donde...todo sale de un mismo sitio, que no es otro que el bolsillo del sufrido contribuyente-consumidor.

La Unión Europea acordó en diciembre pasado crear un Consejo de riesgo sistémico, que se encargaría de la supervisión macroprudencial, y tres autoridades de supervisión para la banca, los seguros y el mercado de valores para que vigilen y puedan tomar medidas en caso de que sospechen que se avecina una nueva crisis. Estas nuevas autoridades tendrán poderes de mediación cuando haya discrepancias entre los reguladores nacionales de los países en los que opera una entidad transfronteriza. Para conseguirlo, los líderes europeos se comprometieron a que estas nuevas autoridades estuviesen operativas desde el 1 de enero de 2011, para lo que queda menos de seis meses.

Por eso el Parlamento Europeo y los ministros de Economía y Finanzas de los Veintisiete (Ecofin) tiene una cierta prisa en ponerse de acuerdo, pero mantienen un pulso porque cada uno trata de imponer sus criterios sobre el tema de la supervisión financiera en la Eurozona. Los parlamentarios, que son los que en definitiva legislan, quieren dar más poderes a las autoridades europeas en detrimento de los supervisores nacionales, mientras los ministros no están dispuestos a aceptar ingerencias exteriores en sus respectivos países.

En los últimos días parece que se ha aclarado algo el panorama tras la presidencia española de la Unión Europea y es posible que después del verano se pueda llegar a  algún tipo de acuerdo, que sería necesario si se quieren cumplir los plazos comprometidos. Los gobiernos de los países de la UE y la Eurocámara han aproximado sus posiciones en la última reunión al aceptar los primeros una de las premisas clave para los diputados y es que las autoridades europeas de supervisión que se quieren crear para prevenir hipotéticas crisis puedan imponer directamente sus decisiones a las entidades financieras, pero sólo en casos muy concretos de situación de emergencia.

A pesar de este indudable avance, los Veintisiete se mantienen firmes en su exigencia de que las decisiones que puedan adoptar las nuevas autoridades europeas no afecten a los presupuestos nacionales. Esto es, que si esas autoridades pretenden que se rescate o se recapitalice un banco o una compañía de seguros, que las autoridades del país puedan objetar esa decisión si consideran que puede tener consecuencias sobre su presupuesto. Algo similar a lo que logró desde un principio el Reino Unido, que siempre se ha mostrado muy celoso de ceder poder a las autoridades europeas y que consiguió un mecanismo de salvaguarda que le permitirá apelar ante una instancia política, el Ecofin, las decisiones que le perjudiquen.

Está claro que en Europa se han decantado por un sistema formado por tres supervisores (uno para la banca, otro para la bolsa y un tercero para los seguros), prácticamente el mismo que tenemos en España actualmente. La principal diferencia es que mientras que en Europa lo quieren implantar una supervisión de tres patas -de hecho se han comprometido a implantarlo al comienzo del próximo año- en España llevamos varios años amenazando con cambiarla la actual yt reducirla a dos.

Desde que Zapatero nombró a Solbes ministro de Economía, nuestras autoridades económicas no han dejado de alabar el sistema dos supervisores, el llamado "twin peaks", con una supervisión de mercados y otra supervisión de solvencia, lo que supone que la sacrificada de las que ahora hay sería -¿cómo no?-  la de seguros, que para algo es la cenicienta del sistema financiero español.

EL PAPEL DE LA CNMV

En este sentido se expresa --siempre que alguien le quiere escuchar-- el actual presidente de la CNMV, el profesor Julio Segura, que trata de arrimar el ascua a su sardina y conseguir mayor cuota de poder para sus institución actual (CNMV) y para la institución de la que procede (Banco de España).

Hace un par de meses el propio Segura  afirmó que España "tiende con seguridad" al modelo de twin peaks, es decir, con un supervisor de solvencia y otro de conducta y en ese momento no sabía por qué todavía no se había puesto en marcha. El presidente de la CNMV dijo -en una reunión de los presidentes de las Comisiones de Economía y Finanzas del Congreso- que sentía envidia de Bélgica donde esta reforma de los supervisores sí se había aplicado ya, con la clara ventaja en sinergias que supone.

Y es que Segura considera que la crisis ha demostrado que la supervisión sectorial está "obsoleta" y que los países que tienen un modelo con dos supervisores han demostrado que son capaces de gestionar situaciones de crisis mejor que los supervisores únicos. Se ve que al actual presidente de la CNMV no le gustan los trios o, mejor dicho, los triunviratos, y que es partidario acérrimo de los duetos, ya que tampoco le gusta el que haya un solo supervisor, porque le asusta que tenga demasiado poder.

Segura considera que será fácil en España la conversión de un modelo "sectorial cojo" a un modelo de "twin peaks" para corregir el aspecto "claramente negativo" que supone que la Dirección General de Seguros comparta las funciones de supervisión y de regulación de su sector. En eso tiene razón el presidente de la CNMV, es muy negativo que la DGS sea al mismo tiempo  regulador y supervisor, que sea juez y parte. Y eso mimos opina le propio sector asegurador, que es el primero que sufre las consecuencias.

LA CE, POR LA LABOR 

Pero el seguro español tampoco considera que el modelo de dos supervisores sea la solución definitiva. Es más, desconfía de él, porque no termina de entender que quien tenga que supervisar el índice de morosidad de los bancos vaya a supervisar también, por ejemplo, la reserva de siniestros pendientes del ramo de automóviles. ¡Son cosas tan diferentes! Y ese modelo de dos genera muchas dudas. La solución, proponen algunos directivos del sector, es que la actual Dirección General de Seguros se dedicara única y exclusivamente a supervisar y que la regulación pasase a otro órgano del Ministerio de Economía. De esa forma mantendríamos el actual sistema de tres supervisores, que está en línea con lo que va a implantar la UE a nivel supranacional y se corregirían los defectos actuales.

En la línea de protegernos de posibles futuras crisis y de proteger a asegurados y beneficiarios de pólizas de seguros, la Comisión Europea (CE) ha propuesto que se elabore una nueva legislación europea en la que se regulen normas que sean capaces de  prevenir posibles insolvencias de aseguradoras y proteger la inversión de los asegurados. Según esta propuesta, cada país tiene que disponer de modelos de prevención. Y en eso nos han dado de lleno a España, donde desde 1941 con carácter provisional y desde 1954 ya de forma permanente, dispone de ese modelo que ahora quiere imponer la CE, que no es otro que nuestro Consorcio de Compensación de Seguros. Nuestra experiencia en este campo es larga y muy positiva.¡A ver si somos capaces de exportar ese sistema al resto de Europa!