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Publicado el jueves 15 de julio de 2010
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Negocia con el PSOE un candidato de consenso para la presidencia de la nueva Caja España

Castilla y León quiere imponer disciplina de voto en sus cajas para evitar la fusión con Caja Madrid

El vicepresidente económico de la Junta exige a los que apoyan la operación en Caja Ávila y Caja Segovia que dimitan por desobedecer la orden del PP regional

Tomás VillanuevaÁngel Guzmán.– No lleva la nueva normativa de cajas de ahorro un día publicada en el Boletín Oficial del Estado y ya se ha producido el primer acto de intervencionismo político en estas entidades financieras desde la aprobación del real decreto que reforma su legislación, reduciendo el peso político y de las Administraciones públicas en ellas. la Junta de Castilla y León, gobernada por el Partido Popular, insiste en evitar que Caja Ávila y caja Segovia formen parte de la fusión virtual impulsada por Caja Madrid y por la valenciana Bancaja, ambas presididas por destacadas personalidades del PP como Rodrigo Rato o José Luis Olivas, y que va a crear el primer grupo del sector. Legítimo el deseo de que sus entidades tengan un mayor peso, pero no el camino elegido para tratar de hacer realidad esa aspiración. El vicepresidente segundo y consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, ha llegado al extremo de sugerir a los consejeros en representación del PP en Caja de Ávila y en Caja Segovia que dimitan de sus cargos en estas entidades si no están dispuestos a respetar la disciplina de partido, en referencia a su voto a favor de la integración en el Sistema Institucional de Protección con Caja Madrid (además de Bancaja y de estas dos entidades están Caja Insular de Canarias, Caja Rioja, la catalana Caixa Laietana), autorizado por el Banco de España, en contra del criterio del PP regional.

"Deben un respeto y una disciplina a los partidos políticos y, si no, lo noble es renunciar a esa responsabilidad. Lo que no pueden hacer es desvirtuar y convertirse en un administrador al margen de quien les ha nombrado", argumenta Villanueva, olvidando que los consejeros de una caja, una vez que son nombrados, tienen la obligación, legal pero sobre todo moral, de representar y de defender los intereses generales de esa entidad.

Con esa exigencia de dimisión a los consejeros de las cajas que no voten en línea con lo que marca el PP de Castilla y León, que ha sorprendido en la formación que preside Mariano Rajoy, Villanueva responde al alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto. Este destacado militante del PP abulense (en el que también está el ex ministro Ángel Acebes, consejero de Cibeles, la corporación que agrupa algunas participaciones industriales y financieras de Caja Madrid) y uno de los mayores partidarios de la integración de Caja Ávila en la fusión virtual diseñada por Rodrigo Rato, vicepresidente económico en los Gobiernos de José María Aznar, había declarado públicamente que primero era alcalde, luego miembro del PP y solamente en tercer lugar consejero de la entidad de ahorro. De esta forma, justificaba su voto favorable a la fusión virtual, en contra de la opinión del PP autonómico, en que la operación interesa a Ávila.

"Lo tiene muy sencillo. Si no quiere seguir lo que indica el proyecto, que renuncie a su puesto en el consejo de administración de Caja Ávila y que continúe como alcalde de Ávila", replica el vicepresidente económico de Juan Vicente Herrera. Villanueva recuerda que García Nieto está en el consejo de Caja Ávila "como alcalde, como vicepresidente y, por tanto, es un miembro del PP".

Villanueva no está sólo en esa polémica pretensión de imponer disciplina de voto en los consejeros que representan al PP en las cajas de ahorros. Cuando se produjo la batalla interna en el PP de la Comunidad de Madrid por controlar Caja Madrid y echar a su presidente, Miguel Blesa, para nombrar en su lugar al vicepresidente autonómico, Ignacio González, la presidenta Esperanza Aguirre tuvo un rifirrafe dialéctico con el entonces presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca), Juan Ramón Quintás.

Éste había calificado del "mayor intervencionismo político que recuerdo" la pretensión de Esperanza Aguirre de obligar a todos los consejeros nombrados por el PP en Caja Madrid que votaran sus directrices, e insistía en que un consejero de una caja, una vez que ha sido nombrado, no tiene otro carnet que el de la entidad. Aguirre le reprochaba que defendía los intereses de quienes le pagaban el sueldo de presidente de la Ceca. La oposición del Ayuntamiento de Madrid, con Alberto Ruiz Gallardón al frente, forzó la intervención de Mariano Rajoy, que forzó un pacto con el PSOE para que fuera presidente de Caja Madrid Rodrigo Rato.

Pero se ve que esa línea argumental, que obvia que un consejero tiene la obligación de defender a la entidad, no a quien lo ha nombrado, gana adeptos en el PP. Además de Tomás Villanueva, en la misma línea se ha pronunciado públicamente el secretario autonómico del PP, Alfonso Fernández Mañueco, quien afirma que el partido "ha tomado nota" de la actuación de sus consejeros en Caja Ávila y en Caja Segovia. Y avisa: "Cuando llegue el momento" el PP de Castilla y León tomará una decisión.

Curiosamente, el vicepresidente económico de la Junta de Castilla y León se muestra menos rotundo, o más ambiguo, en la cuestión, que lleva varias semanas en danza desde que Tomás Villanueva lo sugirió, de si el Gobierno autonómico va a ejercer su derecho de veto sobre la incorporación de Caja Ávila y de Caja Segovia a la fusión virtual impulsada por Caja Madrid.

Al margen de que es muy complicado que se vete una operación autorizada ya por el Banco de España, y de que políticamente es mucho más difícil desde que el Gobierno de Castilla y León autorizó la entrada de Caja Burgos (que se negó a la fusión de todas las entidades diseñada por Villanueva y también a sumarse a la operación entre Caja España y Caja Duero) en el Grupo Banca Cívica (con Caja Navarra y CajaCanarias), Villanueva trata de suavizar afirmaciones anteriores suyas: "Entiendo que no es un veto". Para luego anclarse en la ambigüedad: "Igual que la Junta de Castilla y León interviene en la fusión entre Caja Duero y Caja España, parece razonable que pueda hacerlo para autorizar a las cajas sobre las que tiene competencias a adherirse a un SIP".

El consejero de Economía de Castilla y León insiste en que el Gobierno de Herrera no ha recibido todavía "ni un solo papel" de la operación en la que se han embarcado Caja Ávila y Caja Segovia. Villanueva reitera que esa fusión virtual le parece "desproporcionada" por el tamaño y por la representación que tendrá cada caja y defiende que parece más una "absorción" que una integración.

No obstante, la Junta de Castilla y León "aplicará el derecho de la comunidad autónoma y el derecho español", separando claramente la "voluntad política" de la decisión "rigurosa y ajustada" que adopte en el marco de sus competencias, independientemente de la buena relación personal que mantiene con Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid. "Él defiende los intereses de la entidad que preside, y nosotros los de esta Comunidad", declaró Villanueva a Castilla y León TV.

Además del pulso con Caja Ávila y Caja Segovia por la fusión virtual con Caja Madrid, el Gobierno autonómico tiene otro campo de batalla: llevar a buen puerto la fusión real entre Caja Duero y Caja España. El vicepresidente económico reconoce abiertamente que existen conversaciones entre el Ejecutivo autonómico y la oposición socialista para abordar la elección de un candidato a la presidencia de la nueva caja que surja de la fusión de Caja España y Caja Duero. "En estos momentos no veo tan fácil que haya un entendimiento", señala, aunque matiza que confía en que "el consenso no se rompa".

Para Villanueva está claro que la elección del candidato a presidir la nueva Caja España es una responsabilidad que tienen los consejos de administración de las dos entidades, ya reunidos en una. Por ello, considera que no es correcto imponer un candidato, como ha hecho el PSOE leonés al forzar que se votara en el consejo de administración de la actual Caja España la candidatura de su presidente, Santos Llamas.

Villanueva opina que Santos Llamas debía haber buscado el consenso en su consejo de administración y también en el de Caja Duero. Y reconoce que intentó que no se celebrara el tenso consejo de administración de la entidad leonesa, que eligió a Santos Llamas con los votos en contra del PP y de Unión del Pueblo Leonés y la abstención de un consejero también del PP, para impedir que la nueva caja sufriera este "pequeño incidente".