Las filiales dedicadas al ladrillo, que suponen el 45% del total, son la principal preocupación
La plana mayor de BBK desembarca ya hoy en CajaSur
La entidad vasca gana cinco veces más que la cordobesa con menos plantilla y red de sucursales
No tienen tiempo que perder. Aunque previsiblemente hasta septiembre no llegará la "no oposición" del Ministerio de Economía y Hacienda y el correspondiente nihil obstat de las autoridades de Competencia de la Unión Europea la adjudicación de Cajasur, en BBK no quiere perder ni un minuto en la ardua labor de escrutar la situación real, y al mayor nivel posible de concreción, para poder empezar cuanto antes a diseñar el plan de integración y de reestructuración. Hoy desembarcan en Córdoba prácticamente toda la primera línea ejecutiva de BBK, con la excepción de su presidente, Mario Fernández,, que no lo hará hasta que la adquisición de CajaSur tenga todos los papeles en regla.
La intención de los directivos del grupo vizcaíno, ya séptima caja del sector tras ganar la puja por la intervenida CajaSur, es iniciar hoy mismo Córdoba una ronda de contactos, aunque sean muy preliminares, prácticamente para conocerse y poner caras a los nombres (y viceversa) con todos los niveles ejecutivos de ésta. Pero antes mantendrán una primera reunión de trabajo con los administradores designados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), y que llevan casi dos meses (exactamente, 56 días) dirigiendo la entidad tras la intervención del Banco de España.
En una segunda fase, habrá encuentros con estamentos empresariales y sociales de Córdoba, tanto capital como provincia. No está previsto, en cambio, que se produzca un contacto oficial entre los directivos de la BBK y los canónigos del Cabildo de la Catedral de Córdoba. Aunque tampoco se va a cerrar la puerta a este tipo de encuentros, una vez que ya ha pasado la puja por CajaSur y no hay problemas legales para hacerlos.
No se trata sólo de conocer los entresijos de CajaSur. La operación pasa por convertir a la entidad cordobesa en el estandarte de BBK en Andalucía. La caja de ahorros vizcaína pasa de tener 31 sucursales en Andalucía a contar con una red de 460, lo que supone ser la tercera más grande de esta comunidad autónoma tras la malagueña Unicaja (825) y la sevillana Cajasol, con 700. Para sacar el máximo partido comercial y facilitar la integración, estas sucursales mantendrán la marca CajaSur en Andalucía, aunque con una referencia al grupo BBK con el logotipo de la entidad vizcaína. Algunas oficinas de BBK, al menos una en cada capital de provincia, seguirán con su actual denominación, aunque seguramente se añada alguna vinculación con CajaSur.
Una vez que el Banco de España responda afirmativamente a la solicitud de ficha bancaria para el banco que absorberá el negocio financiero de CajaSur, la idea de BBK es que el grupo vasco integre la mayor parte de las 45 sucursales de CajaSur fuera de Andalucía.
Pero las mayores preocupaciones del equipo gestor de BBK en CajaSur se centran en las empresas participadas y las filiales, sobre todo las vinculadas a la promoción inmobiliaria y otras actividades ligadas al ladrillo, que suponen el 46% del total. La razón es obvia: por ese lado se generaron las ingentes pérdidas en la entidad cordobesa pérdidas de Cajasur, y por ahí habrá que hacer nuevos esfuerzos de saneamiento, de dotaciones y de provisiones.
La segunda tarea prioritaria va a ser colocar a CajaSur lo antes posible en las ratios de eficiencia de BBK. Para ello, es necesario el redimensionamiento de los servicios centrales a la nueva realidad de CajaSur, que es ser la dirección regiónal de BBK para Andalucía. Los responsables de Recursos Humanos de la entidad vizcaína consideran que 650 personas son excesivas para esta tarea, cuando la plantilla total de la caja cordobesa son 3.100 empleados.
El plan presentado al Banco de España y al Frob para optar por CajaSur contempla un ajuste de plantilla muy lejos de los cálculos elaborados por Boston Consulting Group para Unicaja y que llegaban a los 1.224 empleados. También es cierto que no se trata de cifras comparables, porque el solapamiento de la red comercial entre BBK y CajaSur es cercano a cero. Tampoco el esfuerzo de devolución de las ayudas públicas es el mismo en el plan de BBK que en el del fracasado proyecto de Unicaja.
Pero hay comparaciones suficientemente ilustrativas. La caja vizcaína tiene menos oficinas y menos plantilla que la cordobesa pero mantiene casi el 75% más de activos y hasta cinco veces más beneficios que Cajasur cuando ésta daba resultados positivos en en sus cuentas.
Y posiblemente donde el equipo de Mario Fernández y Francisco Sánchez Asiaín tendrá que hilar muy fino es en la cuestión de la Obra Social, que se canalizará a través de la Fundación CajaSur. Los canónigos de la catedral de Córdoba tratarán de defender con uñas y dientes las actuales vinculaciones y cruce de intereses de la caja con actividades del Cabildo y de la Iglesia.
Aunque tenga que afrontar un cierto sentimiento antivasco, generado por estamentos políticos, sociales y hasta clericales que alimentan la sensación de que a Córdoba le han quitado su caja (y, por extensión, también a Andalucía), BBK tiene un factor a favor: el fin del largo período de incertidumbre sobre el futuro de la entidad de ahorro cordobesa. La experiencia de la intervención de CCM por el Banco de España demuestra que el cliente, cuando ve las cuentas claras, vuelve.
Una cuestión relativamente menor debe afrontar también BBK. Al presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, posiblemente el gran perdedor en este proceso, le ha faltado tiempo para pedirle a Mario Fernández que "la entidad financiera resultante se radique en Andalucía". Aunque inmediatamente después reconoce que "el régimen fiscal vasco es más favorable" que el andaluz.